Después de graduarse como agente de policía, la joven Ada fue asignada a varios puestos en los que no se sentía a gusto. Las tareas le parecían rutinarias e inútiles: ordenar archivadores, llevar mensajes de un piso a otro o servir de chófer a algún alto oficial. Tampoco le gustaba el lugar al que la habían destinado: Villapausada, un pueblito donde aparentemente no había acción ni oportunidad de aprender algo que la ayudara a progresar. Ada se aburría y ya pensaba en pedir la baja para iniciar una vida civil.
Un día, sin embargo, los vecinos decidieron amotinarse frente a la alcaldía y otros edificios municipales. El jefe de policía envió a todos sus agentes a contener las manifestaciones. A todos menos a Ada, que debía quedarse en la estación haciendo labores de soporte mientras aquellos que "sí sabían trabajar como policías" se ocupaban del problema.
Pero en esas circunstancias, es cuando el desespero abre puertas inesperadas, llegó una llamada de emergencia. Había ocurrido un crimen en el Restaurante Chino. El Jefe, sin hombres disponibles y sin poder ir él mismo, decidió —muy a su pesar— asignar a Ada.
La llamó a su oficina.
—Nenita, hay un asunto que atender en el Restaurante Chino. Se ha cometido un crimen y creemos que estás perfectamente capacitada para manejar la situación. Ve y aprende todo lo que puedas. Será una gran oportunidad para ti.
Al llegar al restaurante, Ada entró en la cocina y vio dos cosas en la escena del crimen:
1) a la ayudante del cocinero con una hachuela de cocina firmemente agarrada, y
2) en el suelo restos de comida: carne y huesos desparramados de las más diversas maneras.
La mujer repetía sin parar:
—Se ha cometido un crimen… se ha cometido un crimen… y volvia a picar sin piedad los pedazos de carne de una pata de cerdo.
Ada se acercó despacio, hablándole con voz suave para calmarla. Pero la carnicera parecía perdida en un mundo psicótico y de pronto gritó:
—¡Querían cortar atún congelado con mi chukabocho! ¡Eso sí que es un crimen!
Y se lanzó contra Ada como si quisiera rebanarle la cabeza.
Por instinto, Ada desenfundó su revólver, cerro los ojos y disparó directo a la cara. Sin saberse como, la bala golpeó la hoja de la hachuela, rebotó en el techo y se incrustó en una viga.
El impacto desarmó a la mujer, que cayó al suelo y rompió a llorar.
Ada, aún confundida, solo acertó a decir con voz entrecortada:
—En el nombre del Rey, queda usted arrestada por intento de homicidio contra un oficial de policía.
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Para el reto de esta semana en la iniciativa de "Cada Jueves un Relato", el Demiurgo de Hurlingham nos invita en su blog a escribir un relato policial en el que se haya cometido un crimen.
Se propone varias pautas para orientar la historia. Entre ellas elegí la número 4: «En la escena del crimen se encuentran restos de comida».
Para ver todas las condiciones de la convocatoria y otras colaboraciones, pueden seguir este enlace.







El relato consigue un tono preciso y visual que mezcla humor negro y tensión. La composición es ágil, con un ritmo narrativo impecable que conduce de la frustración inicial de Ada al absurdo policíaco final. Excelente manejo del contraste entre la rutina burocrática y la inesperada escena del crimen. Saludos.
ReplyDeleteUy me sorprendió el final . Te mando un beso.
ReplyDeleteMagníficamente cumplida la pauta.
ReplyDeleteUna inexperta Ada podría reaccionar así.
Una cocinera obsesiva podría considerar un crimen el uso equivocado de cuchillos.
Es para aplaudir. Gracias por sumarte.
Buenísimo. Impresionante. Hay que tener cuidado con los cuchillos.
ReplyDeleteUn abrazo.
Surpreendente e muito bem feito esse enredo! Gostei do final!
ReplyDeleteBela participação!
abraços, chica
Wow... enajenación mental, alegarán los abogados, pero Ada tuvo muuuucha suerte.
ReplyDeleteUn relato genial. Bss
Ese jefe de policía no durará mucho.
ReplyDeleteEso de "nenita" le va a pasar factura.
Saludos.
Un tiro no certero la llevó al estrellato policial, asi su jefe ya no volverá a decirle Nenita.
ReplyDeleteA veces el libre albedrío juega a favor; en esta ocasión Ada le fue favorable.
Un saludo.
Este relato cae en manos de un director de cortometraje, y te hace un corto que se convierte en número uno. SAludos.
ReplyDeleteExcelente tu relato, me ha gustado mucho.
ReplyDeleteSaludos.
PATRICIA F.
¿Nenita?, ¿aún se dan esas situaciones?.
ReplyDeleteTodos iniciamos así, inexpertos; y a veces torpes. El sacrilegio de usar el Chukabocho de forma incorrecta; y la forma en que el mismo Chukabocho evitó el daño con el proyectil, ese cuchillo merece todo el reconocimiento.
No habría una gran manifestación si estaban en un pueblito, pero en estos casos, cuando siempre reina la calma, dos ya son multitud, jajjajaj. Mi jefe me llamó nena una sola vez. Buen relato!!
ReplyDeleteMe encantó la historia. Me gusta cómo el texto muestra que la verdadera acción y aprendizaje aparecen cuando menos lo esperas. Ada, aburrida y subestimada, se enfrenta a lo inesperado y demuestra temple, improvisación y valor. Es una historia que mezcla humor, tensión y absurdo, y que retrata cómo a veces las oportunidades llegan de formas inesperadas y caóticas.
ReplyDeleteUn abrazo
Efectivamente que se ha cometido un crimen. ¿A quién se le ocurre cortar carne congelada con algo que no sea una sierra? Un bonito relato que cualquiera de los que hemos sido principiantes en algo entenderemos. Cuando nos llega la oportunidad, pocas veces sale como esparábamos.
ReplyDeleteUn saludo
J. C. Cordial saludo desde Colombia. Muchas gracias por visita a mi blog y por tu amable comentario. A lo que nos convocaron: La vida a veces nos enfrenta a terribles paradojas, a veces creemos que actuamos con cordura, cuando en realidad nuestra incoherencia es de un caso clínico de locura.
ReplyDeleteLa verdad que para ser su primera intervención como policía, tuvo un gran golpe de suerte. Saludos!
ReplyDeletelady_p
Solamente por el hecho de que el superior la llamara "nenita" esperaba yo una venganza de parte de Ada, al menos un susto que llegara a poner en su lugar a ese machista! Por fortuna para ambas mujeres de tu historia, la bala no dio en la cara de la sospechosa. Hubiese sido un infortunio. Un abrazo
ReplyDeleteAl principio de la lectura vi bien reflejado lo que suele pasar en un trabajo en el que todos son hombres, lo reafirmé con lo de "nenita" y al final tuvo la oportunidad de resarcirse por casualidades del destino.
ReplyDeleteMe quedé con dos detallitos, lo de "nenita" delata a un recalcitrante y lo otro, ¿nadie pregunta por el chukabocho?
ReplyDeleteAmazing story. Thank you for sharing, and warm greetings from Montreal, Canada ❤️ 😊 🇨🇦
ReplyDeleteYa con ese "nenita", el jefe se ganó todo el desprecio del público.
ReplyDeleteSaludos,
J.
Ada tuvo mucho suerte con esa bala, si la hubiera matado su carrera casi habría finalizado en día que había empezado. Bien llevado ese relato. Un abrazo
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