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Poema anónimo

Para la convocatoria de los jueves, basada en el reto de Campirela: «La alegría», publico un texto que no es mío. Alguien lo lanzó debajo de la puerta de mi casa y creo que coincide bastante bien con las exigencias de la convocatoria.

Si alguien conoce a la autora o al autor de estas letras, agradecería que me lo indicara.

Permanezco dormida,
al menos tres cuartas partes del mes,
a veces más.

¿Dormida? Ja.
Me tienes prisionera,
no me dejas escapar.

Cuando me despiertas,
sé que es para algo malo.
Me das el trato de un vulgar matón a sueldo
para que yo haga algo muy desagradable
o me vea como la villana del paseo.

¿Es que no hay algo angelical para mí?

Hoy no será diferente:
me has llamado a sufrir.
Seguramente tendré que abusar de alguien
a quien no conozco.

Tengo noticias para ti: ¡me rebelo!
Y boicoteo tus intentos nefastos.
Hoy elijo reír
y hacer reír.

Ya no me controlas.
Soy yo la que ha tomado las riendas.

Alegría, sí.
Así es como deseo ser conocida:

como una musa
o diosa
de la rebeldía y el gozo.

¡Afuera las cadenas!
Déjame en paz.
Déjame vivir libre,
sonriente, como siempre he sido
y como siempre debo ser.

Diplomado diplomático


Como se han acabado las vacaciones, me propuse cambiar el curso de mi vida, quizás mejorando o adquiriendo nuevas habilidades en mi hobby favorito: ser escribidor de cuentos.

Así que me inscribí en una de esas academias que ofrecen costosos cursos de narrativa y poesía, la famosa "Sociedad de los Martes". Cuando llegué a la recepción, la bellísima chica que atendía, sin levantar la mirada, dijo mecánicamente: "¿Viene por lo de los retos?".

No alcancé a responderle cuando me pasó una hoja y dijo: "Allí están las instrucciones de esta semana, tiene que enviar su relato a más tardar el sábado y seguir las reglas de Tésalo".

—¿¡Gonzalo!? —balbuceé bastante confundido.

—Sí, ese mismo —respondió la recepcionista haciendo un gesto que no pude adivinar si era de asco o simplemente de puro desprecio hacia mi persona.

Completamente intrigado, volví a casa ya por la tarde y me dispuse a preparar las cuartillas de papel bond y desempolvar mi vieja máquina Remington, ya que tocaba enviar el original y dos copias, y cuando ya tuve todo listo para arrancar mi epopeya, sonó el timbre de la casa.

Con cuidado abrí el judas del portón y vi que se trataba de un hombre bastante peculiar: iba vestido de blanco de pies a cabeza.

—¿Qué quiere? —interrogué con brusquedad, pues no conocía al caballero.

—Soy su personaje para el cuento que tiene que escribir para lo de los martes.

—Inaceptable, ya tengo mis propios personajes, no necesito nuevos.

—Las reglas de Tésalo son claras al respecto: si no me incluye, su relato no será aceptado esta semana y tendremos que reprobarle el curso y deberá volver a pagar la matrícula si quiere que le demos el diploma en las artes de los escribas y escribanos.

—Conozco bien las reglas —respondí para que no notara que estaba confundido con la cantaleta que acababa de lanzarme—, aquí dice que el texto debe ser apto para una audiencia familiar, incluidos niños, y usted tiene cara de occiso, por tanto no puedo atenderlo hoy. Vuelva cuando el reto incluya matar a una persona —dije esto último cerrando bruscamente la mirilla de seguridad y sin esperar respuesta del fiambre.

—Eso dijeron todos los anteriores aspirantes, creen conocer las reglas pero nunca las cumplen —susurró  el impertinente al aire con voz baja y amenazante.

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Mi participación para "Cada Jueves un Relato" - 17/09/2026

Convocatoria de esta semana, a cargo de Tracy, con la propuesta:

"Escribamos sobre cómo afrontar este comienzo de curso, que puede ser real o inventado, pasado o presente, lleno de expectativas o vacío de ellas, cómo te gustaría que fuese, diferencias o similitudes con otros anteriores, con cambios en tu vida interior o exterior..."

Para conocer todos los detalles de la convocatoria y leer las demás participaciones, sigue el enlace.

S.H.I.V.A



Todas mis pesquisas, y en especial las órdenes de la Jefa, me condujeron a una de las oficinas regionales del famoso S.H.I.V.A. (Servicio de Investigación de Anomalías).

Lo primero que se me ocurrió fue preguntar: «¿Y la H?».

A lo cual tuve mil respuestas diferentes. Unos me dijeron que era por Hermético; otros, que por Humano (pero dejó de usarse luego del incidente U-731); también podría ser por Hostil. Sin embargo, todos coinciden en que es un asunto «clasificado» sobre el que no se debe preguntar.

El grupo que tenía al frente me pareció un poco variopinto y peculiar en grado extremo; se trataba de personas ya en edad de retiro, muchos de ellos padeciendo enfermedades terminales y tufo de cognac caro y rancio.

—¿Exactamente a qué se dedican ustedes? —le pregunté a «Pedro» (quien me parecía el líder del inusual grupete).

—Nuestra división sigue estrictos protocolos de detección de presencia y/o actividad extraterrestre en el país.

—¿Es de esa manera como encubren su verdadera misión?

—No le entiendo. Nuestra misión es la que le he indicado.

—Bastante extraño para una agencia gubernamental con décadas de presupuesto, protocolos paranoicos, archivos ultrasecretos y tecnología clasificada ... cuyo mayor logro es no haber encontrado jamás un extraterrestre. No crea que estoy aquí por pura casualidad.

—Entiendo su preocupación, Señor Auditor —intervino de repente «Pablo»—. Comprenderá usted que todo «foráneo» debe ser bastante listillo si ha podido encontrar y llegar a nuestro planeta. Todos ellos son bastante discretos, no andan por allí gritando a los cuatro vientos: «¡Eh, heme aquí, vengo de Sirio!».

—Voy a lo práctico: si hay ausencia de evidencia...

—Significa que no hay evidencia de ausencia —me interrumpió «Priscila», la más vieja de los cuatro.

—Significa que el gobierno ha tirado a la basura millones en una causa perdida.

—Señor Auditor, no sea tan impaciente —intervino «Tomás», uno de los miembros a quien no había visto hasta el momento. Era un hombre joven de unos 33 años, vestido con túnica y sandalias del siglo I, con cara y barba de hippie—. Varios años de investigación cuidadosa han hecho que la higuera produzca fruto fuera de estación.

—¿Cómo va eso? —respondí secamente.

—Analice esto —indicó, mientras me arrojaba un rollo de papel amarillento similar al de un sismógrafo.

—No entiendo el gráfico, ¿de qué se trata? —bufé visiblemente exasperado.

—Es de Mimas. Lo que usted está viendo es la lectura de nuestros instrumentos indicando actividad biológica inusual en aquel lugar.

—¿Mimas? ¿Es una de las lunas de Neptuno?.

—De Saturno, para ser precisos. Lo que usted tiene en sus manos es la inconfundible huella digital del calor corporal de un ser humano.

Me quedé pensando unos minutos y dije:

—Mi Jefa quedará muy complacida con estos avances.

—«Ellos» estarán seguros de que así será —replicó el enigmático «Tomás».

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Relato para participar en la convocatoria de «Cada Jueves un relato» a cargo de Luferura, en su blog La Veleta. Titulado «Primer contacto extraterrestre». Ver los detalles siguiendo el enlace.

El juicio de Zaida




- ¡Que entre la acusada! -ordenó el guardia de seguridad.

Dos soldados altos y fornidos portaban a una mujer en una carretilla de mano (o diabla). La mujer se veía maniatada por un cepo de madera. Era evidente que había sufrido grandes torturas la noche anterior, aunque para la audiencia en la corte sus captores se habían tomado el trabajo de bañarla y colocarle ropa limpia.

- Por eones nuestro pueblo ha vivido en la Paz y Prosperidad que construyeron los Fundadores. Las estatuas en este recinto brindan homenaje a las frases de sabiduría que nos legaron y, a la vez, son testigos de la justicia que aquí se imparte -dijo con voz seria y solemne el Fiscal; y continuó diciendo mientras hacía ademanes teatrales-: Nadie se había atrevido a romper el pacto, hasta el día en que la acusada aquí presente se declaró en abierta rebeldía contra nuestras sagradas instituciones y costumbres.

Hubo murmullos entre los asistentes al crucial evento, lo cual obligó al Juez a dar los consabidos tres golpes de martillo y el llamado al Orden.

- Señor Fiscal, proceda a enumerar los cargos por los cuales se juzga a la acusada.

- La acusada ha confesado haber nacido mujer -respondió el Fiscal.

No terminó de decir la frase cuando se escucharon gritos de entre la audiencia. Unos decían: «¡Simonia!», «¡Herejía!», mientras acompañaban la protesta con sentidos gestos de odio y desprecio. Algunos se rasgaron las vestiduras y se dice que incluso hasta ataques cardíacos generó la horrorosa declaración del Fiscal.

Se formó tal bulla y desorden que el Juez se vio obligado a volver a golpear varias veces el púlpito con el martillo de madera.

Cuando los ánimos se calmaron un poco y, mirando a las solemnes estatuas, el Juez sentenció:

«Ante la presencia de nuestros Fundadores, esta corte de justicia encuentra culpable de alta traición a la acusada. Díctese de inmediato veredicto de destierro.»

Ante lo cual, los guardias pusieron a la condenada en una cápsula, la metieron en un cañón y la dispararon hacia el espacio exterior.

La cápsula duró flotando por siglos en el sistema solar, hasta que un día, por mera casualidad, terminó estrellándose en Mimas.





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Retoversos


Se decía que la visitante de Andrómeda venía del futuro, pero los académicos y estudiosos coinciden en que "la chica rubia" probablemente pertenecía a alguna dimensión o universo paralelo diferente al nuestro. Por aquellos días, había adoptado la apariencia de una terrícola común y corriente, quizás para, de ese modo, interactuar con nosotros, los simples mortales.

Su laboratorio parecía más la amplia habitación de un castillo medieval con toques steampunk que una instalación científica.

Estaba trabajando al mismo tiempo en dos maniquíes: uno era una pelirroja vestida como policía; la otra era idéntica a la primera, pero con el cabello negro y vestida a la usanza de los detectives noir. Con un tosco destornillador, le daba los toques finales a sus creaciones. Miró un dispositivo similar a un reloj de pulsera, activó un botón y haciéndose invisible y etérica desapareció de la vista.

Acto seguido, las dos muñecas abrieron al mismo tiempo los ojos. Y, como coordinadas, cada una detectó a la otra y, con movimientos súbitos, ambas se llevaron la mano a la cintura como buscando un arma de fuego.

—Identifíquese —dijo ásperamente la pelirroja—. ¿Quién es usted y por qué estoy retenida en este lugar de pesadilla?

—Un momento —respondió la pelinegra—. Yo iba a cuestionar exactamente lo mismo. Yo no estoy reteniendo a nadie; es al revés.

Dicho esto, por unos segundos ambas se miraron fijamente a los ojos, primero con desconfianza y luego pasando a un examen cuidadosamente disimulado.

—Es claro que esta es una broma de mal gusto. ¿Quién te ha pagado por imitarme, pero con el pelo negro? 

—¡Ja! No me asustas. Una de las dos es una impostora, y no soy yo.

—Estoy segura de ser quien soy, y por lo que observo de ti, también estás segura. Por lo tanto, aquí hay un misterio por resolver. 

—Bueno, si yo soy tú y tú eres yo, es probable que ninguna de las dos sea auténtica. 

—¡Vaya! No lo había pensado de esa manera, pero dadas las circunstancias, parece que estamos perdiendo el tiempo en charlas místicas. Si combinamos nuestros esfuerzos, juntas podremos salir de aquí y averiguar qué está pasando realmente. 

—Si a mística vamos, mi sospecha es que somos personajes de un microrrelato —dijo con ironía la pelinegra.

La rubia presionó de nuevo un botón de su reloj y los dos maniquíes quedaron desactivados, sin vida. Entonces, dijo en voz alta, mientras colocaba unas gafas oscuras a la pelirroja:

"Bitácora del capitán, registro U-731: mis brillantes experimentos en el retoverso han sido todo un éxito. Solo me falta corregir ciertos desperfectos en mis fembots y el plan maestro estará listo para ejecutarse."

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Relato participante en el reto de cada jueves un relato, a cargo de Artesanos de la palabra.

Dale vida a tus personajes.

Elaborar un relato en donde los protagonistas estén definidos más por sus acciones que por la descripción narrativa sobre ellos.

Ver las condiciones y demás participaciones siguiendo el enlace



El misterio de la camara embrujada

Me habían contratado para resolver un misterio bastante enigmático: la anciana viuda, doña Eudoviges, tenía una mesa cerca de la ventana de la cocina. Era una mesa de madera tosca y ordinaria, completamente vacía. La dama en cuestión quiso tomar una foto de un pajarito que cruzaba de mala gana por aquel paraje y, ¡sorpresa!, cuando vio la foto en la pantalla de su celular, encontró que había un objeto sobre la mesa en la imagen: era una madeja  de lana roja, pero, viendo la mesa con sus propios ojos, no se veía nada.

Le comentó a Jacinta, su vecina, el extraño suceso. Ella también hizo tal cual le indicó; con su propio teléfono tomó una foto, pero allí salió una libreta con un lápiz... Ninguna de las dos lo podía creer. ¿Habían enloquecido los teléfonos celulares?

Intrigadas, decidieron contarle al sacristán del pueblo, don Ceferino, un hombre joven, pero bastante serio y sensato. Él también repitió el procedimiento de tomar la foto, pero a él le aparecía en la imagen una botella de licor, quizás un armagnac.

— .... mmmh, conozco a un caballero bastante versado en este tipo de asuntos. Cobra caro, pero, si él no lo puede resolver el misterio, ¡nadie puede! —recomendó el sacristán.

Entre los tres acordaron contactarme.

—¿Y dice usted que en las fotos aparecen cosas que no están, en realidad, sobre la mesa?

—Es así, tal como le indicamos —contestó con tono bastante angustiado doña Eudoviges.

—Tal vez les parezca extraño a ustedes, pero es un fenómeno explicable.

—¿Qué puede ser? —interrogó con curiosidad la anciana.

—Bueno, me es difícil desde aquí dar un diagnóstico preciso. Tendría que viajar de urgencia para hacer una inspección en persona.

—Lo que sea necesario, hágalo, por favor. Necesitamos resolver ese misterio.

—No se preocupe, puedo resolver ese tema en un par de horas. Sin embargo, quiero ser claro y honesto con ustedes: mis honorarios son de 1000 euros por cada hora si tengo que ir en persona. En remoto bajarían a la mitad; eso sí, todo pago debe ser por adelantado.

(Escuché un largo suspiro... Hubo una pausa y la dama retomó la conversación).

—Está bien, tomamos el plan remoto. ¿Qué debemos hacer?

—Bueno, vayan consignando el dinero en esta cuenta (y les di mi número).

Dicho y hecho, apenas recibí el pago, desinstalé el virus del wifi de la ancianita. El software siempre agrega imágenes random a cualquier foto plana. Nada mal para una llamada de 15 minutos.

—Estimada doña Eudoviges, son hackers de Indonesia. Suelen ser niños de 12 años que hacen eso por mera diversión. Bastaría con que apaguen y prendan el wifi, y asunto resuelto.

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Nos unimos al reto de cada jueves un relato, esta semana invitación de "Artesanos de la Palabra"

el tema: Escribir un relato usando estas tres imágenes




ver detalles y participaciones

Chukabocho


Después de graduarse como agente de policía, la joven Ada fue asignada a varios puestos en los que no se sentía a gusto. Las tareas le parecían rutinarias e inútiles: ordenar archivadores, llevar mensajes de un piso a otro o servir de chófer a algún alto oficial. Tampoco le gustaba el lugar al que la habían destinado: Villapausada, un pueblito donde aparentemente no había acción ni oportunidad de aprender algo que la ayudara a progresar. Ada se aburría y ya pensaba en pedir la baja para iniciar una vida civil.

Un día, sin embargo, los vecinos decidieron amotinarse frente a la alcaldía y otros edificios municipales. El jefe de policía envió a todos sus agentes a contener las manifestaciones. A todos menos a Ada, que debía quedarse en la estación haciendo labores de soporte mientras aquellos que "sí sabían trabajar como policías" se ocupaban del problema.

Pero en esas circunstancias, es cuando el desespero abre puertas inesperadas, llegó una llamada de emergencia. Había ocurrido un crimen en el Restaurante Chino. El Jefe, sin hombres disponibles y sin poder ir él mismo, decidió —muy a su pesar— asignar a Ada.

La llamó a su oficina.

—Nenita, hay un asunto que atender en el Restaurante Chino. Se ha cometido un crimen y creemos que estás perfectamente capacitada para manejar la situación. Ve y aprende todo lo que puedas. Será una gran oportunidad para ti.

Al llegar al restaurante, Ada entró en la cocina y vio dos cosas en la escena del crimen: 

1) a la ayudante del cocinero con una hachuela de cocina firmemente agarrada, y 

2) en el suelo restos de comida: carne y huesos desparramados de las más diversas maneras.

La mujer repetía sin parar:

—Se ha cometido un crimen… se ha cometido un crimen… y volvia a picar sin piedad los pedazos de carne de una pata de cerdo.

Ada se acercó despacio, hablándole con voz suave para calmarla. Pero la carnicera parecía perdida en un mundo psicótico y de pronto gritó:

—¡Querían cortar atún congelado con mi chukabocho! ¡Eso sí que es un crimen!

Y se lanzó contra Ada como si quisiera rebanarle la cabeza.

Por instinto, Ada desenfundó su revólver, cerro los ojos y disparó directo a la cara. Sin saberse como, la bala golpeó la hoja de la hachuela, rebotó en el techo y se incrustó en una viga.

El impacto desarmó a la mujer, que cayó al suelo y rompió a llorar.

Ada, aún confundida, solo acertó a decir con voz entrecortada:

—En el nombre del Rey, queda usted arrestada por intento de homicidio contra un oficial de policía.





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Para el reto de esta semana en la iniciativa de "Cada Jueves un Relato", el Demiurgo de Hurlingham nos invita en su blog a escribir un relato policial en el que se haya cometido un crimen.

Se propone varias pautas para orientar la historia. Entre ellas elegí la número 4: «En la escena del crimen se encuentran restos de comida».

Para ver todas las condiciones de la convocatoria y otras colaboraciones, pueden seguir este enlace.





Cabeza de Toro


Ada buscaba algo con urgencia en el clóset, revolviendo perchas y cajas con una ansiedad poco habitual.

—¿Qué buscas? —preguntó su marido desde la puerta, intrigado.

—Mi disfraz de vaquera.

—¿El de kevlar color negro?

—Ese mismo.

—Vaya, debe ser serio el asunto. ¿De qué se trata todo esto?

—Me llegó un correo electrónico de la oficina con una nueva asignación: el dueño del banco del pueblo murió y, según dicen, escondió varios lingotes de oro en algún lugar y, como de costumbre en estos casos, algún grupo de degenerados querrá robarlos.

—¿Y cuál es tu plan?

—Iré a la cantina. Escucharé, observaré… ya sabes.

—Te sugiero que lleves el Colt .45.

—Prefiero una mini Uzi 9 mm, querido.

Esa misma noche, Ada se dirigió al famoso bar “Cabeza de Toro”. Dejó estacionado su automóvil a varias cuadras para no llamar la atención. Al cruzar la puerta, notó a una mujer rubia tocando una música muy animada en un clavicémbalo y que mascaba chicle de manera vulgar, sin ningún disimulo. 

El humo de tabaco flotaba espeso y en varias mesas se jugaba a las cartas con mucha seriedad, las prostitutas rondaban a los jugadores como si fueran halcones y continuamente algunas bajaban solas y otras subían acompañadas a algún cuartucho maloliente del segundo piso.

Ada se acercó a la barra, pidió un vaso de bourbon, lo olió cautelosamente y se lo bebió de un solo trago. Luego avanzó con paso seguro hasta la mesa en donde había más dinero en juego; allí estaba Lucho “Poca Suerte”, un sujeto de aspecto áspero y modales desagradables.

—¿Molesto si me uno a la función? —preguntó Ada.

—Si trae dinero, forastera, tome asiento. La apuesta mínima es de doscientos machacantes sobre la mesa.

Ada aceptó. En pocas manos acumuló una suma considerable, mientras los demás jugadores se retiraban con excusas mal disimuladas. Pronto quedó sola con el peligroso bandido.

—Forastera, creo que usted está haciendo trampa. Y nadie se burla de Lucho “Poca Suerte”.

Él se llevó la mano a la cintura, pero no llegó a tocar el revólver. Ada ya había desenfundado la subametralladora. Una despiadada lluvia de balas, impactando cabeza y pecho, prácticamente desintegró al desdichado.

El bar estalló en murmullos. El dueño se acercó, nervioso.

—Señorita, jamás vi a alguien tan diestro. Ese hombre era de la banda de “Cicatriz” Vega, su mejor pistolero. Habrá problemas cuando sus secuaces se enteren. Para fortuna suya, hay un puesto de alguacil vacante… Hoy lo enterramos. Si le interesa, el comisario estará encantado de hablar con usted.

—Perfecto. Si ese era el mejor pistolero de “Cicatriz” Vega, supongo que ellos me darán una paga mucho más alta que lo que pueda ofrecer el ayuntamiento. Sin embargo, pasaré a hablar con el comisario: hay una considerable recompensa por el fiambre que les dejo aquí servido y quiero cobrarla —replicó Ada mientras recogía las apuestas de la mesa.

Ella se dirigió hacia la salida, coloco unos billetes en el escote de la rubia, que seguía tocando la música, nuestra heroína le acaricio suavemente el rostro, la clavicembalista en respuesta hizo una pequeño globo con el chicle, las dos cruzaron una mirada cómplice y Ada ágilmente cruzo la puerta para así desaparecer en la oscuridad.

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Relato para participar en la convocatoria de "Cada Jueves un Relato", en esta ocasión auspiciado por Neogeminis: A modo de Western. Inspirar un relato en los temas clásicos de vaqueros "made in USA" (o Italianos).

Ver los detalles completos AQUI

Zaida 2001



La primera noticia acerca de temas espirituales en Aragca, según se especula, ocurrió en la noche de los tiempos, cuando se cree que el ser humano era una criatura mitad simio, mitad hombre. En el cine, a veces, se muestran unos chimpancés reunidos alrededor de un monolito, pero lo que realmente ocurrió fue que no había presupuesto para pagar a una actriz que se pareciera a la diosa Zaida.

Esta diosa, perteneciente a una dimensión desconocida, usando magia o una tecnología imposible de imaginar incluso para nosotros, apareció un día de repente, como una especie de fantasma, en las llanuras donde nuestros supuestos padres —los homínidos— estaban a punto de colapsar por el hambre. La diosa les enseñó a adorarla; ellos aprendieron a hincar la rodilla y a postrarse ante su presencia. En recompensa, ella les enseñó los secretos del fuego.

Luego de algunos milenios, la diosa comenzó a pensar que sus mascotas se habían vuelto dependientes de ella y que no progresaban como era debido. Así que, un día, sin decir palabra, se elevó por los cielos y desapareció para siempre, quedando de ese modo registrada en los anales sagrados de la humanidad.

Se dice que, durante su ascenso, la diosa atravesó el espacio sideral y se desterró voluntariamente en una luna olvidada de Saturno (sin confirmar).

Desde ese día, en muchos lugares del mundo han aparecido “hijas de Zaida”, reclamando haber sido enviadas por la diosa, o incluso mujeres sabias que repiten enseñanzas místicas supuestamente basadas en los dichos y hechos de Zaida, alrededor de las cuales se han formado cultos, sectas y grandes religiones.

Como suele ocurrir, ninguna de estas hijas ha logrado ponerse de acuerdo con las demás, lo cual ha sido interpretado por los fieles como una prueba irrefutable de la profundidad del mensaje original.

Los más escépticos señalan que, si la diosa regresara hoy, probablemente negaría haber dicho la mayoría de las cosas que se le atribuyen, en cualquier caso, Zaida permanece ausente, observando —según algunos— desde su exilio, y otros dicen que vive entre nosotros, discretamente, bajo una identidad cotidiana e informal. 

¡Podría ser tu vecina!



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Relato participante en la convocatoria "Cada Jueves un Relato" por Roselia Bezerra en su blog “Espiritual Idade”.  

En esta ocasión, la autora nos invita a escribir un relato inspirado en los colosos espirituales de la humanidad.  

Los detalles completos de la convocatoria pueden consultarse en este enlace (convocatoria en idioma portugués).




Una hora más juntitos los dos



Una pelirroja, uniformada de policía y con gafas de sol, interroga a un sujeto maniatado en una oscura bodega. El prisionero, amordazado, viste apenas una camiseta y calzoncillos blancos. Su rostro se ve sudoroso y algo magullado; tiene algunas salpicaduras de sangre. La mujer, con una porra en mano, lo circunda como un halcón acechando a su presa.

Se detiene frente al desdichado y le espeta: "Tienes hasta la medianoche para escribir un microrelato aceptable".

El escritor fija la mirada en el reloj analógico de la pared, que marca justo las doce, e inhala aliviado. La oficial capta de inmediato el pensamiento del hombre. Ella misma verifica su reloj digital de pulsera y sonríe con frialdad: "Hoy es el día en que se atrasa una hora el reloj, así que eso me otorga sesenta minutos adicionales contigo".

La luz se extingue. A lo lejos tan solo se escuchan los gritos y lloriqueos del pobre hombre.

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Relato para participar en la convocatoria "Cada Jueves un Relato," auspiciada por Dafne en su blog "Sine Die."

El tema de esta semana es el cambio de horario.

Puedes ver todos los detalles y otras participaciones siguiendo este enlace.




Consumidores Psicofobicos




Estaba escuchando, mientras manejaba el auto, el programa Pase lo que Pase de Radio con Vos, y oí al locutor, muy convencido de sí mismo, afirmar que: "no conocía a nadie que no tuviera un problema mental. Todo el mundo está loco”.

—¡Puf, paparruchas! —contesté al aire, enfurecido—. Recordé que esa frase la elaboraron en 1950 en el Departamento de Salud del Reino de Aragca. Como todo lo de ese gobierno, fue una historia creada para etiquetar a los ciudadanos: "este está neurótico, este es autista, este es bipolar"… Se inventaron cien mil sintomatologías para que la gente tuviera que acudir a servicios psiquiátricos innecesarios, recibir fármacos y, en general, alimentar con dinero a un sistema de salud corrupto. Habían convertido a la gente sana en enferma usando esas frases de manipulación masiva, para volvernos consumidores de químicos cancerígenos, "todo para nuestro bien".

Pero mi día no había terminado. Manejaba yo hacia un conocido establecimiento de ropa y artículos usados; buscaba un disfraz para Halloween. Y cuál no sería mi sorpresa cuando encontré, entre mil cachivaches, otro signo del consumismo de nuestro tiempo: allí, arrumbada, estaba la famosa máscara de Ada Escualo, el célebre personaje de las sagas de cine. Su imagen era inconfundible; se habían vendido cientos de juguetes con su estampa y allí, abandonada y sucia, haciendo más basura que otra cosa, estaba la icónica cara de la heroína. La imagen era chocante; sentí que iba a vomitar. “¿Es esto lo que hace el maldito consumismo?” —me pregunté sin darme respuesta.

Sin pensarlo mucho, pagué por la máscara. Era barata, como todo lo que alguna vez fue importante.

Me alejé pensando que, a los chicos del grupo de manejo de ansiedad les encantaría tener una Ada de edición limitada para la colección, los ayudaría a calmarse un poco.




Al otro lado


Lo último que recuerdo es que estaba en mi oficina analizando las fotos de un campo de pruebas nucleares, cuando una insignificante policía se presentó para arrestarme. Me fue fácil deshacerme de ella: activé mi trampilla en el piso que me da acceso a un tobogán que me llevaría al estacionamiento anexo al edificio en donde me encontraba. Una vez allí, tomaría mi auto y desaparecería en el confuso tráfico urbano. Me aseguré de que ella no pudiera seguirme.

Pero nunca llegué al estacionamiento, todo lo contrario: en un instante caí aquí, en una especie de limbo. No sé si el lector ha estado encerrado alguna vez en una bola de ping-pong, en un universo absolutamente blanco, hacia arriba y abajo, al frente y atrás, a izquierda y derecha. Daba igual emprender la marcha en cualquier dirección, así que como por instinto me fui viajando hacia el oeste. De repente, me pareció escuchar un susurro, me concentré y supe que era música. Seguí el sonido por un rato y a lo lejos vi seres de color. Me acerqué rápidamente; eran tres mujeres vestidas como la bandera venezolana, tocando frenéticamente. Al verme llegar, interrumpieron la faena.

—Personajes de dominio público no son autorizados en este Reino —sentenció la vestida de amarillo.

—¿En dónde estoy? ¿Quiénes son ustedes?

—Somos tres de las integrantes originales de No Lo Soporto. Una de las sacerdotisas de Mimas pronunció un conjuro con maldiciones y nos trasladó aquí ya hace muchos años —dijo la Azul.

—Luego de un concierto, la sacerdotisa nos pidió que agregáramos una nueva integrante al conjunto que tocaría el clavicémbalo. Nos negamos rotundamente a poner semejante instrumento en nuestro arte —continuó la Roja.

— Suena bien, ¿pero qué tiene que ver conmigo? —repliqué ásperamente.

—Serás la cuarta integrante del grupo. Apenas se completen cinco, el hechizo se terminará y podremos volver a nuestro mundo. Mientras tanto, todas seguiremos aquí, perdidas en el olvido de esta dimensión sin nombre —respondieron las tres al mismo tiempo.

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Para esta semana el Demiurgo de Hurlingham propone elaborar un microrelato basado en los títulos de la agrupación No Lo Soporto. Escogí algunos que he subrayado. Para conocer las condiciones, contexto del reto y otras participaciones, seguir el enlace 

No Sé –Insignificante -I Can't Tell You –Hoy –Boy –Theory -Si Tenemos Imaginación –Fish -Cáscaras De Hombre -El Enojo –Truth
Avión -Cambiar es existir –Soy nada –Nunca iré -Otro lado –Blue Twain –Ya no–Instante –Seres -Lejos –Voy a estallar –Trueno
-Viajando hacia el  oeste –Ella también
Energía –Frecuencias –Universo -Si Querés –Hey -Suena Bien -Atado –Instinto –Elvis -The Beatles -Blue Monday
No lo soporto -Vivir Lo Diferente –Apenas –Download -Así Es Amar --Funky Feeling -Music Friends -Nivel 2 –Me iluminaré Paisaje–Lo ideal

 



Los archivos Carbonoir (I)



Matatías tenía un buen trabajo y vivía solo en su apartamento. Una noche invitó a cinco o seis amigos —algunos con sus parejas— para mostrarles el último gadget que había comprado en Amazon: un proyector de imágenes ultraportátil: el MiniBoom U-731. El aparato, cilíndrico y del tamaño de la palma de una mano, podía proyectar en cualquier pared, mediante tecnología láser, una imagen equivalente a una pantalla de TV de 150 pulgadas a plena luz del día. 6666 lumens de poder y soberbia. Le había costado bastantes monedas de oro.

Pasaron gran parte de la velada proyectando videos en el techo, cantando karaoke y vaciando en menos de tres horas varias botellas de bourbon de la colección del anfitrión. A eso de las diez, aún con la noche joven, los invitados comenzaron a despedirse, alegres y satisfechos.

Ya solo, Matatías se recostó en uno de los sofás, algo mareado, y se quedó dormido. No había pasado mucho tiempo cuando se despertó sobresaltado, con una sospecha que pronto se confirmó: el proyector había desaparecido.


Tomó su celular y comenzó a llamar a sus amigos. Les preguntó si sabían dónde había quedado el dispositivo, les informó que se le había perdido. Los pocos que respondieron dijeron no tener idea; aseguraron que al salir, el aparatejo seguía sobre la mesita de la sala.

Molesto, tanto por la pérdida como por las negativas y  falta de colaboración de sus amistades, Matatías decidió avisar a la Policía. A las once de la noche, el joven Oficial Carbonell y cinco agentes llegaron al apartamento, donde escucharon atentamente su relato.

Aún no era medianoche cuando, por toda la ciudad, Carbonell ya tenía arrestados a todos los asistentes —incluidos algunos familiares y personas que simplemente estaban cerca de ellos—. Las residencias fueron requisadas con minuciosidad en busca del proyector, que jamás apareció.

Sospechando que Matatías había inventado la historia o que el objeto se había perdido sin remedio, Carbonell también lo arrestó. Todos fueron llevados ante el juez, quien dictó un juicio sumario y expeditivo.

Esa misma noche, 172 personas fueron ejecutadas en los muy bien cuidados y aceitados patíbulos del ayuntamiento.

Por eso, y por otras razones similares, en Aragca nadie se atreve a robar.



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Para el Jueves 24 de Julio/2025 Neogeminis propone el siguiente reto (sigue el enlace para mas detalle y ver otros relatos participantes):



Podcast explicando el texto:




El Mito del Verde Eterno




I

Yosei Kitsune, alumna aventajada,

discípula de Zaida, la gran mentora,

aprendió el arte del globo rosado

y juró ser guardiana de la laguna sonora.


II

Mas fue su don también su caída:

creó un soldado, y otro, y otro más,

todos del color que Zaida pedía...

¡rosas como el alba fugaz!


III

Pero el Espíritu de las Aguas,

antiguo señor de raíz profunda,

le habló: «El amor no nace de engaños,

sino del verde que al mundo fecunda».


IV

Y le entregó un canto en antiguas lenguas

que brotó del musgo y el viento,

y surgió Qin Long, el dragón,

custodio del verdor y el alimento.



V

Qin Long, de escamas de jade,

odiaba el rosa, ese color sin ley:

con fuego verde quemó los soldados,

y en su llama nació el nuevo arrebol.


VI

Desde aquel día, los bosques son verdes,

la tierra olvidó su antiguo clamor...

solo el cerezo, por piedad de los dioses,

guarda en abril su último dulce rosado.



===

Poema compuesto para participar en cada jueves un relato, 

esta semana a cargo de Neogeminis con el tema dedicado al color VERDE. 

(Se vale evocar a García Lorca)


Ver las indicaciones y participaciones de la comunidad 

siguiendo este enlace

Podcast:

Ectoplasma de pesadilla



Era una tarde lluviosa en Mimas, de esas en las que no dan ganas de hacer actividad alguna, salvo dedicarse al ocio más descarado. Así que Zaida tomó su clavicémbalo y se dispuso a ejecutar una complicada toccata de Bach; sin embargo, luego de unos acordes, decidió improvisar una mezcla con algo de jazz para darle un toque alegre a la jornada. Cuando llevaba algunos minutos, de repente notó un fenómeno muy extraño: un umbral a otra dimensión se abrió ante ella. Pudo ver una especie de caverna con múltiples espejos. El avistamiento le causó tanta curiosidad que dejó de tocar su instrumento, pero al hacerlo, el umbral se cerró súbitamente.

Estuvo algunas horas intentando reproducir los sonidos exactos para abrir de nuevo el umbral. Luego de varios intentos y fracasos, por fin lo logró. Se aseguró de recordar exactamente los acordes necesarios para abrirlo a voluntad. Se sintió contenta por el hallazgo, se rascó por un rato la barbilla y decidió sacar un trocito de goma de mascar. La mordió un rato e hizo un globo bastante grande, al que, con soplidos y ayuda de las manos, le dio la forma de una silueta rosada medio translucida, muy similar a ella misma.

—¡Proyección ectoplasmática, Clase V! —dijo Zaida muy contenta—. Hermana mía, quiero que vayas e investigues ese portal. Aquello que veas y escuches, yo también lo percibiré. Pondré parte de mi voluntad en ti.

Zaida volvió a ejecutar los acordes, y la proyección entró en la caverna del portal. A través de los espejos, pudo ver cuartos en donde la gente dormía plácidamente. En uno de ellos, una bella mujer de cabellos negros de repente comenzó a fruncir el ceño. En ese instante, escuchó unas voces femeninas:

—¡Rápido! Es Mara Laira, está comenzando a tener una pesadilla.

Se trataba de dos hermosas mujeres vestidas con trajes de gladiatrices, muy sexys, que entraron a toda prisa al cuarto de la durmiente y de inmediato se pusieron a luchar contra unos ghouls, a los que vencieron fácilmente. La dama que dormía volvió a recuperar un gesto apacible.

—Malditos efialtes —dijo una de ellas.

—Shhh… —replicó Lilith Blue, haciendo un gesto de intriga.

—¿Qué pasa?

—Me parece escuchar una música algo lejana, casi imperceptible.

—No oigo nada en particular.

En ese instante, Lilith Blue lanzó una de sus dagas hacia el espejo del cuarto, el cual atravesó sin romperlo y dio directo contra el globo ectoplasmático, el cual se reventó.

—¿Qué fue eso? ¿Alguien de la facción Fantaso?

—No estoy segura, pero ya no se escucha la música. Y si son ellos, el pacto se ha roto: esto es un acto formal de guerra abierta.

—¿Notaste que tu daga se evaporó?

—Ciertamente, y es lo que más me preocupa. Esto no tiene sentido. Debemos consultar de inmediato a Atalanta.


"Guerras en un mundo onírico… ¡Vaya que interesante!" —pensó Zaida para sí misma mientras retiraba sin dificultad alguna la daga enterrada en su pecho.





Relato para participar en la convocatoria de "Cada jueves un Relato", del 5 de junio/2025 a cargo del Demiurgo de Hurlingham. 

Sueños Argumentales:  Elaborar un relato basado en el mundo de los sueños de acuerdo a algunas premisas, he elegido la siguiente:

14) En una mansión sombría y lujosa, un músico (podría ser una mujer) improvisa algo que abre portales a realidades sobrenaturales, peligrosas. Recibe tentadoras ofertas, para seguir haciéndolo.

He venido sólo para decirte que anoche tuve un sueño contigo


Querida Zaida, tú no estás atrapada en una luna olvidada de Saturno; estás amarrada y amordazada en tu propia mente. Sin embargo, te daré pistas de cómo salir de allí. En lo profundo de tus temores hay una puerta sin llave ni candado que espera abrirse. Puedo darte las instrucciones para lograrlo.

¿Aún estás dudando? Muy bien, la primera pista es que nada aquí es real, ni siquiera yo. Todo es efecto de tus propios pensamientos.

Muy bien, veo progreso en ti. Siento tus pasos aproximándose para afrontar tu destino.

¿Dices que te he mentido porque ves dos puertas? Ja. No te mentí. Si hay dos puertas, es porque al menos hay una puerta, ¿no es lógico? Técnicamente, he sido honesta contigo.

Todo esto parece una broma, pero somos inmortales, así que no tengas miedo. Abre cualquiera. Eso sí, ten en cuenta que lo que ocurra después depende de cuál elijas.

No temas por la izquierda: no te encontrarás con una amenazante figura vestida de militar que habla sin mover los labios. No y no, ello es tan solo producto de tu 'infértil' imaginación.

Y aquí va mi voz de advertencia: nada tan engañoso como la puerta derecha.

¿Dices que quieres abrirlas al mismo tiempo? Pfff, ya te pasas de valiente.

¡Ajá! Veo que te has puesto indecisa a último minuto, con la mano en el pomo de una de ellas, como si pudieras adivinar el laberinto de irrealidad que aguarda tras ellas. Y siempre —siempre— que llegas hasta aquí, prefieres seguir sin libertad. ¿Qué maldad acecha en el corazón de los hombres para generar semejante prisión? Como siempre, cobarde, te retiras sin abrir nada… pero ya volverás a intentarlo, lo sé muy bien. 

Mientras más dudes, más fuerte me haces, más insolente seré contigo. 

Solo abriendo la maldita puerta, estarás libre de mí.

===



Me uno al "Cada Jueves un Relato" del 17/Abril/2025 ofrecido por Neogeminis: 

Hacer un relato que incluya algunas de estas frases acerca del paso del tiempo:

Parece una broma, pero somos inmortales (Julio Cortázar)
He venido sólo para decirte que anoche tuve un sueño contigo (Gabriel García Márquez)
Volví a casa con la sensación de una absoluta soledad (Ernesto Sábato)
La palabra “tiempo” rompió su propia cáscara (Virginia Woolf)
¿Qué maldad acecha en el corazón de los hombres? (Woody Allen)
Un sueño no es en sí más que una sombra (W. Shakespeare)
Nuestra mente es porosa para el olvido (Jorge Luis Borges)
Una amenazante figura vestida de militar hablaba sin mover los labios (Lovecraft)
Tal vez un vago presagio asió su garganta con guante de seda (Manuel Puig)
Nada tan engañoso como… (Artur Conan Doyle)



Como leer el Adax Corda



Me encontraba, como de costumbre, cultivando mi huerto a fin de alejar dos grandes males que acechan a todo ser humano: 1. el ocio y 2. el hambre; cuando a lo lejos, al norte, comenzó a divisarse la ingrata silueta de un jinete montado en un caballo negro. "Malas noticias", pensé para mis adentros. Hacía décadas que no veía a uno de esos pájaros de mal agüero. ¿Cómo lograron localizarme? Solo Dios lo sabe.

— ¿Papá Zevicas? —gritó con aire autoritario el jinete, apenas estuvo a unos metros de mí.

— ¿Quién quiere saber?

— El Maestro del Templo está agonizando. Se requiere su asistencia inmediata.

Si ver al jinete negro era un mal presagio, lo que acababa de anunciar no mejoraba la situación. El último Maestro del Templo que yo conociera había muerto dos décadas atrás y, según mi saber, nunca se había elegido un reemplazo. Pero los tiempos cambian; la distancia y el aislamiento que me había autoimpuesto hacían que no estuviera al tanto de lo que ocurría al norte. Quizás la duda se reflejó en mi rostro, pues el jinete desmontó y se aproximó a mí.

— El Maestro me dijo que le entregara este pergamino. Solo usted puede descifrarlo.

Miré la singular hoja y, debido a la sorpresa, dije sin querer: "Obviamente, yo sé el significado, pues fui yo quien de puño y letra elaboró esa... ¡obra menor!"

— Si eso es así, debe usted devolver la llave de estos secretos.

— La solución del enigma es sencilla: esa es la unidad 731 del Códex. Para descubrir su significado, deben juntarla con la 137 y ponerlas a la luz de una luna llena. Solo así verán completo el mensaje.

— Está hecho —dijo el misterioso visitante, que volvió a montar el caballo negro y, de mala manera, tiró al suelo una bolsa con treinta monedas de plata. Llevaba prisa, pues en cuestión de minutos había desaparecido en el horizonte.

Sé que ese caballero negro, o algún otro similar, volverá dentro de algunos años, cuando yo sea un anciano. Los Magos del Norte siempre quieren saber más.



--

Más del Adax Corda:

El Adax Corda

===

Relato para la ocasión de la convocatoria de Cada Jueves un Relato, ofrecida por Campirela:

"El tema consiste que cada uno que participe según vea el pergamino de arriba le dé una definición bajo su punto de vista e imaginación, en cualquier modalidad, ya sea poema, narrativa, o microrrelato. Ustedes deciden. "

Para ver todos los detalles seguir este enlace.

Merlina



Merlina Marple estaba muy nerviosa. Hoy debía presentar el examen oral en la escuela de formación de investigadores privados. Lo que más la intimidaba era, precisamente, la persona que aplicaría la prueba: nada más y nada menos que la venerable Madame Ada Escualor. De ella se decía que, en su juventud, había sido una detective muy respetada y eficiente, capaz de resolver los casos más complejos.  

Madame Escualor llamaba a los alumnos uno por uno al salón de exámenes. La mayoría salía llorando, y otros con el rostro sombrío. Merlina sentía que el corazón se le salía del pecho; era la siguiente en la lista. Esperó a que terminara el turno del alumno anterior, un tal Asdrúbal Carbonell, que salió con expresión triste y meditabunda.  

Cuando escuchó su nombre, entró a la sala. Era la primera vez que veía a la temida examinadora: una anciana de cabellos blancos de expresión impenetrable, como la de un jugador de póker. No parecía tan severa como había imaginado, pero tampoco transmitía amabilidad. Su actitud irradiaba una fría indiferencia, casi inhumana.  

—¿Alumna, sabe en qué consiste la prueba? —interrogó la anciana.  

—Tengo entendido que usted nos proporciona fotografías de escenas reales de crímenes difíciles.  

—¿Preguntó a sus compañeros sobre las fotografías?  

—Algunos mencionaron que hay una selección muy amplia, al menos unas mil imágenes, y que cada alumno recibe un conjunto diferente.  

—Muy bien, señorita Marple. Recolectar información es la base del trabajo detectivesco. ¿Algún detalle en particular le llamó la atención?  

—Dicen que las fotos están organizadas en sobres con cinco o seis imágenes, y debemos elegir uno al azar.  

—¿Algo más?  

—Eso es todo lo que sé.  

—¿Tiene alguna teoría de por qué están organizadas de ese modo?  

—¿Quizás porque todas las fotos de cada sobre se relacionan con un solo crimen en particular? — preguntó tímidamente Merlina

—Exactamente. Esa es la clave, no lo dude. Me agradan sus capacidades deductivas; sin embargo, debería ser más afirmativa.  

—Gracias, Madame Escualor. Lo tendré en cuenta.  

—Señorita Marple, la prueba ha terminado. Ha aprobado con una 'C-' su examen. Por favor, llame al siguiente alumno.  

Merlina no lo podía creer. Sus piernas temblaban ligeramente al salir de la sala, pero una sonrisa comenzaba a dibujarse en su rostro.  

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Texto participante en la convocatoria de "Cada jueves un relato", organizado por Neogeminis, "Escena de un crimen". Ver los detalles de esta semana y otras participaciones siguiendo este enlace.



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