Yo visite la REALIDAD ULTIMA


He decido convertirme en un Místico...de modo que sin preparación alguna y sin ritual de por medio comencé a masticar las famosas pepas de Ayahuasca, no termine de mascarme la primera cuando sentí que estaba levitando, volaba y volaba hasta que llegue a La Luna, no fue difícil atravesarla de polo a polo, y como la cosa estaba tan buena e interesante decidí seguir flotando libremente por el espacio, hasta que llegue cerca a Saturno, no sé porque, pero me pareció que escuchaba los acordes lejanos de un clavicordio, incluso alcance a ver una mujer caminando en Mimas, pero supongo fue parte de los efectos alucinatorios del poderoso narcótico que tienen esas semillas.

Como aún no soy experto en esos viajes, no pude detenerme a conversar con la dama en cuestión y seguí flotando en el espacio sideral.

Plutón esta dividido en 3 partes, en la zona más al norte hay una base militar Israelí en donde la tropa lee permanentemente los dos primeros capitulos del libro de Isaias, en el centro vi como una plataforma en donde descienden naves de toda la galaxia, vi la Enterprius y su Capitán dijo ser un tal Kirhius, el sur está desolado nadie vivé allí.

Poco antes de salir del Sistema Solar, vi un par de sondas perdidas de la NASA, una decía algo así como V-ger, la verdad no pude leer con precisión el nombre ni la serie. Tambien me parecio que me cruce con una Tetera Rosada flotando en la direccion contraria en la que yo iba, esta era mas dificil de analizar porque era completamente Invisible, pero le escuche decir que iba rumbo a Marte. Luego de ello me meti de lleno en la nube D'Oort, alli no habia nada en especial salvo un monton de particulas de gas muy toxicas, pedazos de nieve sucia, cometas rebeldes y un planeta sin nombre, el silencio del lugar era pasmoso.

Cuando ya iba a medio camino entre la Vía Láctea y Andrómeda, comencé a escuchar unas palabras en idioma alemán que aseguraban que Jesús, Buda y Pasoche eran la misma persona, luego pude ver como se iban poco a poco desintegrando mis manos, piernas y todo el cuerpo. Había quedado unicamente mi alma desnuda, la cual es un ser de fuego rojo incandescente. Para que usted se haga una idea de como luce un Hermoso Ser de Luz, se puede evocar cierta similaridad al color, sustancia y esencia del Balrog de Moría en la película de Tolkien, que a saber era una entidad angelical de alto rango.

Pude contemplar con facilidad mis instantes pasados me vi en el momento antes de iniciar mi viaje, vi como era la vida antes de que existiera Internet o teléfonos celulares, seguí retrocediendo y me vi como un adolescente e incluso como un infante, puede ver a mi madre pariéndome, las imágenes de todas mis vidas pasadas, presentes y futuras me llegaban al mismo tiempo, podía escuchar las voces de todas las personas que soy, he sido y seré y yo también les hablaba.

Había pues desaparecido de esta realidad absurda e ilusoria, yo ya no era una parte individual del plano material.

Ahora estaba sumergido completamente en aquello que los grandes colosos y titanes espirituales han llamado la REALIDAD ULTIMA o suprema, un lugar indescriptible e inaccesible a la mente, allí podía escuchar claramente los pensamientos de Dios, me había hecho UNO solo con el Universo y el Universo era YO y a la vez el YO no existía porque que se había diluido en un Nirvana de sensaciones deliciosas e impensables.

(Nota, encontré estas palabras entre unas hojas manuscritas que habían quedado olvidadas por un paciente de la Unidad -731, me parecieron bastante intrigantes y por ello he decidido presentarlas aquí en el blog, para disfrute de los posibles lectores que pasen por este rincón del cosmos.)

Credito Imagen: GRAC3 OF FAITH del artista Pr1mal Cypher

Nota 2: Para aquellos que deseen escuchar el clavicordio pueden ver este video de Wanda Landowska

Nota 3: La Unidad 731



El Fantasma del Ministerio

Hace varias décadas Zaida estaba tomado clases en la escuela primaria, no alcanzaba a tener siete añitos y ya se aburría cuando tenía que tomar el curso de matemáticas, así que para pasar el tiempo decidió comenzar a dibujar un corazoncillo en su cuaderno de notas, mientras el profesor había dejado un complicado ejercicio aritmético para que lo resolvieran los alumnos, lo que no se había dado cuenta la tierna Zaida es que el profesor estaba detrás de ella y este sin duda alguna procedió a decomisar el cuaderno y anuncio a la clase, con voz grave y melodramática:

— Si estamos en clase de matemáticas, no es para que alguien se tome la libertad de pintar en el cuaderno. ¿Qué tal que un día venga un Inspector del Ministerio de Educación y encuentre que los alumnos están haciendo dibujitos en vez de hacer números? 

Al escuchar semejante declaración la carrera de artista no solo de Zaida, sino la de muchos otros chiquillos quedo de cuajo cortada.

Sin poder hacer mucho Jacinto Rubio, que estaba enamorado de Zaida, palideció y comenzó a borrar de su cuaderno un dibujo de un superhéroe que había hecho tiempo atrás, no quería que el Inspector lo descubriera.

Pasaron algunos años y la pasión y cuerpos de Zaida y Jacinto crecieron casi que al mismo tiempo, solo que Pablito, el hijo de la panadera, también estaba inclinado a ser más que amigo de Zaidita, así que un día estos dos principiantes en las lides del amor colisionaron en la hora del recreo, Jacinto y el Pablito se agarraron en una feroz pelea, cada uno con los ojos cerrados lanzando puños y patadas a diestra y siniestra y algunos incluso daban en el blanco. Se formó un corrillo de alumnos alrededor de ellos y todos gritaban: ¡Dale más duro! ¡Así se hace!, ante tanto escándalo y sin saber como, Camargo, que era Vicerrector apareció y agarro en cada mano por una oreja a los combatientes, y se dirigió al tumulto de chismosos:

— Están prohibidas las peleas, ¿Qué tal que un día venga un Inspector del Ministerio de Educación y encuentre que la gente se está liando a trompada limpia? y dicho esto se los llevo del patio de recreo a las oficinas de la rectoría.



Era un patrón común multiuso que les servía a los profesores para zanjar cualquier problemilla en la comunidad estudiantil, si algún muchacho tenía el pelo largo, rápidamente era amonestado con estas palabras: ¿Qué tal que un día venga un Inspector del Ministerio de Educación y encuentre que los niños se parecen a las niñas?

Pablo recordó también el día en que Zaida, estaba leyendo un libro de Ken Follett, llamado "La Clave está en Rebeca", pero de repente apareció el maestro de Castellano y Literatura, y sin mayor ademan le dijo: ¿Qué tal que un día venga un Inspector del ministerio de Educación y encuentre que nuestros alumnos no están leyendo a los clásicos y si a autorcitos de novelitas populares? Y sin agregar otra palabra, procedió a incautar el material delictivo.

O por ejemplo el día en que Zaida y Jacinto se pusieron de acuerdo y se escaparon del claustro educativo para verse en la tienda de la esquina. Con tal infortunio que había dos docentes en el mismo lugar, los vieron y de inmediato los arrestaron, contándoles la siguiente historia:

Cuando yo era estudiante, dijo Don Alcidez Góngora, profesor de religión. — En mis tiempos si uno se escapaba del colegio, de inmediato el Jefe de Policía llamaba al Ministerio de Educación, y un Inspector buscaba en todos los garitos y billares hasta encontrar a los evadidos y en menos de dos horas lograba capturar a los alumnos prófugos y los dejaba a cuenta del Rector y de los padres de familia. A lo que agregó el consabido: ¿Qué tal que un día viniera un Inspector del Ministerio de Educación y encontrara que una parejita de alumnos se había escapado a comprar dulces en la tienda de la esquina?

Pasaron varios años y Jacinto comenzaba a inquietarse, el Inspector nunca llegaba, sin embargo mantenía limpios sus cuadernos, llevaba cabello corto, evitaba peleas y nunca se evadía del colegio, era un alumno ejemplar.

Sin embargo un día vio que había bastante ajetreo y movimiento en la oficina del Rector, habían comenzado a pintar todas las aulas semanas antes, se hicieron reparaciones, y todo el panel de profesores y personal administrativo estaba vestido con las mejores galas, se había recibido noticia de que el Ministerio de Educación por esos días iba a enviar un Inspector al Colegio a hacer visita sorpresa. Hasta el personal de limpieza y aseo se esmeró y no había ni el mínimo asomo de un papelito o mugre en el piso, los pasillos del colegio estaban impecables y brillantes.

Pasaron los días, semanas, meses y años y nada que llegaba un Inspector a escarbar en los cuadernos de los alumnos o a mirarles el largo del cabello o a capturar a los evadidos, al cabo del tiempo se graduaron Jacinto, Zaida y el Pablito. Estaba tan feliz Pablito, que se matriculó en la Universidad de Contaduría, allí nadie le mencionó palabra alguna de Inspectores y ya se le había vuelto un recuerdo difuso hasta que un día al comienzo de su primer trabajo cometió un error y su Jefe le llamo la atención de este modo:

Pablo, el crédito no se lleva en el débito, ¿Qué tal que un día venga un Auditor del Ministerio de Hacienda y encuentre que estamos llevando mal las cuentas? Desde ese día Pablito nunca más cometió un error en el trabajo.



CONCURSO DE RELATOS, XXIV EDICIÓN: REBECA DE DAPHNE DU MAURIER