Fantasma de Letras
Nunca supe si “Fantasma de Letras” era una chica o un caballero. Solía participar en los retos de la famosa “Sociedad de los Martes” y se caracterizaba por utilizar textos escritos a máquina, llenos de borrones y tachones. Pero aun así sus historias eran bastante amenas y, en ocasiones, impredecibles.
Daba gusto leer su blog porque tenía ese aspecto de algo “vieja guardia”, pero desde hace unos meses veo que las cosas cambiaron. Parece que él (o ella) comenzó a ponerse al día en materia electrónica. Ya ha empezado a usar medios digitales y de qué modo: entró de lleno con una potente AI, la Mantícora 6.66, un completo horror tecnológico.
Basta con darle una leve idea —dictada vía micrófono— y la Mantícora escupe el texto que sea. Lo noté porque, al publicarlo, se ve todo muy pulido, limpio, con excelente caligrafía y redacción.
No sé si seré yo o un efecto post-Turing en el que ahora los humanos intentan escribir como máquinas y otra máquina, en la China, decide si el texto viene de una persona de carne y hueso o de alguien de silicio.
He puesto sus textos a prueba. Le pido a Grok que analice lo escrito y este siempre dice: “Está hecho con AI, está hecho con AI”. Otros ni saben o no dan algo conclusivo; te dicen:
“Estamos en la era post-Turing. Ya nada es certero. Vivimos en un mundo frontera donde lo natural se difumina con lo artificial”.
Esas frases, por supuesto, tienen un hondo impacto en algo tan sensible como mis ojos... y mi frágil mente.
Los escritores AI me han hecho colapsar. Vivo ahora paranoide. Ya no me atrevo a leer escritos hechos después de 2020. De vez en cuando miro de reojo al “Fantasma de Letras” y digo al aire:
“¿Tú también, hijo mío?”.
Quien sí está feliz es mi terapeuta.
Los jineteros del apocalipsis
He estado siguiendo la pista de esta serie de aventuras de Aragca y muchas veces he encontrado inconsistencias en la continuidad de los relatos (por ejemplo, en una ocasión Amígdala aparece como una mujer de cabellos rojos y al siguiente mes aparece la misma Amígdala como la reina de un país, pero de cabellos negros o en versiones masculinas). Todo es un "sancocho": los personajes, de cuento a cuento, cambian.
Intrigado, me di a la tarea de investigar "la causa raíz" de esas "violaciones del canon" y lo que encontré me dejó absolutamente perplejo: la revista que suele publicar estos relatos tiene contratados a cuatro autores; de allí que cada uno de ellos enfoque los asuntos de un modo diferente. Sin embargo, es una especie de secreto que se guarda muy bien ante el público de lectores: se hace creer que es solo una persona quien escribe los textos.
El grupo se hace llamar "Los jinetes del apocalipsis". Son ellos:
- Arnulfo Tricornio
- Íñigo de Quintanar
- Carlos Murcia
- Constantin Belladona
Cada cierto tiempo se dan cita en la casa del Tricornio; pueden ser reuniones semestrales o anuales, en donde se sientan a discutir alegremente sobre el curso de la Historia.
- Quisiera que Zaida muriera heroicamente en Mimas, tratando de salvar a la humanidad —lanzó alegremente Murcia.
- No sería conveniente —respondió Quintanar—, pues yo la tengo de Sacerdotisa Suprema cerca de la ciudad de Damastin, en lo que fue el Bajo Imperio de Andirria.
- La verdad, no me gustaría eliminar un personaje así de importante tan de cuajo —acotó el Tricornio.
- Sí, pero al menos valdría la pena darle un color de cabello y atuendos diferentes a los tradicionales —opinó con seriedad Belladona, que es el más calmado y calculador de los cuatro.
- Lo de Zaida no es tan grave, si sale calva o con cabellera azabache; lo que sí es urgente y requiere atención es resolver el tema de Ada —señaló en tono grave Murcia.
- Es verdad; supongo yo que todo se resuelve si se logra cerrar el círculo con Carbonell como enamorado. Se requeriría darle protagonismo a la pareja en sí misma —anunció el Tricornio.
- ¿Y habría un round Zaida/Ada? —preguntó con picardía Murcia.
- No es conveniente; la verdad, son mundos diferentes que no se deben mezclar así como tan repentinamente. Cada una vive en su propia esfera —contestó Belladona.
- Es verdad, hay cosas que necesitan mantenerse sin tocar, y esa es una de ellas —replicó Quintanar.
- Normas, normas absurdas… ¿hasta cuándo tendremos camisa de fuerza? —replicó, con cara de hastío, Murcia.
- El público necesita cierto anclaje: si los personajes derivan sin control, el público se confunde y nos deja de leer. Hay que mantener cierta coherencia interna —aseveró el Tricornio.
- En eso estamos de acuerdo —respondieron al unísono Belladona y Quintanar.
- Muy bien; al menos quisiera que un día se discutiera en profundidad el asunto. Ese crossover ha sido muy solicitado —afirmó Murcia.
- Quizás sí, tal vez en un futuro, en la próxima década… ¿por qué no? Se puede considerar —respondió, mirando al horizonte, el Tricornio.
- Pues a mí lo que me gustaría es escribir historias que no sean de Aragca, ni de Ada ni de Zaida, sino temas completamente nuevos y que no estén manoseados por alguno de nosotros —dijo con cierta melancolía Quintanar.
- Todo eso lo puedes hacer, pero no sería bajo el sello de Aragca, sino bajo algún seudónimo diferente, algo que no relacione lo uno con lo otro —le respondió el Tricornio.
- Pero eso implica empezar de cero; tendría que construirme un público, y eso no es fácil —replicó Quintanar.
- O tal vez escribe cosas de Aragca sin decir que son de Aragca o créate una nueva línea temporal, en otra dimensión; eso ya nos ha servido bien en otras épocas —indicó Belladona.
- Cierto, es un buen recurso —concluyó Murcia, dándole un pequeño golpecito en la espalda a Quintanar.
- ¿Por qué mejor no hablamos de aquello en lo que sí estamos trabajando cada uno? —propuso Tricornio, al ver las caras largas de sus compañeros—. Por ejemplo, ahora estoy pensando en una especie de mujer poderosa que controla una logia de asesinos a sueldo; cada uno de ellos tiene habilidades sobrehumanas.
- Me gusta la idea, ¿qué nombre le darías? —interrogó con curiosidad Quintanar.
- La Dama Kadisha —replicó el Tricornio.
- Yo había pensado en una narración de un artista y su modelo —indicó Belladona.
- Eso es bueno, me encanta —dijo Murcia—. Yo, por mi parte, había pensado algo interesante, pero lo dejé pasar y no tomé nota; ahora olvidé el tema, pero era una buena idea.
- De seguro era algo con Ada; eres el que más le dedica al tema. Ahora estás con Sinclair —contestó Belladona.
- Eso es, sí; quiero profundizar en Sinclair y en su contraparte, pero no quiero contarlo ahora, no lo he "madurado" —indicó con emoción Murcia.
- Yo tengo pensado lo siguiente: un cuento en donde están reunidos cuatro amigos que arman cuentos, discutiendo acerca de diferentes relatos en una velada muy animada; de repente se apaga la luz y, al volver, uno de ellos está muerto —dijo Belladona.
- ¿A lo Agatha Christie? —dijo con aire de curiosidad el Tricornio.
- ¿Y Ada y Carbonell aparecerían para resolver el misterio y desenmascarar a los asesinos? —dijo, lleno de ánimo, Murcia.
- ¿Y hay en la estancia alguna estatua de Zaida, vigilando lo ocurrido? —preguntó Quintanar.
- No debería ser Ada, ni Carbonell, sino la amiga de Sinclair —indicó Belladona.
- ¿Es la pelinegra que se tiñe el pelo de rojo para, de vez en cuando, suplantar a Ada? ¿Cómo se llama la chica? —preguntó el Tricornio.
- Daniela —contestó secamente Belladona.
- Ok, Daniela disfrazada de Ada sería técnicamente Ada, ¿o no? —indicó Quintanar.
- Son diferentes, son dos personalidades aparte, pero comparten parecido físico cuando una se disfraza de la otra —dijo Belladona.
- De pelos, algo confuso, pero suena interesante —aseveró el Tricornio.
- ¿Y cuál fue el muerto en tu relato y cuál el asesino? —inquirió Murcia con aire intrigado.
- Es lo que tendría que resolver Daniela, ¿no? —replicó Belladona con una sonrisa inquietante.
Destino Frío
El caballero londinense se dirigió hacia una de las puertas de Baker Street, donde un austero letrero anunciaba: «Madame Marusa, Lectora de Fortuna».
Sin golpear ni anunciarse, cruzó el umbral y se encontró con un ambiente peculiar. Al fondo de una estancia minimalista, sentada tras una mesa, había una mujer vestida con el estilo de una europea oriental; tal vez húngara o albanesa. «Eslava», pensó para sí. La única decoración visible eran tres estatuas de la diosa Zaida, pero no mostraban las poses sobrias que las caracterizan; aquí adoptaban actitudes obscenas y gestos depravados. Aquello lo incomodó profundamente e incluso lo hizo dudar si debía retirarse.
—Pase, si desea conocer su destino —dijo la dama.
El hombre se sentó frente a ella. La sibila extrajo un mazo de cartas similares a la baraja española.
—Es un tarot; nunca miente —explicó mientras las mezclaba con la habilidad de un tahúr.
Cuando terminó, las dispuso sobre la mesa formando una cruz gamada invertida.
—Veo cosas muy oscuras en su destino —afirmó en tono serio y solemne Madame Marusa.
—Aun si son malas noticias, quiero saber qué ocurrirá conmigo en el futuro.
—Sufrirá usted dos retos cruciales: uno está a punto de suceder y el otro se cumplirá en dos décadas. Una vez superadas ambas angustias, reirá a mandíbula batiente.
El hombre reflexionó con el rostro preocupado y exclamó:
—No me han mentido quienes me la recomendaron. La mayoría de las adivinas solo anuncian buenas noticias, aunque sean falsas. Sin embargo, usted no teme proclamar un porvenir sombrío.
—Nadie escapa al destino —apuntó la misteriosa dama.
—¿Qué ocurrirá conmigo?
—Hoy mismo quedará dormido más de lo habitual.
—¿Eso es todo?
—Es lo que revelan las cartas —respondió ella, haciendo un gesto explícito sobre la mesa, como si quisiera que el hombre interpretara por sí mismo lo que allí se mostraba.
—Siendo así, tomaré precauciones —dijo el hombre.
Se levantó, arrojó sobre las cartas una bolsita de oro y se dispuso a salir. Sin embargo, dos de las estatuas se habían movido y bloqueaban la salida. El caballero londinense se sobresaltó; estaba a punto de protestar con enojo cuando una de ellas le asestó un golpe en la cabeza con una macana de goma. El impacto fue tan violento que le fracturó el cráneo. Cayó al suelo inconsciente y medio muerto.
Marusa ordenó a sus sirvientes que lo subieran a un carruaje y dio instrucciones al cochero para que lo llevara lo más pronto posible al palacio de la doctora Anémona Tamerlán, en Fancy Street.
Cuando llegaron, la doctora se encontraba realizando diversos experimentos en su laboratorio privado, decorado con estatuas de la diosa Zaida en sus poses habituales: rostros serios y solemnes.
—Ama, han traído un fiambre —anunció su ayudante con voz temerosa.
—Si aún respira, colócalo en aquella cápsula llena de gelatina fría. Si está muerto, no me sirve.
—Aún respira, pero si no nos damos prisa, estirará la pata.
—Date prisa, no tengo todo el día para escuchar tus quejas.
El ayudante se esforzó para introducir al caballero dentro del artefacto.
—Ponlo en el cañón que perteneció al Gun Club de Baltimore.
Una vez que quedó bien acomodado en el enorme cilindro, la dama miró por un telescopio y enfocó Saturno.
—Apunta el cañón unos dieciocho grados al norte, hacia la estrella que se ve más brillante que las demás.
Cuando estuvo en posición, el propio ayudante detonó el legendario cañón y la cápsula salió disparada hacia su objetivo final.
—Estará al menos veinte años flotando en el espacio —dijo la doctora al aire.
—¿Significa que llegará en diciembre de 1941? —preguntó el ayudante.
Pero la doctora no se molestó en contestar. Se limitó a decir «retírate» y continuó con sus complejos experimentos.
No hubo mayores novedades durante la travesía del caballero. Tan solo permaneció dormido, sin sueños, protegido de la radiación por la gruesa capa de gelatina criogénica. Su cuerpo no envejeció; se conservó intacto, incluso en mejor estado que cuando abordó su involuntario viaje.
Pasado el tiempo predicho por la doctora, el caballero arribó finalmente a Mimas, una de las lunas más misteriosas de Saturno. La trayectoria había sido trazada con tal precisión que la cápsula entró por una ventana de un castillo y se posó suavemente sobre una especie de altar en aquel lúgubre lugar.
—Veamos qué regalo me ha traído el destino —dijo una muchacha rubia que llevaba una antorcha en la mano para iluminar el recinto.
Con habilidad y pericia inusuales, la joven desempaquetó al caballero de su prisión de gelatina, moviendo el cuerpo como si no pesara nada. Apartó la cápsula a un lado y se concentró en el paquete que le había llegado.
—A este casi le aplastaron el cerebro —pensó para sí misma mientras colocaba delicadamente una mano sobre la cabeza del desdichado. Por efecto mágico, sanó todas las heridas de la cabeza e incluso del resto del cuerpo. Chasqueó los dedos y el caballero despertó.
—Bienvenido al futuro. Con esto ya has cumplido los dos retos que te habían anunciado. Ahora viene lo que no te contaron: vas a conocer tu destino final, muy a lo Kurt Vonnegut —dijo la dama mientras mostraba una segueta muy afilada.
En cuestión de segundos, separó la cabeza del cuerpo y se dirigió hacia la pared opuesta del cuarto, donde se veía la punta de un punzón saliendo de la piedra. Clavó allí la cabeza como si se tratara de un trofeo. Para asegurarse de que no se soltara, iluminó la pared con la antorcha. Fue entonces cuando el caballero vio que no estaba solo: cientos de otras cabezas lo acompañaban. La escena lo aterrorizó y comenzó a gritar lleno de pánico. Las demás cabezas respondían con risas burlonas.
—Y ahora, mi querido «protagonista», vamos a darle el toque final a tus precarias profecías. Te presento al Ranforrinco, un predador bípedo nativo de esta luna. No es mayor que un pollo, pero tiene una cabeza similar a la de un alosaurio. Es mi mascota y necesita alimentar a sus crías.
La chica tomó la antorcha e iluminó el cuerpo, que ya empezaba a ser devorado por la curiosa alimaña. Esta arrancaba pedacitos, los masticaba, engullía y luego los regurgitaba a sus hambrientas crías. El caballero, ahora sí, comenzó a lanzar lamentos incomprensibles y a gimotear, perdiendo por completo la razón.
—Amigo mío, cálmate, pronto estarás riendo como todos los demás. Cuando llegue el siguiente paquete, serás indistinguible del resto de mi decoración.
---
Relato participante en los siguientes retos:
Tintero de Oro, Homenaje a 100 años de Soledad, Gabriel García Márquez y el Destino
y
Vadereto de Abril 2026. Del blog Acervo de Letras. El despertar de Arthur C. Clarke.
Sigan los enlaces para ver las condiciones de cada uno de ellos y otros relatos participantes en cada una de las convocatorias.
Rosado
Lunes en la noche. Eran alrededor de las 9:00 p. m. No era lo usual, pero Sinclair decidió pasar un segundo a su oficina en el centro de la ciudad. "Sinclair y Sinclair Detectives Privados" era el letrero del vidrio que anunciaba su oficio al corredor del edificio donde estaban localizados. Al llegar a la puerta, notó algo raro; entró y encendió la luz. En ese momento se reveló que alguien ya estaba allí, esperándola. Sinclair lo tomó bastante mal.
—Alto allí, identifíquese o le disparo —dijo con voz áspera Sinclair.
—Solo quiero hablar con usted, tengo datos de un caso muy importante —respondió un hombre con voz nerviosa.
—El horario de atención es de 9:00 a. m. a 5:00 p. m.; a esta hora ya estamos cerrados.
—Lo que tengo que decir es urgente, no puede esperar.
—Muy extraño. No trabajamos de ese modo. Tenemos una página web; primero tiene que contactarnos por allí, para eso hay un formulario en alguna pestaña del menú.
—Lo sé, pero deseaba hablar personalmente con usted.
—Le repito, no es lo usual. Usted ya ha traspasado propiedad privada, tendré que llamar a la policía para que lo arresten por allanamiento.
—Tengo información sobre el caso de los Jurados del Reality.
—Por fin dice usted algo sensato. Sin embargo, no soy la persona indicada; ese es un asunto policial, diríjase a ellos.
—No deseo mezclarme con ellos; el caso ha sido mediatizado y la prensa lo ha seguido muy de cerca.
—Ya hay otros detectives privados en el caso, debería contactarse con ellos.
—Los detectives que usted indica trabajan para la nobleza.
—Eso significa que usted viene por un asunto de Howie, ¿o me equivoco? Venga, acomodémonos mejor, tome asiento —indicó ella, mientras se apoderaba de la silla principal y le señalaba la silla de enfrente para los clientes.
—Bravo, detective, es usted bastante rápida. Permítame presentarme: soy Oscar Rosado, socio de Howie.
—En las novelas de detectives el socio es siempre el culpable.
—Como le he venido diciendo, tengo información vital que ayudaría a resolver el caso.
—Quiero ser clara. Me arriesgo a pensar que usted supone que los detectives privados de carne y hueso somos todos como los pintan los vericuetos de Hollywood, en donde un tipo ordinario y medio fracasado en la vida se agarra a puñetazos con la mafia rusa y sale totalmente indemne. Pero la verdad es otra: los detectives privados reales tan solo nos dedicamos a seguir a gente infiel a la pareja o, en casos extremos, a localizar personas perdidas. No tenemos una Magnum lista para disparar, ni llevamos vidas de James Bond. Lo más que hacemos es juntar pruebas para tener argumentos en una investigación judicial; además, en este país está prohibido que portemos armas. Dicho todo eso, ¿desea continuar con su farsa, Rosado?
—Qué bueno que me advierte usted de todo ello. Soy consciente de lo que dice y me agrada su honestidad; es tal cual como me lo habían dicho los que me la recomendaron.
—Rosado, ¿toma usted bourbon? —dijo Sinclair mientras sacaba del escritorio una botella a medio consumir de Wild Turkey y hacía gestos de buscar los vasos en otro cajón.
—Prefiero el escocés.
—El bourbon es tan bueno o mejor que cualquier escocés. Se hace bajo estrictas reglas gubernamentales, siempre asegurando alta calidad. ¿Quién vigila a las destilerías escocesas?
Sin esperar respuesta, Sinclair sirvió el licor en dos vasos, acercó uno a Rosado y comenzó a beber rápidamente el otro. Rosado, a regañadientes, aceptó lo ofrecido.
—Dígame, ¿qué puede usted saber de ese caso que aún no sepa la policía?
—Tengo información que ayudaría a revelar la identidad del asesino.
—Vaya, ya comenzamos a hablar, lo cual amerita un cigarrillo —dijo ella sacando una de esas boquillas largas y colocó un Marlboro en ella—. Supongo que usted no fuma, así que tendré que encenderme yo sola —aseveró la detective mientras prendía su cigarrillo y daba algunas bocanadas—. Lo que me dice es muy grave; mucha gente ha muerto por saber lo que usted insinúa. Venir aquí básicamente pone una bala con su nombre.
—Sé que corro riesgos, pero quiero que el caso se resuelva.
—¿Sabe qué? Me cae usted bien. Por ello, solo le cobraré un par de bolsas de oro semanales —soltó el precio mirando de reojo la reacción de Rosado y, como vio que el cliente ni pestañeó, agregó—: más viáticos.
—Es un precio alto, pero creo que podemos cubrirlo.
—Siendo así, comencemos a investigar. Dígame, ¿Howie solía frecuentar algún club nocturno?
—Siempre íbamos al Halcón Maltés.
—Conozco el lugar, y creo que ya debe estar abierto. ¿Qué le parece si damos un paseo por allí? —interrogó Sinclair mientras abría su abrigo y dejaba ver que estaba vestida con un traje rojo de fiesta, similar al de las actrices célebres de los años 20.
—Trato hecho —dijo Rosado muy emocionado.
Sinclair se levantó, lo tomó del brazo y juntos salieron de la oficina como si fueran una pareja ya comprometida.
===
Anterior: Sinclair
Toda la historia: Ada y Carbonell .
Sinclair
Era lunes por la noche. En su retorno a Puerto Industrial, Ada se fue pensando en cómo lo tomarían los chicos de la oficina local; estos eran un grupete de técnicos en diferentes áreas y habilidades: los había expertos en ciencias forenses, así como especialistas en informática, psicología e incluso planeación de bodas y eventos sociales (dado que la mayoría de los asesinatos en el clásico whodunit siempre ocurre en esas reuniones). Le agradaba en cierto modo volver a su "territorio comanche", en donde ella era la detective número uno; pero no era la única detective, claro está: su amiga Daniela Arpón, era la número dos, y por supuesto, también estaba Sinclair.
Ada hizo una llamada a un número que sabía de memoria:
—Hola, Daniela, soy Ada. ¿Sabes si Sinclair está disponible para mañana a primera hora?
—Totalmente. Aunque yo estaré ausente, será pues toda tuya.
—Gracias, nos vemos después.
Tan pronto Ada llegó a la casa de Sinclair, en Puerto Industrial, lo primero que hizo fue ir al baño. Buscó en las gavetas, en donde había varios paquetes de tintura de cabello; escogió la de color negro, se quitó las gafas y se tiñó el cabello de ese color.
Cuando finalizó, se miró atentamente al espejo mientras se ponía una gabardina similar a la de los espías soviéticos de 1950 y un sombrero tipo fedora, y dijo a la imagen que veía:
—¡Hola, Sinclair, bienvenida de nuevo!
Anterior: Lunes
Chukabocho
Después de graduarse como agente de policía, la joven Ada fue asignada a varios puestos en los que no se sentía a gusto. Las tareas le parecían rutinarias e inútiles: ordenar archivadores, llevar mensajes de un piso a otro o servir de chófer a algún alto oficial. Tampoco le gustaba el lugar al que la habían destinado: Villapausada, un pueblito donde aparentemente no había acción ni oportunidad de aprender algo que la ayudara a progresar. Ada se aburría y ya pensaba en pedir la baja para iniciar una vida civil.
Un día, sin embargo, los vecinos decidieron amotinarse frente a la alcaldía y otros edificios municipales. El jefe de policía envió a todos sus agentes a contener las manifestaciones. A todos menos a Ada, que debía quedarse en la estación haciendo labores de soporte mientras aquellos que "sí sabían trabajar como policías" se ocupaban del problema.
Pero en esas circunstancias, es cuando el desespero abre puertas inesperadas, llegó una llamada de emergencia. Había ocurrido un crimen en el Restaurante Chino. El Jefe, sin hombres disponibles y sin poder ir él mismo, decidió —muy a su pesar— asignar a Ada.
La llamó a su oficina.
—Nenita, hay un asunto que atender en el Restaurante Chino. Se ha cometido un crimen y creemos que estás perfectamente capacitada para manejar la situación. Ve y aprende todo lo que puedas. Será una gran oportunidad para ti.
Al llegar al restaurante, Ada entró en la cocina y vio dos cosas en la escena del crimen:
1) a la ayudante del cocinero con una hachuela de cocina firmemente agarrada, y
2) en el suelo restos de comida: carne y huesos desparramados de las más diversas maneras.
La mujer repetía sin parar:
—Se ha cometido un crimen… se ha cometido un crimen… y volvia a picar sin piedad los pedazos de carne de una pata de cerdo.
Ada se acercó despacio, hablándole con voz suave para calmarla. Pero la carnicera parecía perdida en un mundo psicótico y de pronto gritó:
—¡Querían cortar atún congelado con mi chukabocho! ¡Eso sí que es un crimen!
Y se lanzó contra Ada como si quisiera rebanarle la cabeza.
Por instinto, Ada desenfundó su revólver, cerro los ojos y disparó directo a la cara. Sin saberse como, la bala golpeó la hoja de la hachuela, rebotó en el techo y se incrustó en una viga.
El impacto desarmó a la mujer, que cayó al suelo y rompió a llorar.
Ada, aún confundida, solo acertó a decir con voz entrecortada:
—En el nombre del Rey, queda usted arrestada por intento de homicidio contra un oficial de policía.
===
Para el reto de esta semana en la iniciativa de "Cada Jueves un Relato", el Demiurgo de Hurlingham nos invita en su blog a escribir un relato policial en el que se haya cometido un crimen.
Se propone varias pautas para orientar la historia. Entre ellas elegí la número 4: «En la escena del crimen se encuentran restos de comida».
Para ver todas las condiciones de la convocatoria y otras colaboraciones, pueden seguir este enlace.
Diablillos
Aristóbulo se había disfrazado de diablillo para asistir al carnaval. Mientras se hallaba entre la multitud, celebrando las festividades, sintió que la punta de un revólver le apretaba las costillas. Apenas alcanzó a oír una orden seca:
—Quieto aquí. En nombre de la ley, está usted detenido —bramó la oficial Severina Dracón.
Aristóbulo, confundido, se disponía a protestar airadamente, pero la oficial fue más rápida: le asestó un certero golpe de macana que, de no haber sido de goma, le habría aplastado el cráneo. Los agentes que la acompañaban lo recogieron del suelo; los curiosos, testigos del suceso, aseguraron que al pobre le brotaba sangre por la boca y las narices.
Despertó en una celda. Apenas abrió los ojos, vio ante sí a la dichosa oficial, quien, sacando una especie de papel enrollado como un papiro, pronunció con solemnidad:
—Soy carcelero, jurado, juez y verdugo. Esta corte encuentra que el acusado es un peligroso delincuente; por tanto, se le condena a trabajos forzados en la Isla Prisión de la Gorgona … campo de exterminio.
—¡Por Dios, solo es un disfraz! —alcanzó a balbucear él.
— Guardias, trasladen al reo a su destino.
Un grupete de agentes, bien armados, lo amarró de inmediato, lo introdujo en un transporte de seguridad y jamás se volvió a saber de él.
La oficial Severina se disponía también a retirarse cuando escuchó el inconfundible sonido de los tacones acerados de la Coronel Ada Escualo. La chica palideció al instante.
—Severina, ¿cuántas veces tengo que repetirte que no debes andar congeniando con criminales? Ese carácter blandengue que tienes terminará un día por convertir nuestra sociedad en un infierno. Si los delincuentes comienzan a irrespetar a la policía, acabarán gobernándonos. No lo olvides, nenita. Quiero ver mano dura la próxima vez.
Severina, tratando de contener el miedo, apenas acertó a decir:
—Sí, señora. Se hará como usted ordene.
Las Luján
Era una noche oscura y tormentosa...
Me disponía a retirarme a mis aposentos, tras haber dejado en orden los asuntos de la mansión del Coronel Luján, cuando el estrépito del portón principal interrumpió la paz nocturna. Alguien llamaba con insistencia.
—Borrasca, ¿quieres pedirle al mayordomo que atienda la puerta? —ordenó con voz autoritaria doña Tempestad Luján.
—¡Ambrosio, muchacho, la puerta! —bramó desde el otro extremo de la casa doña Borrasca, mientras hacía sonar una campanilla con el frenesí de un cura en misa de domingo.
Las damas Luján siempre estaban alerta ante cualquier acontecimiento. Me apresuré a cumplir sus órdenes, tal como lo había hecho durante más de tres décadas, atendiendo cada uno de sus caprichos. Al abrir, me encontré con una mujer joven que sollozaba desconsoladamente. Sin esperar invitación, se adentró en la casa.
—Necesito ayuda —suplicó.
—Pase, por favor —indiqué con respeto—. La sala principal es por aquí.
Como era de esperar, las dos damas Luján ya se encontraban en la estancia, vestidas de modo sobrio y solemne, con rostros severos e inescrutables.
—Ayúdenme, mi amo quiere abusar de mí —confesó la muchacha entre lágrimas.
—Los tiempos de esclavitud terminaron hace siglos —apuntó Tempestad, tajante.
—Es verdad —secundó Borrasca—, pero no es momento de discutir vicisitudes históricas. Esta pobre niña requiere nuestra atención inmediata. ¿De dónde dices que vienes, chiquilla?
—De lejos… del otro lado.
—Ya lo había notado; no tienes las facciones de la gente de por aquí —observó Borrasca con suspicacia.
—Vamos, niña, intenta calmarte y cuéntanos exactamente qué ocurre —insistió Tempestad.
—La persona que me escribe quiere que protagonice un cuento en el que se me obliga a realizar escenas fuera de tono. Me negué.
—Siendo personaje de otro, no me extraña —sentenció Borrasca—. Pero nosotras nos haremos cargo. Mientras estés en nuestra casa, estarás protegida. ¡Ambrosio! Prepare un té bien caliente para nuestra invitada.
—Comunicaré sus deseos al ama de llaves, señora —respondí mientras me dirigía a la cocina, escuchando a lo lejos cómo proseguía el interrogatorio.
Regresé con la bandeja, portando la tetera, el azúcar, la leche, dos cucharitas y un pocillo vacío. Cuando me disponía a servir a la desdichada joven, la voz de doña Tempestad me detuvo:
—Ambrosio, deje el té sobre la mesa auxiliar y retírese.
Aquí es donde el relato se torna interesante. El lector debe saber que, en el estricto protocolo de la servidumbre, la orden de retirarse no siempre implica abandonar la estancia, sino “hacerse invisible”. Me aposté tras una cortina, disponible para cualquier nuevo encargo.
—Ambrosio trajo el agua caliente —murmuró Tempestad.
—Para estos casos conviene agregar algo de polvo de caléndula —sugirió Borrasca mientras abría un compartimento secreto en su anillo de bodas y dejaba caer un polvillo finísimo en la taza.
—Y algo de matricaria —añadió Tempestad, repitiendo el gesto con su propio anillo.
Tras mezclar el te, se lo tendió a la joven.
—Beba, amiga nuestra. Esta pócima la calmará y le dará paz.
La chica aceptó el pocillo y bebió un par de sorbos. Iba a dar las gracias cuando una mueca de dolor deformó su rostro; acto seguido, se desplomó frente a las Luján.
—¡Ambrosio! —llamó doña Tempestad.
—A sus órdenes, madame —respondí mecánicamente, emergiendo de mi escondite.
—Acomode la estancia. Nuestra invitada no parece sentirse bien —indicó Borrasca con frialdad.
Me agaché para verificar su estado y exclamé:
—La señorita no tiene pulso.
—¡Por amor de Dios, Borrasca! ¿Qué le has dado a esta criatura? ¿La has envenenado? —inquirió Tempestad con ademanes teatrales.
—No que yo sepa, querida. ¿Qué pusiste tú?
—Lo de siempre. Ambrosio, traslade la visitante a la cripta.
—Estimadas señoras —interrumpí con suavidad—, no puedo llevarla allí. Es un sitio familiar y todos los que descansan en él tienen lazos de sangre con el Coronel.
—Pues en la sala no se puede quedar —replicó Borrasca.
—¡Ambrosio!, prepare las bolsas negras de la basura y disponga de la señorita como de costumbre —ordenó Tempestad.
—No es lo que el Coronel querría —repliqué—. Será mejor consultarlo.
—No te preocupes, no molestes al viejo con nuestras tonterías —respondieron ambas al unísono—. No queremos que se levante en medio de la noche por un asunto de poca monta. Retírate a tus aposentos.
«Malditas brujas», pensé para mis adentros. Siempre era lo mismo. Sé perfectamente lo que sucede después: realizan un ritual desconocido y, al día siguiente, ambas amanecen jóvenes y resplandecientes. Al fin y al cabo, no me pagan por hacer preguntas. Mañana me tocará pasar horas limpiando el desorden que habrán dejado en la sala. Nada que hacer: si bien el Coronel no es escritor erótico, sí lo es de misterio, y en sus relatos siempre alguien muere. Por el momento, me alegro de no ser yo la víctima.
La Vertebræ
Quizá una de las características más notorias de la masa subcontinental de Merides sea la famosa cordillera conocida como La Vértebræ, bautizada así por el viajero Don Gaspar de Altamira en tiempos tan remotos que ya nadie recuerda con certeza el origen del nombre ni a quien lo acuñó por primera vez.
La Vértebræ divide a Merides en dos grandes mitades, circunstancia que durante siglos mantuvo aislados a los pueblos del este de aquellos que surgieron al oeste.
En la región oriental, los principales imperios que coexistieron fueron Andirria, situada en el corazón de esa mitad, y Surumbria, más al sur. En el oeste, la cultura de Lendor se desarrolló en las tierras meridionales, mientras que hacia el centro prosperaron los pueblos de Murian —también conocidos como la civilización murianida—.
Durante varios siglos, en Andirria se creyó que el mundo terminaba en aquella barrera infranqueable de altas montañas y picos nevados. Sin embargo, las expediciones de Don Gaspar y de otros viajeros, como Al-Masudi, trajeron relatos fantásticos sobre reinos lejanos y civilizaciones fabulosas, pobladas —según se decía— por seres míticos.
El primer vínculo entre ambas mitades surgió gracias a las caravanas comerciales que recorrían los territorios de norte a sur, sin atreverse aún a cruzar la cordillera. En medio de las interminables guerras, donde reinos nacían y desaparecían, destacó el pueblo de los Tlantis, originario de Lendor, que se asentó precisamente en la zona fronteriza entre los grandes dominios.
Desde allí, sus reyes comenzaron a imponer tributos a todo comerciante que transitara en cualquier dirección; a quienes se negaban a pagar se les confiscaban las mercancías. La medida generó gran descontento: el viaje ya era suficientemente peligroso como para añadir un impuesto abusivo que anulaba cualquier ganancia. Fue entonces cuando algunos mercaderes murianidas decidieron intentar lo impensable: cruzar la cordillera en busca de una ruta alternativa que evitara el bloqueo.
No hallaron el paso hacia el norte que buscaban, pero descubrieron algo aún más trascendental: el reino de Andirria. A partir de ese encuentro se estableció una nueva vía de intercambio de bienes, ideas y conocimientos. Con el paso de los siglos, aquella senda dejó de ser utilizada solo por comerciantes y comenzó a ser transitada por pueblos enteros que migraban de este a oeste —y viceversa— según las crisis, guerras o épocas de prosperidad de los cuatro grandes imperios. También la recorrieron ejércitos en campañas de conquista.
Siete siglos después, las rutas que atravesaban La Vértebræ habían generado un flujo constante de personas y propiciado alianzas, conflictos y mezclas culturales entre oriente y occidente. Especialmente célebre fue el matrimonio de la emperatriz Siriana IV de Andirria con el rey Darsiniades del norte de Lendor, unión que inauguró una dinastía recordada como una era de prosperidad, estabilidad y florecimiento para los habitantes de Merides.
La Sociedad del Cuervo Blanco.
Necesitaba escribir el final de mi novela de detectives sin siquiera haber terminado el nudo o parte intermedia del libro. Mi falta de pericia en ese género era evidente, de modo que decidí hacer lo correcto en estos casos: fui al sótano de la casa, donde tenía varios cachivaches acumulados por mí y principalmente por un par de personajes de generaciones atrás.
Logré localizar una gran caja de cartón, la misma en la que había venido la enorme lavadora de la tía Maruja. En algún rincón, de hecho, también estaba arrumbada la dichosa máquina, y estoy seguro de que, si hubiera hurgado lo suficiente, también habría encontrado a la tía Maruja en algún lugar del sótano. En menos de veinte minutos y con la ayuda de algunos materiales sobrantes de aquí y de allá, logré construir una máquina del tiempo.
Me disponía a usarla cuando escuché que alguien hacía sonar insistentemente el timbre de la puerta de mi casa.
Me dirigí al portón principal para ver quién osaba molestarme en un momento tan crítico e íntimo. Se trataba de una mujer albina, de aspecto pícaro y decidido, vestida con una gabardina similar a la de Sherlock Holmes, que dejaba entrever una figura bella y elegante a pesar de su extraño atuendo.
No alcancé a decir nada cuando ella sacó de un bolsillo una tarjeta de presentación y, al mismo tiempo, dijo:
—Sociedad del Cuervo Blanco.
Eso era exactamente lo que decía la dichosa tarjeta, pero en una lengua olvidada: Societas Corvi Albi. La miré por el reverso y solo había un logo con dicha ave. Mientras yo intentaba darle sentido a la situación, la dama, de modo ágil y sin ser invitada, sacó una lupa y se internó en mi casa.
Intenté protestar, pero ella me hizo un gesto para que guardara silencio y, con tono serio y el aire de alguien que sabe exactamente lo que está haciendo, indicó:
—Está usted en posesión de una máquina del tiempo ilegal.
—¿Esto? —dije con aire dubitativo—. Bueno, acabo de construir una, pero no creo que…
—¿A qué época planeaba usted viajar?
—Soy escritor. Quería entrevistarme con Arthur Conan Doyle, presentarle mi novela de detectives y ver cómo puedo continuarla.
—Malo, muy malo. Lo que usted indica es una violación tipo cuatro del Código Internacional de Viajeros en el Tiempo.
—¿Qué?
—Represento a la Sociedad del Cuervo Blanco, un grupo de gente altruista y desinteresada cuya tarea es preservar en buen estado la línea del tiempo.
Yo seguía sin entender ni un comino de la verborrea que salía de la boca de aquella dama infernal. Al verme con cara dubitativa, me lanzó una pregunta fría y directa:
—¿Sabe hablar usted inglés? Y no cualquier inglés, sino el de alguien muy bien educado en protocolos victorianos.
—No hablo ningún idioma diferente al castellano.
—Supongo que tampoco habrá considerado que podría encontrarse con una versión de Conan Doyle muy anterior a la época en que escribió el famoso libro del detective y el doctor.
—Cierto, no lo había pensado.
—Es por eso que estoy aquí. ¿Dónde está el artefacto?
—¿La caja de cartón?
—Exactamente.
—Está en mi sótano.
Nos dirigimos al lugar y le señalé la caja. Ella se acercó con curiosidad, la inspeccionó rápidamente y arrancó dos piezas del interior: un cubo de Rubik, que hacía las veces de Resonador Crono-Inercial, y un cepillo de dientes —quizá del primo de mi abuelo— que servía como Acumulador de Gradiente Temporal.
—Confiscados. Sin esto, el aparato es técnicamente inofensivo. Ya no servirá para viajar en el tiempo, aunque podría servirle para ir a Andrómeda, si así lo desea —dijo, contemplando las piezas con codicia y cierto respeto.
—Sin ellas no podré terminar mi novela. Se supone que Conan Doyle me ayudaría a resolver ese lío tan tremendo.
—Nunca dije que usted no pudiera viajar en el tiempo. Lo que he dicho es que su máquina no es la adecuada. Efectivamente, usted sí viajó en el tiempo y, debido a la precariedad de los materiales y del diseño, prácticamente arruinó toda la historia conocida. Nos tomó bastante trabajo dar con la caja en el preciso momento en que iba a usarla.
—¿Es decir que viajé en el tiempo, pero no recuerdo nada?
—Es por eso estoy aquí: para prevenir que ello ocurra.
—¿Y cómo haré para terminar mi novela?
—Pues tiene usted suerte. Puedo ofrecerle planes de membresía a nuestra sociedad. Tenemos el de Socio Oro, que se paga en cuotas mensuales, y el de Socio Diamante, que se paga anualmente con cierto descuento —dijo mientras sacaba de un bolsillo de la gabardina unas formas impresas.
—¿Qué ventajas tiene la membresía?
—Buena pregunta. Básicamente damos asesoría al viajero. En cada tiempo y lugar existe una sede nuestra donde se le ayudaría a ubicarse fácilmente dentro de una época pasada. Sin hablar inglés y sin ser conocido en los círculos sociales en los que el Doyle se movía, tendría usted pocas posibilidades de hablar con el caballero. Nuestra sociedad es, precisamente, el puente entre el habitante del futuro y las personas del pasado. Tenemos contactos, transporte, vestuario, dinero, joyas y metales preciosos, alojamiento e incluso armas a su disposición —en el plan Marfil —dijo en voz baja, tosiendo—. Es mucho más ventajoso viajar con nosotros que hacerlo por su cuenta. Además, contamos con equipos de última generación y probados en incontables ocasiones.
Dicho esto, me pasó un formulario de aplicación.
—Puede colocar su firma en la parte inferior. Incluso obtendría un descuento extra del siete por ciento.
—¡Trato hecho!
Lunes
La detective Ada y el inspector Carbonell, como de costumbre, cada lunes por la mañana, se reunían con el alto comisionado de policía para tratar distintos asuntos y casos en curso.
—Estimados —dijo el comisionado—, en relación con el caso de los jueces del reality, han surgido nuevas pistas que me han llegado por una fuente altamente confiable. La información se refiere a los familiares de las víctimas. Se nos ha confirmado el paradero de una de las exesposas de Simón de Santillana —añadió, mirando de reojo a Ada—. Y aquí es donde entras tú, mi querida detective. Nuestra fuente asegura que la señora reside en Puerto Industrial.
Al escuchar el nombre de su ciudad, Ada esbozó un gesto casi imperceptible, cuidando de no dejar traslucir sorpresa alguna.
—Ada, quiero que te encargues de ese asunto de inmediato.
—Por supuesto. Carbonell y yo podemos tomar la autopista y, en unas ocho horas, estaríamos en la comisaría local.
—No, Ada. Este viaje lo harás sola. Carbonell permanecerá aquí, en la capital, coordinando otros aspectos de este mismo caso y de otros de similar urgencia.
—A estas alturas, no creo que sea conveniente dividir al equipo. En Puerto Industrial, alguno de los muchachos puede encargarse de investigar a la dama. Incluso yo misma podría llamar desde aquí y coordinar la pesquisa.
—Bajo circunstancias normales, y si se tratara de otro caso, estaría de acuerdo contigo —replicó el comisionado—. Pero dada la prioridad del asunto, prefiero que te ocupes personalmente. Mi asistente ya ha hecho una reserva aérea: saldrías en el primer vuelo de la noche. Tómate el resto del día para organizar tu equipaje y prepararte para el regreso a casa.
—Comprendo, jefe. Donde manda capitán, no manda marinero —respondió Ada con tono lacónico.
Cabeza de Toro
Ada buscaba algo con urgencia en el clóset, revolviendo perchas y cajas con una ansiedad poco habitual.
—¿Qué buscas? —preguntó su marido desde la puerta, intrigado.
—Mi disfraz de vaquera.
—¿El de kevlar color negro?
—Ese mismo.
—Vaya, debe ser serio el asunto. ¿De qué se trata todo esto?
—Me llegó un correo electrónico de la oficina con una nueva asignación: el dueño del banco del pueblo murió y, según dicen, escondió varios lingotes de oro en algún lugar y, como de costumbre en estos casos, algún grupo de degenerados querrá robarlos.
—¿Y cuál es tu plan?
—Iré a la cantina. Escucharé, observaré… ya sabes.
—Te sugiero que lleves el Colt .45.
—Prefiero una mini Uzi 9 mm, querido.
Esa misma noche, Ada se dirigió al famoso bar “Cabeza de Toro”. Dejó estacionado su automóvil a varias cuadras para no llamar la atención. Al cruzar la puerta, notó a una mujer rubia tocando una música muy animada en un clavicémbalo y que mascaba chicle de manera vulgar, sin ningún disimulo.
El humo de tabaco flotaba espeso y en varias mesas se jugaba a las cartas con mucha seriedad, las prostitutas rondaban a los jugadores como si fueran halcones y continuamente algunas bajaban solas y otras subían acompañadas a algún cuartucho maloliente del segundo piso.
Ada se acercó a la barra, pidió un vaso de bourbon, lo olió cautelosamente y se lo bebió de un solo trago. Luego avanzó con paso seguro hasta la mesa en donde había más dinero en juego; allí estaba Lucho “Poca Suerte”, un sujeto de aspecto áspero y modales desagradables.
—¿Molesto si me uno a la función? —preguntó Ada.
—Si trae dinero, forastera, tome asiento. La apuesta mínima es de doscientos machacantes sobre la mesa.
Ada aceptó. En pocas manos acumuló una suma considerable, mientras los demás jugadores se retiraban con excusas mal disimuladas. Pronto quedó sola con el peligroso bandido.
—Forastera, creo que usted está haciendo trampa. Y nadie se burla de Lucho “Poca Suerte”.
Él se llevó la mano a la cintura, pero no llegó a tocar el revólver. Ada ya había desenfundado la subametralladora. Una despiadada lluvia de balas, impactando cabeza y pecho, prácticamente desintegró al desdichado.
El bar estalló en murmullos. El dueño se acercó, nervioso.
—Señorita, jamás vi a alguien tan diestro. Ese hombre era de la banda de “Cicatriz” Vega, su mejor pistolero. Habrá problemas cuando sus secuaces se enteren. Para fortuna suya, hay un puesto de alguacil vacante… Hoy lo enterramos. Si le interesa, el comisario estará encantado de hablar con usted.
—Perfecto. Si ese era el mejor pistolero de “Cicatriz” Vega, supongo que ellos me darán una paga mucho más alta que lo que pueda ofrecer el ayuntamiento. Sin embargo, pasaré a hablar con el comisario: hay una considerable recompensa por el fiambre que les dejo aquí servido y quiero cobrarla —replicó Ada mientras recogía las apuestas de la mesa.
Ella se dirigió hacia la salida, coloco unos billetes en el escote de la rubia, que seguía tocando la música, nuestra heroína le acaricio suavemente el rostro, la clavicembalista en respuesta hizo una pequeño globo con el chicle, las dos cruzaron una mirada cómplice y Ada ágilmente cruzo la puerta para así desaparecer en la oscuridad.
---
Relato para participar en la convocatoria de "Cada Jueves un Relato", en esta ocasión auspiciado por Neogeminis: A modo de Western. Inspirar un relato en los temas clásicos de vaqueros "made in USA" (o Italianos).
Camelot
Dos caballeros de los tiempos antiguos se dirigen a una cueva rodeada de pantanos infestos.
—¿Dices que esa adivina es muy buena?
—Es la mejor de la comarca; nos será de ayuda.
—¿Cómo dijiste que se llamaba?
—Morgana.
—¿Y qué tan buena es?
—Shhh, ya estamos llegando. Ya puedo verla. Seguro estará cocinando sapos en un caldero. Si está de buen humor, podrá decirnos lo que te espera en este lance que tienes planeado.
—¿Qué misterioso destino trae a dos apuestos caballeros a mi humilde hogar? —preguntó una voz desde las sombras.
—Este es el príncipe Arturo; desea conocer el destino que lleva escrito en sus manos.
—¿Y quién es este que tanto habla? —respondió Morgana.
—Él es mi amigo Percival.
—Somos más que amigos —apuntó el aludido.
—Tales asuntos no me atañen, caballeros —le interrumpió la adivina—. A ver, principito, tenga la bondad de quitarse el guante de la mano izquierda.
—Haría bien en cuidar su lengua, pues pronto seré algo más que el heredero de este país —respondió bruscamente el caballero interpelado, mientras se quitaba el guante y le ofrecía la mano a la adivina.
Ella, tras observar apenas unos segundos las líneas de la palma, lanzó un chillido que casi paralizó de miedo a los dos caballeros.
—Aquí dice claramente que no eres quien dices ser. El verdadero príncipe está... —dijo la adivina con expresión de duda, aguzando la vista para ver mejor—... ¡encarcelado!
—Vaya, realmente la fama que tiene usted es más que merecida. Ciertamente es así: él está encerrado en una torre y porta una máscara de hierro.
—¿Quién eres tú, entonces? —demandó con enojo la adivina.
—Mi nombre de nacimiento es Lancelot, hermano gemelo de aquel desdichado del cual está prohibido hablar.
—Sea como sea, ante el Gran Ojo que todo lo ve y conoce, eres un usurpador y siempre lo serás —sentenció amenazante Morgana.
—¡Basta ya! —rugió Lancelot, desenfundando una daga y colocándola rápidamente contra la garganta de la adivina—. Hoy mismo, antes de que el gallo de medianoche cante, mi padre dará su último suspiro.
—Planes de truhanes... Pues como se entere el portador de Excalibur, el Caballero Negro, ni el mismísimo Gran Ojo podrá detenerlo.
Morgana no pudo articular ni una sola palabra más. Lancelot, de un solo tajo, le había rebanado la tráquea. Mientras la veía desangrarse, sentenció:
—¡Ja!... Del Caballero Negro, ... , me encargo yo.
Relato para participar en dos convocatorias diferentes.
Inicialmente iba a hacer el relato con mis propios personajes: Madame Marusa o una antepasada suya como adivina, y los caballeros serían nobles de Aragca o Andirria (depende de mi estado de humor). Pero una de las condiciones en los retos me llevó al terreno de lo clásico.
Por un lado está el Vaderreto, que exige una historia con un Rey y un Mago. Mmmmm, aquí cumplo parcialmente: no hay un mago al estilo de los que perseguía don Quijote, pero creo que la lectora de manos puede ocupar perfectamente ese rol. Tampoco hay rey… todavía, porque en pocas horas el protagonista será coronado, lo que técnicamente me da cierto margen con esa convocatoria.
Del otro lado está Fuego en las Palabras (#Fuegoenlaspalabras), que invita a tomar un relato clásico e invertir los papeles o el contexto de los personajes. Aquí sí puse voluntad para ajustarme a los requerimientos; es mi primera vez participando allí, así que no quiero dar malas impresiones.
Zaida 2001
La primera noticia acerca de temas espirituales en Aragca, según se especula, ocurrió en la noche de los tiempos, cuando se cree que el ser humano era una criatura mitad simio, mitad hombre. En el cine, a veces, se muestran unos chimpancés reunidos alrededor de un monolito, pero lo que realmente ocurrió fue que no había presupuesto para pagar a una actriz que se pareciera a la diosa Zaida.
Esta diosa, perteneciente a una dimensión desconocida, usando magia o una tecnología imposible de imaginar incluso para nosotros, apareció un día de repente, como una especie de fantasma, en las llanuras donde nuestros supuestos padres —los homínidos— estaban a punto de colapsar por el hambre. La diosa les enseñó a adorarla; ellos aprendieron a hincar la rodilla y a postrarse ante su presencia. En recompensa, ella les enseñó los secretos del fuego.
Luego de algunos milenios, la diosa comenzó a pensar que sus mascotas se habían vuelto dependientes de ella y que no progresaban como era debido. Así que, un día, sin decir palabra, se elevó por los cielos y desapareció para siempre, quedando de ese modo registrada en los anales sagrados de la humanidad.
Se dice que, durante su ascenso, la diosa atravesó el espacio sideral y se desterró voluntariamente en una luna olvidada de Saturno (sin confirmar).
Desde ese día, en muchos lugares del mundo han aparecido “hijas de Zaida”, reclamando haber sido enviadas por la diosa, o incluso mujeres sabias que repiten enseñanzas místicas supuestamente basadas en los dichos y hechos de Zaida, alrededor de las cuales se han formado cultos, sectas y grandes religiones.
Como suele ocurrir, ninguna de estas hijas ha logrado ponerse de acuerdo con las demás, lo cual ha sido interpretado por los fieles como una prueba irrefutable de la profundidad del mensaje original.
Los más escépticos señalan que, si la diosa regresara hoy, probablemente negaría haber dicho la mayoría de las cosas que se le atribuyen, en cualquier caso, Zaida permanece ausente, observando —según algunos— desde su exilio, y otros dicen que vive entre nosotros, discretamente, bajo una identidad cotidiana e informal.
¡Podría ser tu vecina!
---
El Agravio. Donde se da cuenta de cómo un impostor fue descubierto por un caballero
Acababa yo de presentar un corto entremés, basado en un diálogo absurdo entre don Quijote y Sancho, cuando de entre el público surgió una figura que no pude ver con claridad, a causa de la oscuridad de la sala.
El hombre habló con gran enojo, poniendo la punta de su ropera en mi garganta:
—Ratón y bellaco, habéis desfigurado a un noble personaje, cuyo autor conozco sobradamente. Decidme, pues, ¿cómo os llamáis?
—Soy el licenciado Alonso Fernández de Avellaneda —respondí, no sin mostrar cierta cólera en el rostro.
—Os parecéis a Jerónimo de Pasamonte… o quizá a Pedro Liñán de Riaza.
—Os aseguro que no sé quiénes son tales hombres; mas no tolero ofensas de desconocidos. Identificaos, buen señor.
En ese instante la figura se descubrió por completo, y el miedo se apoderó de todos. Mi interlocutor resultó ser un monstruo de la naturaleza. Al verlo, cuantos estábamos en la sala —público, actores y gente del teatro— huimos despavoridos, sin mirar atrás.
La Nomenklatura
Es un tanto precario describir el incidente que ocurrió hoy, aunque no se trató de un evento poco común. Iba en mi limusina por las calles de Nueva Caledonia, rumbo a mi lugar de trabajo: el rascacielos de Industrias Ishii, quizá uno de los cuatro más altos del país. Soy la CEO de la oficina local.
Al doblar una esquina noté un puesto de venta de revistas y, con el rabillo del ojo, distinguí el cómic de la semana: ADA y Hulla resolviendo el caso de los jueces del reality.
Me pareció extraño, pero mantuve el rostro impasible. Evidentemente no iba a pedirle al chofer que se detuviera para comprar un ejemplar; habría sido un gesto impropio, una excentricidad capaz de encender las alarmas de la Nomenclatura. Así llamamos al reducido grupo de industriales, políticos y nobles que controlamos el destino de la nación. Somos doce. Nos conocemos bien. Y ellos me conocen a mí.
La Nomenclatura existe desde hace siglos. No llegué allí por mérito, sino por línea de sangre: mi padre y mi abuelo fueron miembros. Aprendí observándolos.
Al ver la revista comprendí algo de inmediato: la realidad había sido alterada de forma profunda. Hulla era un personaje cancelado desde hacía décadas, un precursor de Carbonell. Su reaparición indicaba que me encontraba en un mundo distinto al que conocía, uno peligrosamente inestable.
¿Sería yo la única en notarlo?
¿Era una extranjera en ese nuevo universo, o una nativa que aún recordaba la versión anterior?
¿Debía intentar reconstruir la línea original?
Y lo más inquietante de todo:
¿qué —o quién— había provocado el cambio?
Espero que se comprenda mi extrema cautela ante el evento. Por esa razón decidí mantener la calma y continuar con mi día como si nada hubiese ocurrido. El chofer me llevaría al estacionamiento subterráneo del edificio y, desde allí, tomaríamos el ascensor privado directo al último piso.
Una vez arriba, atravesaría las oficinas de la dirección general como siempre: sin detenerme, sin mirar a nadie, escuchando apenas los saludos de quienes trabajan allí. Pero no solo hay personas en ese espacio. Parte de la decoración es una estatua de oro dedicada a la diosa Zaida. Nunca me ha agradado. Tengo la sensación de que me observa, de que me sigue y me juzga. La conservo porque pertenece a mi familia desde hace generaciones y porque mi abuelo hablaba bien de ella. Aun así, prefiero mantener distancia de ese tipo de asuntos místicos.
Entraría a mi oficina y cerraría la puerta, buscando privacidad. Mi primer movimiento sería no informar a ningún otro miembro de la Nomenclatura sobre mi hallazgo. Por experiencia sé que ser quien mueve primero en un juego donde los rivales son tan hábiles como uno implica un riesgo innecesario.
Dejaría que las cosas siguieran su curso, observando. No todos poseen mi natural cautela. Tarde o temprano alguien más notaría el cambio y entraría en pánico, convocando una reunión de emergencia. Ya ha ocurrido antes.
Y en ese terreno —el de las intrigas— sé moverme con soltura.
-o-
En uno de los salones del exclusivo club "Los Avellanos", una figura discreta se aproxima a un hombre solitario, sentado en una mesa reservada para VIPs.
—Pero mírenlo… ¿no es acaso Truhanio van der Waals? Qué ocasión tan singular nos concede hoy tan ilustre presencia.
—Barón von der Waals, para ser precisos —corrigió el aludido, sin levantar la vista.
—Desde luego. ¿Concedería el señor Barón, en un gesto de cortesía entre iguales, que otro Barón le acompañe a degustar algunos… selectos etílicos brebajes?
—Querido Feloncio Sterling, sabes bien que siempre he apreciado tu compañía. Haz los honores.
Tras aquella introducción tan poco común —aunque perfectamente acorde con dos Barones de su talla— y sin despertar sospechas entre los demás comensales, Truhanio bajó la voz. Observó de reojo al recién llegado y luego al resto de los presentes antes de hablar.
—¿Lo has notado?
—¿Notado qué?
—La anomalía.
—¿Cuál anomalía? ¿La joven que canta al fondo del salón?
—Veo que no estás al tanto.
—No me des rodeos. ¿Qué ocurre?
—No te inquietes. Es algo que debe saber la Madame.
—¡Eh! —susurró Feloncio, tensando el gesto—. Ese nombre no se pronuncia a la ligera. Si pretendes involucrar a Bilana de Varenne, será bajo tu propia responsabilidad.
—El asunto lo amerita. Ya lo verás.
—Más te vale que no sea otro de tus juegos. La última vez apenas salimos indemnes.
—No lo es. Esta vez estamos ante algo que excede nuestras posibilidades. Necesito que todos estén al tanto… y solo ella, como CEO de Ishii, puede conceder ese favor.
-o-
Convocar una asamblea extraordinaria de la Nomenclatura no solo es riesgoso, sino completamente inadecuado: levantaría sospechas inmediatas tanto entre aliados como entre enemigos. Mis adversarios podrían interpretarlo como el momento perfecto para atacar, y mis aliados, por simple instinto de supervivencia, podrían cambiar de bando. Por ese motivo —y por otros tantos, algo cansinos de relatar— decidí esperar a la siguiente sesión ordinaria.
Celebramos tres al año. El asunto del barón von der Waals sería tratado como un punto secundario, poco antes de cerrar la minuta del día.
En esas reuniones, entre los doce miembros, todo transcurre dentro de una rutina cuidadosamente ensayada: se habla del mercado, de la política, de rumores de celebridades, de las oportunidades de Nueva Caledonia frente a otras potencias. El nombre de Aragca y el de su rey aparecen con frecuencia, como corresponde al vecino más influyente de nuestra particular región.
Una vez agotados los temas habituales, intervine con un tono deliberadamente cansino, como si anunciara una nimiedad.
—Para el punto final habrá una breve intervención del barón von der Waals, aquí presente, acerca de un asunto editorial.
No se hizo esperar. Se incorporó y comenzó a hablar con aire solemne.
—Estimados miembros de la Nomenclatura, seré breve. Quisiera formularles una pregunta sencilla: ¿cuánto tiempo lleva el gendarme Hulla siendo el compañero de aventuras de la detective Ada Escualo?
Se escucharon algunos murmullos. Fue don Álvaro de Montellano y Rivas quien, dirigiéndose a mí y no al barón, intervino:
—Madame de Varenne, con todo respeto, considero que el asunto del barón es de índole personal y no corresponde tratarlo en una reunión de la Nomenclatura.
—Me temo que aún no hemos escuchado todo lo que el barón tiene que decir —respondí con sequedad.
—Siempre ha sido así —intervino entonces la miembro más antigua de la Nomenclatura, doña Beatriz de Orellana—. Hulla y Ada llevan muchas décadas publicados como compañeros. No hay nada extraño en ello.
Doña Beatriz era, además, baronesa y portadora de otros títulos nobiliarios imposibles de enumerar aquí.
—Me temo que no es así como yo lo recuerdo —replicó de inmediato el barón—. Si mi memoria no me falla, la publicación se llamaba Ada y Carbonell.
—¿Carbonell? —dijeron casi al unísono varios miembros de la Nomenclatura.
—Jamás se ha escuchado ese nombre, al menos no en Nueva Caledonia —afirmó don Álvaro, ya rojo de cólera.
—Si lo que usted dice es correcto —y tal vez podría serlo— implicaría que hubo un cambio en la realidad. El problema es que nadie lo habría notado… excepto, claro está, gracias a la astucia e inteligencia de alguien tan brillante como el señor barón —apuntó doña Beatriz.
—La pena por difundir rumores sobre alteraciones de la realidad está claramente consignada en los apartados de Mundos Paralelos —añadió don Álvaro, casi sonriendo—. Allí se especifica que tales faltas implican cárcel y aislamiento para el infractor.
—Ha lugar —exclamé.
Sin demora, tomé el intercomunicador y me expresé con absoluta claridad:
—Guardias, arresten al señor barón. Será recluido en La Gorgona, nuestra prisión de máxima seguridad. Se requiere aislamiento total.
-o-
Una de las cosas que mejor funciona en Nueva Caledonia es el sistema judicial cuando se trata de impartir justicia. Basta con que la Nomenclatura señale a alguien como reo para que la bien aceitada maquinaria carcelaria se ponga en marcha a toda velocidad. En menos de dos horas, el buen Barón ya estaba ingresando en su celda definitiva.
Mucho se habla del lujo que rodea a Aragca, pero Nueva Caledonia no se queda atrás. Más que un penal, La Gorgona parecía un hotel de cinco estrellas. Sus instalaciones hacían que las viviendas del ciudadano común del país parecieran simples establos sucios. La razón era evidente: La Gorgona estaba destinada a albergar criminales de alto perfil —nobles, banqueros, políticos, místicos y otras personalidades de probada importancia o fortuna—.
Cuando el guardia indicó la celda asignada al señor Barón, este entró solo en su lujosa suite. Sin embargo, no estaba vacía.
No tuvo tiempo de reaccionar. La mujer que se encontraba en el interior, vestida con un atuendo blanco que recordaba vagamente al de un ninja, le hizo un gesto para que guardara silencio y habló en voz baja:
—Sea precavido, señor Barón. No está usted solo en estas penalidades. Los de mi orden, la Hermandad del Cuervo Blanco, hemos decidido velar por su seguridad. Y nada mejor que esta prisión. Más que un lugar de custodia y castigo, esta celda servirá como hogar protector.
—¿Hermandad del Cuervo Blanco? —replicó el Barón con sequedad—. Jamás he oído hablar de ella.
—Somos discretos. Todo se remonta al pasado, cuando apareció por primera vez un cuervo albino. Desde entonces luchamos a favor del bien en el mundo.
—¿Y qué particularidad ha atraído la atención de su hermandad hacia mi humilde persona?
—Sabemos de la anomalía. Uno de los hermanos tuvo visiones y nos habló del suceso que acontece y perturba a la Nomenclatura. Nadie más, salvo él, vio o sintió algo extraño. Pero cuando el Principal de la Orden tuvo conocimiento de su caso, me envió a investigar. Ambas novedades están, como es obvio, relacionadas. Se me encomendó protegerle y mantenerle, en lo posible, en una sola pieza.
—Es reconfortante saber que cuento con aliados tan distinguidos. ¿Cuál será el siguiente paso?
—Por el momento, guardar discreción. Tal es nuestro lema. Pronto estará en libertad. Estamos moviendo cielo y tierra.
Sin esperar respuesta, la misteriosa interlocutora salió por la puerta de la celda. La cerró con un golpe firme, y el Barón percibió cómo, desde el exterior, accionaban varias veces el cerrojo, como recordándole que seguía en una prisión estrictamente vigilada.
-o-
Ha pasado algún tiempo y llegó el momento de otra de esas rutinarias y tediosas reuniones de los Doce. Recuerdo que, una vez que los once presentes tomamos nuestras posiciones y nos atrincheramos para defendernos o atacar directo a la garganta a nuestros rivales, se hizo la lectura del orden del día. Como de costumbre, hice colocar el tema del Barón al final, en la sección de "varios".
Cuando llegó el turno, indiqué a la plenaria que el Barón debía ser restituido de inmediato en sus funciones. Vi algunas caras de asombro, otras ni se inmutaron y unas dos de enojo. Apenas dije «restitución», como por arte de magia, entró el Barón vestido con traje de ceremonia antiguo, mostrando todos sus honores militares.
Lo invité a tomar su asiento diciendo: «Esta corte encuentra completamente inocente al Barón Truhanio van der Waals de los falsos cargos de conspiración para alterar la realidad. Nuestras investigaciones demuestran que es imposible crear o generar universos alternos, siendo el asunto más un tema de especulación que de conspiración. Por lo tanto, se restituye —de acuerdo con las ordenanzas— al señor Barón aquí presente a sus funciones como honorable miembro de esta nomenclatura y se le hace beneficiario de una indemnización por su tiempo en la cárcel y por los daños y perjuicios que haya ocasionado dicha conducta. Pasa, por tanto, a ser poseedor de una renta vitalicia heredable a perpetuidad, más la administración de cuatro condados al sur de Nueva Caledonia. Comuníquese y cúmplase».
Disfruté mucho pronunciando tal proclamación mientras veía los rostros de los otros miembros; sé que estarían pensando que ahora yo sería mucho más peligrosa. Un homenaje de ese calibre al Barón lo colocaba de inmediato en posición de ser un aliado de gran talla a mi lado. Quizás no lo vieron venir: nunca nadie supo que yo era la única persona en este mundo que notó un cambio de realidad. ¿Y qué? ¿Iba yo a cambiar todo a como era antes? ¡No! En esta realidad soy alguien, tengo todo el poder a mi disposición.
En realidad, el Barón jamás fue consciente de que hubiese un tal Carbonell, pero tuve que confiar en él; le dije que creara esa historia ante la nomenclatura y que lo iba a recompensar grandemente. Él cumplió su parte, jugó bien. Sé que, por el momento, me he ganado un gran aliado que consolidará mi poder. ¿Y la Hermandad del Cuervo Blanco? Ja, ja... yo la inventé para la ocasión; supongo que soy la «Principal de la Orden». Es claro que en esta «Nueva Caledonia» que surgió de la nada, yo, Madame Bilana de Varenne, soy el ser más poderoso imaginable y no pretendo mover un dedo para cambiar eso. Por ello, a partir de este momento, Carbonell desaparece... ¡Viva Hulla, nuestro héroe nacional!
---
Anterior: Cejas de Oro
Popular Posts
-
Nunca supe si “Fantasma de Letras” era una chica o un caballero. Solía participar en los retos de la famosa “Sociedad de los Martes” y ...
-
JM Di Negri, era ateo y también vendía seguros de vida, tuvo que tomar el autobús que iba de la Capital hacia Puerto Industrial, el viaje er...
-
El caballero londinense se dirigió hacia una de las puertas de Baker Street, donde un austero letrero anunciaba: ...
-
Proporcion é esta directiva a la ChatGPT-3: Escribir un microrrelato basado en la escena de cine de la película Dr. Strangelove, en la Cu...
-
A partir de ayer 8 de octubre de 2008, este blog ha quedado suspendido, volveremos a reiniciar labores a partir del 8 de octubre de 2009. L...
-
Después de graduarse como agente de policía, la joven Ada fue asignada a varios puestos en los que no se sentía ...
-
He estado siguiendo la pista de esta serie de aventuras de Aragca y muchas veces he encontrado inconsistencias en la continuidad de los rela...
-
Era lunes por la noche. En su retorno a Puerto Industrial, Ada se fue pensando en cómo lo tomarían los chicos de la oficina local; esto...
-
La primera noticia acerca de temas espirituales en Aragca, según se especula, ocurrió en la noche de los tiempos, cuando se cree que el ser ...
Recent Comments
Similar Blogs:
-
Murió el Indio Solari - * Falleció el Indio Solari, cantante de banda mítica de los años 80´s. Hasta los que no somos fans sabemos que no fue solo eso. Hacedor de fr...2 hours ago
-
La señora Carmela. - La fiscal Suarez estaba furiosa, el disgusto le brotaba por los ojos cuando dijo: —Esa mujer es el mismo diablo, detrás de esa personita dulce se ...3 hours ago
-
EL GÉNERO FLUIDO. LA LITERATURA DEL FUTURO - EL GÉNERO FLUIDOLA LITERATURA DEL FUTURO de Fernando Figueroa En nuestra época los textos literarios se suelen circunscribir a alguno de los géne...6 hours ago
-
LATIDOS CÓSMICOS - *Lo que no fue* *viaja deshilachándose* *por universos imposibles.* *Latidos cósmicos* *apagándose en el tiempo* *siguen besando tu nombre.*9 hours ago
-
Sonic Nurse - A principios de este siglo, Sonic Youth era ya un grupo clásico y referente absoluto del rock alternativo de finales de la centuria anterior. *Sister*, *D...10 hours ago
-
Escritor sombrío - Reciclando un viejo texto de hace ya muchos años.No sabemos en qué momento preciso la sombra que proyectaba Félix Duarte decidió independizarse y vivir po...10 hours ago
-
-
la underwood - ...hoy me he puesto a escribir sin tener imagen alguna delante, ni he buscado ninguna para poner tras lo escrito. Ningún recuerdo, ninguna figura pre...11 hours ago
-
Algo distinto - (2014) - No se si va a seguir en la revista, Javier - le comenté a mis padres. Tenía 19 años recién cumplidos y ellos me veían mucho con el. Era el qu...13 hours ago
-
La vida más bonita de Ángela Figuera Aymerich. - ¡Hola! En vez de reseñar este libro de poesía de Ángela Figuera Aymerich, he preferido compartir una de sus poesías, la cual lo dice todo de su ob...21 hours ago
-
El que camina junto al rayo - Los últimos ecos de los címbalos aún resonaban dentro del Gran Salón cuando un ruido más fuerte, vibrante, con un poder que no podría venir de este mundo, ...21 hours ago
-
Sola como la una. - Hay una manía ahora, de sentir pena o directamente ridiculizar a la gente que hace cosas solo. Quizá, yo paso sola tanto tiempo, que no había reparado e...1 day ago
-
-
Reseña de Kraken: Edición definitiva. Un clásico del cómic español donde hay más monstruos que el que da nombre a la obra - Un saludo desde las cloacas de Metropol. La luz de mi linterna empieza a dar síntomas de que las pilas están agotándose, y hay sonidos demasiado extraños...1 day ago
-
Macla. Nuevo rostro - Me ofreces otro rostro para que me confunda. Intentas introducir en mi contemplación un desorden de mis ideas. Como si me indicaras: no debes interpr...1 day ago
-
Charlas con la IA – Saberes y opiniones - ¡Hola, amigos! Hoy les traigo otra charla en la que el ChatGPT nos permite ver cómo piensa. Y hablando de pensar.. ¿cómo distingue entre un saber, un conoc...1 day ago
-
Concurso de relatos Ed. 52 | EL CAPITÁN ALATRISTE de Arturo Pérez-Reverte - Arturo Pérez-Reverte nació en Cartagena el 25 de noviembre de 1951. Hijo y nieto de marinos mercantes, este autor considera el mar como su patria, re...1 day ago
-
Signature Stories: "La Viuda Imposible ( SciFi Thriller )" - 🔥* SciFi Thriller - Saga Steve Crettan & Sonja Holten* 👁️ *La Viuda Imposible* por *Rodriac Copen* *Colección "Signature Stories" - 2026* 📌 *Sin...2 days ago
-
Humanismo, perfeccionismo, logro - El humanismo sin adjetivos nace de la convicción de que ninguna salvación o emancipación de la humanidad puede venir de fuera de ella. Ni dioses ni má...2 days ago
-
PRELUDIO MUSICAL Y GERANIOS VIVOS - En la noche los auriculares entretenían la espera. Esa buena música entre colores y sábanas de lunares desprendidos. Ese trémulo sonido, de unas c...2 days ago
-
Tomo VII Demac - https://drive.google.com/file/d/1k3v0N-2-hdE5repqdyvTQoMqh-4x10JR/view?usp=sharing2 days ago
-
Revisar eternamente o publicar - Una de las fases más tediosas de publicar un libro es la revisión del manuscrito. Lo es porque somos muchos los autores que no le ponemos fin, detrá...3 days ago
-
557. Anímico - ¿Se puede morir de tristeza? ¿Se puede morir por el llamado síndrome del corazón roto? Tal denominación no es ciencia ficción, ni literatura trasno...3 days ago
-
Cosas que pasan en Cannes y que mucha gente conoce - Séptima palma de oro consecutiva de la distribuidora Neon Un festival con muchas películas francesas o coproducciones francesa/europeas. Pocas muj...3 days ago
-
Después de Todo. Capítulo 27 ( Tercera Parte) - Hola ¿Cómo están? Hoy les traigo un nuevo fragmento de mi novela. *Capítulo 27* Tamar con voz monótona continuó su relato. Super One sen...3 days ago
-
CADA JUEVES, UN RELATO: LETRAS CON ORGULLO - * Rescatando un texto de hace mucho tiempo, a proposito de la temática que nos deja esta semana Dafne desde su blog, me sumo a la Convocatoria Juevera de...4 days ago
-
-
Aquel callejón - Una luz blanca a la vez que atrayente me llamaba. Con paso corto y precavido me dirigí hacia ella. Siempre imaginé las puertas del cielo grandes, majes...4 days ago
-
Un parque, muchos recuerdos - Esta semana asistí al acto en el que un parque de Sevilla pasó a llevar el nombre de Juanma Díaz.Fue un acto sencillo, rodeado de familia, amigos y persona...4 days ago
-
En equilibrio por la ciudad - Aguardaba el colectivo parada bajo el farol, apoyada levemente contra el poste, aguantando el peso de la mochila en un solo hombro y mirando atenta contr...5 days ago
-
Pensamientos sostenidos - No sabemos qué nos guía. A veces el pasado regresa, nos reta y vuelven incomprensibles sombras. Somos herencia de sangre, de otros tiempos, de acci...5 days ago
-
Dos de... autoras estadounidenses - Hoy traigo dos libros, que no dos novelas. El primero, como se deduce de su título, contiene dos novelas, *Como un espectro* y *Miao Dao*, que nada tiene...5 days ago
-
Este jueves, un relato: Letras con Orgullo - Letras con Orgullo. Así llama Dafne Sine Die al reto que nos presenta. Hay un par de personajes del Mara Verso que podrían acercarse al tema. ...5 days ago
-
ESTE JUEVES UN RELATO: EL ORGULLO... - **El cambio inesperado** Martín se despertó aquella mañana y notó que algo iba raro. Muy raro. Le colgaba el pelo y su busto sobresalía como un mostrado...6 days ago
-
Mis pensativas# - Queridos amigos, como digo a menudo, todo está dicho, pero se puede seguir diciendo de muchas formas. Cada maestrillo tiene su librillo, eso dice el...6 days ago
-
Inocencia, Ensimismamiento y Extasis en las Obras de Guillaume Seignac - *Las obras del destacado pintor francés Guillaume Seignac, nacido en 1870, tienen como sello la elegancia y la armonía propias de los estilos clásico y ne...6 days ago
-
Sucedió hoy. - Le llamaban "El Cojo" como cada alias diferente de cada pueblo. Se llamaba José Ordóñez Piedra no era muy sociable ni había sido trabajador aventa...1 week ago
-
El escribidor - Sus textos son insufribles, el mayor compendio de historias zafias y sin interés. Ninguna sorprende por su originalidad buena redacción o recreación...1 week ago
-
Letras con orgullo - *Nuestra compañera Dafne, nos propone para este jueves un reto muy acertado para entrar al mes de Junio. Nuestra misión, escribir un relato que gire alre...1 week ago
-
Fluir - * Robert McGinnis* Es muy común utilizar el recurso de “fluir” cuando nos encontramos en una situación de estancamiento por resistirnos a aceptarla, o ...1 week ago
-
Fluir - * Robert McGinnis* Es muy común utilizar el recurso de “fluir” cuando nos encontramos en una situación de estancamiento por resistirnos a aceptarla, o ...1 week ago
-
Más allá... - Treinta de mayo 2026 No ha pasado mucha agua al tanque, tuve que entrar y tratar de arreglar las tristezas y algunas cositas mas, no fue placenter...1 week ago
-
S u c n i c t ó s e o - Valencianúpiro *El domingo la luna dual de mayo, hace su segunda aparición de este mes doppelgänger selénicamente. ¡Luna Azur! Y es en estas ocasiones a...1 week ago
-
Sillas de matar sin vender - El autobús con destino a alguna parte salió a las seis de la mañana de la Terminal Greyhound del centro de Los Ángeles. Xan ocupaba una fila delant...1 week ago
-
De la vida - Yo no sé si pasamos por la vida, o la vida pasa por nosotros. A veces tan sutil como ondas que subliman de una delicia musical, dejándonos notas de entus...1 week ago
-
-
pensamientos al azar 12 - Siento que me estoy volviendo loca pero también creo que me estoy ahogando en un vaso de agua. Creo que además ya me a a bajar. No sé. Me siento como pri...1 week ago
-
El milagro islandés: Trabajar menos para vivir más y mejor - [image: Islandia: semana laboral de 36 horas vs 40] El caso islandés no empieza con la típica postal nórdica de gente bañándose en aguas termales a media t...2 weeks ago
-
Siempre podremos vivir amando - Es el momento en que Roman Castevet deja que Rosemary sea quien meza la cuna del hijo que está llorando. Por primera vez no es maltratada y es acepta...2 weeks ago
-
EL DOPPELGÄNGER - Hoy os traigo un relato que formara parte del próximo libro de nuestro grupo de escritura EL VICI SOLITARI. El tema sera misterio y cosas sobrenaturales ...2 weeks ago
-
Yo soy así y me gusta brillar - En ocasiones me veo volar y sin saber cómo yo echo a bailar. En ocasiones me veo soñar y sin saber cómo yo me echo a bailar. Y todo gira a mi alrededor en ...3 weeks ago
-
Parque Toyama: El Parque de los Fantasmas de Tokio - Tokio, una de las ciudades más concurridas del mundo, es también una de las más seguras. Su índice de criminalidad se encuentra en mínimos históricos, ...3 weeks ago
-
La cosecha de cebollas - Ha llegado el momento de *arrancar las cebollas del suelo*. Se trasplantaron en noviembre a su lugar definitivo en el huerto, dándoles la separación adec...3 weeks ago
-
Vamos cambiando... - Casi imperceptiblemente vamos cambiando cada día, cada instante, cada vivencia nos va moldeando. Cambian nuestros gustos, cambian nuestras prioridad...3 weeks ago
-
Izarra Rosée - En un cuartel secreto de los 10.000 se encuentran la mujer a la que llaman "La Hielera", Aeminium Conimbriga y Gades Gadir. Están en una improvisada enf...3 weeks ago
-
Así como lo cuento oh hermanos míos, estoy aquí porque no estoy en ninguna parte* - **Mario Moreno Cantinflas* Así pues teniendo mi destino marcado, La Bella apareció una tarde cualquiera como por arte de magia. Traspasando -digo yo- las ...4 weeks ago
-
SUBLIME - *Amalgamados los sentidos, * *sublime instante que estremece y arrebata.* *La pasión se viste de anhelo* *mientras las caricias * *roban el aliento .* *V...4 weeks ago
-
SUENA EL DESPERTADOR - *Cuando sonó el despertador Laura se incorporó nerviosa desconectó la alarma y observó a su marido que se había desplazado hacia el centro de la cama y ...4 weeks ago
-
D. Capítulo 14. Reencuentros. - *"D"* *"Reencuentros"* *Capítulos anteriores:* *D. Capítulo 1. D*. *D. Capítulo 2. A los pies de su tumba fría. * *D. Capítulo 3. Las fauces del sep...4 weeks ago
-
La flauta de Pan - La metamorfosis de la lila nos explica que la ninfa Siringa, acosada por el dios Pan, pidió el auxilio de los dioses, que no encontraron mejor forma de...5 weeks ago
-
UNA (no tan pequeña) ACLARACIÓN - Tantos días de pendoneo por esos mundos es lo que tiene, por eso anoche antes de irme a la cama estuve respondiendo los comentarios de las ul...5 weeks ago
-
IX FERIA INTERNACIONAL DEL LIBRO LACUHE 2026 | Revista - Gracias por el éxito de la IX Feria Internacional LACUHE 2026.Estimados autores, editoriales, expositores, voluntarios y amigos lectores:A nombre de LACUHE...5 weeks ago
-
El dinosaurio ya no estaba. - No le despertó la luz. Tampoco fue el frio, ni hubo ruido alguno que le devolviera a la vigilia. De hecho no sintió nada, absolutamente nada, y solo tras c...1 month ago
-
ASH RA TEMPLE: "S/T" (1971) - "*Vi las mejores mentes de mi generación destruidas por la locura, hambrientas histéricas desnudas, arrastrándose por las calles de los negros al aman...1 month ago
-
De diez a veinte minutos - Abro la puerta. —¿Quién es? —pregunto Afuera aguarda un hombre delgado, alto y tez blanquecina. Aparenta mis treinta y pico años. No contesta. Solo rí...1 month ago
-
Exposición anual de los Artistas Eibarreses - El día 27 de marzo comenzó la inauguración de la exposición de los Artistas Eibarreses hasta el día 26 de abril, en Portalea de Eibar. Os muestro unas ...1 month ago
-
La hora del planeta - Este relato es el resultado de un ejercicio propuesto en el taller de escritura al que pertenezco. El tema, en esta ocasión, era "Puntualidad" y esta ga...2 months ago
-
Altos vuelos no tan altos. - El ramo de Kalanchoes es bamboleado por el aire del ventilador, Agripina parece abstraída y deja que su vista se escape por la ventana, como si se ...2 months ago
-
Solución completa de Toonstruck - ¡Hola, amiguitos! Aquí estamos de nuevo con otra fantástica aventura. En esta ocasión se trata de otro clasicazo del género que lamentablemente pasó d...2 months ago
-
SAN ANTONIO LA ISLA - [image: Representación artesanal de un gran balero multicolor, en primer plano, frente a la Parroquia de San Antonio de Padua, en la cabecera municipal de...2 months ago
-
Costumbres - COSTUMBRES Algunas costumbres llegan con la sangre, sin pedir permiso, como el color de ojos, la calvicie o la mala letra. En mi familia nunca hablamos ...4 months ago
-
CARPE DIEM: LA REALIDAD (NO SIEMPRE BIEN EXPLICADA) DE UNA MAGNÍFICA ENSEÑANZA - *“Somos memoria, somos nuestros recuerdos.* *Pero también somos nuestras ilusiones y nuestros proyectos”* *David Bueno (1965 - …)* *"Coged en vuestra ale...4 months ago
-
Amália Rodrigues // Gaivota // (SUBTITULADO) - Mis mejores deseos para este nuevo año. Esta tiene subtitulos . Feliz año Nuevo Besos R.M5 months ago
-
La Navidad: instantes que vuelven a conectar - Hay momentos en que el tiempo parece doblarse, reunir lo que estaba disperso, acercar a quienes llevaban meses sin verse. Las cenas de Navidad, las reun...5 months ago
-
"Un viento poco anodino" [relato] - Nací y crecí en una pequeña localidad cercana a la costa. Poco más que una pequeña aldea, tan común como el resto de pueblos de la extensa comarca. En ve...5 months ago
-
El Altar - Hubo un gran alboroto en la aldea luego de la llegada de los Sabios de las Estrellas. Bajaron de las nubes, ocasionando un gran huracán: las rocas volar...6 months ago
-
Ellos lo saben desde siempre, NOSOTROS, cuándo nos vamos a enterar? : ) - * F*uera llueve. Mucho, muchísimo. En este último mes, todo se ha teñido de un verde incandescente. Las torrenteras corretean como hilillos ...6 months ago
-
Otra tonta historia de amor - Katelyn Doyle - Molly Marks se gana la vida como guionista de comedias románticas para Hollywood, y por eso tiene claro que el «amor» es un fraude. La única vez en su v...6 months ago
-
Things I was better off not knowing - #45 - *(En español más abajo)* [image: Canada] *- You used to eat mayo sandwiches when you were little. That was disgusting!* *- First of all, it was mayo an...6 months ago
-
Yin Yang - Mi intensidad (cuando estoy de buenas le llamo pasión) es mi mayor defecto. También mi mayor virtud. Como virtud, mi pasión me muestra el sentido de ...7 months ago
-
Niels Lyhne - A partir de hoy, 22 de septiembre, comenzamos a leer Niels Lyhne, de Jens Peter Jacobsen. La edición que vamos a utilizar es la de Acantilado, con la tradu...8 months ago
-
En la sombra. Traición engendrada - *—Sigue ahí.* La inclemencia del tiempo no priva ni adormece el sentimiento de apego, de la miseria de residir en la penumbra, de admirar la obra ...9 months ago
-
Talco de despedida - *De niñas aprendemos a fingir un poco antes de lo que los niños empiezan a decir mentiras. Y mantenemos esa ventaja desde entonces.* Estoy cole...9 months ago
-
Monólogo de un zapato - Hay más vida bajo una suela de lo que crees. Nacemos perfectos, casi sagrados, en una fábrica que no nos reconoce. Elegantes, finos, deseados. Nos p...10 months ago
-
Comentando libro «Un mundo feliz» – Aldous Huxley: - Aldous Huxley plasma una sombría metáfora sobre el futuro, muchas de cuyas previsiones se han materializado, acelerada e inquietantemente, en los últimos a...1 year ago
-
LOS STELLA AWARDS | Los premios a los casos judiciales más disparatados - [image: Ilustración cómica para el blog Balas y Estrellas sobre los Premios Stella. Muestra una gala donde los presentadores sostienen un trofeo con forma ...1 year ago
-
-
Carta para mi hija, cuando ya no esté - De nuevo participo en el reto que nos propone *Ginebra *para el mes de marzo. El tema es trazos, aquello que nos define a cada uno de nosotros y también ...1 year ago
-
-
Este jueves relato: "Ensalada de pimientos"-"Piquillos del infierno" - *Este jueves relato: "Ensalada de pimientos"-"Piquillos del infierno"* *"Piquillos del infierno"* *La forma perfecta que recubría sus paredes, envolvía...1 year ago
-
El Juego del calamar - A la hora de ver algún entretenimiento, elijo películas de amor, series con contenidos históricos. Lo más violento que puedo ver son series policiales, lee...1 year ago
-
[ RESEÑA LITERARIA ] UBUNTU, lecciones de sabiduría africana para vivir mejor | El Rincón de Keren - ¡FELIZ AÑO 2025! ¡BIENVENIDOS!¿QUÉ HARÍAS SI PARA PODER TENER UNA VIDA EN CONSONANCIA CON LO QUE DE VERDAD TE REPRESENTA, TUVIERAS QUE MIRAR AL OTRO ...1 year ago
-
Reto 2025 - *Bases del Reto* *El reto *Tarro-libros, peliculas y series Doramas 2025** es muy sencillo. Consiste, una vez te unes al grupo, en elegir un tarro u otr...1 year ago
-
Sigo la estela del planeta "Blogueril" que un día deje....Hoy intento recuperar la onda. - La foto es de la red !!Flor , llamando a planeta Blogueros¡¡ ¿Dónde están mis amigos...1 year ago
-
PRIMERA SEMANA DE SEPTIEMBRE DE 2024 - Tras un paro inesperado al tener todos nuestras cosas y, tardar en retomar la actividad. Aqui estamos de nuevo, con esta frase que ha sugerido María Ro...1 year ago
-
A partir de ahora... - El blog se cambia a Wordpress... Foto de Nathan da Silva en Unsplash ... donde la historia continuará y habrá más novedades próximamente... 🖋📖 🥳️ N...1 year ago
-
Crónicas de Serendipity - *Durante el trayecto para cruzar el puente, no debían dar la vuelta o pararse, por eso cuando llegaron al otro extremo se sintieron al...2 years ago
-
Una pequeña multitud de cosas locas - *08 de abril* El despertar había transcurrido sin mayor problema, desayuno, gimnasio, algunas charlas con amigos y poco más. A media mañana me tocó guardi...2 years ago
-
Cambio de blog por una explicación insólita - (*AQUI* https://literaturabonsai.blogspot.com/) Compañeros de letras, mediante varios pasos de confirmación de identidad, o sea, con todas las de la ley, ...2 years ago
-
¡¡Feliz Navidad!! - Mis queridos amigos, y de nuevo, NAVIDAD. Mi casa ha sido tomada por duendes, acebo y muérdago. El árbol de Navidad ha desplazado a la caja tonta lla...2 years ago
-
Filosofía samurái - Para ganar, mata el miedo A perder. Puedes verlo también en Instagram.2 years ago
-
Es un sentimiento pero ¿cómo definirlo? - 🎼 🎶 Música dedicada a un pequeño amigo ladronzuelo de cadenitas Estar o no de acuerdo con Marcela es algo que se resuelve a puerta cerrada, aún así, mi a...2 years ago
-
LA SONRISA DE LOS GATOS. - Carlos recordaba que el primero en conocer a Leticia había sido Lorenzo. ¡ Siempre se le adelantaba en todo! En el promedio de las notas, en las compet...2 years ago
-
-
-
Reseña de "La noche era terciopelo" de Silvia Moreno-García - Vuelvo de nuevo tras un par de días de retraso por asuntos familiares. Tengo menos tiempo para leer, pero bueno, algo araño para poder hacer reseñas. Ademá...3 years ago
-
ADIÓS, BORGO - Borgo cierra el castillo y alza el puente levadizo. Lamento mucho finiquitar el blog, pero hay motivos: sequía creativa –no se me ocurren nuevas historia...3 years ago
-
CONCURSO DE RELATOS "MICROFANTASY V" - Bases: 1.- Un máximo de dos cuentos por persona. 2.- Los cuentos deben ser sobre FANTASÍA (aventura épica, hadas, unicornios, sirenas, duendes, dragon...3 years ago
-
¡Sigamos adelante! - “Thelma & Louise” es una película de 1991, dirigida por Ridley Scott y protagonizada por Geena Davis, como Thelma, y Susan Sarandon, como Louise. La pel...3 years ago
-
Autopsicografía de Fernando Pessoa - *El poeta es un fingidor.* *Finge tan completamente* *que hasta finge que es dolor* *el dolor que de veras siente.* *Y quienes leen lo que escribe...3 years ago
-
No es un adiós - Hola lectores!! ¿Cómo va vuestro comienzo de año? Yo estoy poniendo las cosas en orden y está me rondaba la cabeza desde hacia tiempo. Este 2022 me ha ense...3 years ago
-
FELIZ 2023 PARA TODOS!! - Un año mas que compartimos juntos, pasaron muchos dias vividos con emocion, esperanza, ilusion, con momentos alegres y tristes. Pero si hay una palabra...3 years ago
-
U l t r a ñ o s o - Festividad de Santa Raquel en el abandonado castillo...... * * U l t r a ñ o s o ** * Vela en calma noct...3 years ago
-
Jacinta va a Londres - [image: Jacinta va a Londres] *Ese día llovía a cántaros. En días como este, Jacinta prefería quedarse en casa y recordar aquella época en la que siendo ni...3 years ago
-
"Laberinto" (Semana 27) - Sin lugar a dudas, a mí me parece que la vida es un laberinto. Y digo que es un laberinto porque a veces no sabemos qué camino tomar cuando hay que e...3 years ago
-
-
Einar, el vikingo - *Las historias de vikingos siempre han cautivado. Esta es la historia de Einar publicada en la revista D’artagnan Super Anual Nº 60 en septiembre de 199...4 years ago
-
-
Novedades de libros (Septiembre 2021) - *ANSIA (CRAVE III) * Editorial: Planeta (*1/09/21*) Autora: Tracy Wolff *Rompe las cadenas. Vuelve a disfrutar.* «Siento que estoy a punto de llegar al ...4 years ago
-
El mito del escritor aviador - [image: fotomontaje de Estrella Amaranto] fotomontaje de Estrella Amaranto Queridos amigos y compañeros: Vuelvo a compartir con vosotros un nuevo relato...5 years ago
-
QUE NO TE MOLESTE - No es mi intención. Que no te moleste, ojalá despiertes Ese sueño profundo te aleja te impide estar en el mundo, ese con el que no puede...5 years ago
-
Sesión 13: Betty email en viernes - *Nombre:* Betty *Edad:* ¿treinta y cinco? *Identificación:* (des)coordinadora de algo. *Diagnóstico:* la plasta de los viernes. Betty es agradable, siem...6 years ago
-
El problema de las ideologías - El problema de las ideologías pasa porque se cuelan en la mente de las personas sin que se den cuenta de ello, y cuando creen hablar por ellos mismos en ...6 years ago
-
Watchtower, no te conceden la inmunidad - Tribunal Supremo de los EE. UU. Estimados camaradas abducidos por los teólogos de pacotilla: El Espíritu Santo está contristado con el Cuerpo G...6 years ago
-
Papá - *Hoy he amanecido con uno de esos días tonto, donde la tristeza se ceba invadiendo mi corazón como un hierro candente, penetrando poco a poco, desgarrando...6 years ago
-
LA GRAN ESTAFA UNIVERSAL - Por razones que no vienen a cuento, todas las madrugadas debo asistir impávido a las emisiones televisivas de la así autoproclamada IGLESIA UNIVERSAL. A pa...8 years ago
-
Thomas Ligotti - Nadie necesita que le explique qué es lo extraño. Es algo que se revela en los primeros años de la vida de toda persona. *** Hablando en plata, no po...10 years ago
-
Una buena noticia - Félix Vidal Anido es un violador condenado a 73 años de cárcel. Sus víctimas fueron niñas de entre 3 y 14 años. Félix Vidal Anido va a salir de prisión ...12 years ago
-























