Para la convocatoria de los jueves, basada en el reto de Campirela: «La alegría», publico un texto que no es mío. Alguien lo lanzó debajo de la puerta de mi casa y creo que coincide bastante bien con las exigencias de la convocatoria.
Si alguien conoce a la autora o al autor de estas letras, agradecería que me lo indicara.
Permanezco dormida,
al menos tres cuartas partes del mes,
a veces más.
¿Dormida? Ja.
Me tienes prisionera,
no me dejas escapar.
Cuando me despiertas,
sé que es para algo malo.
Me das el trato de un vulgar matón a sueldo
para que yo haga algo muy desagradable
o me vea como la villana del paseo.
¿Es que no hay algo angelical para mí?
Hoy no será diferente:
me has llamado a sufrir.
Seguramente tendré que abusar de alguien
a quien no conozco.
Tengo noticias para ti: ¡me rebelo!
Y boicoteo tus intentos nefastos.
Hoy elijo reír
y hacer reír.
Ya no me controlas.
Soy yo la que ha tomado las riendas.
Alegría, sí.
Así es como deseo ser conocida:
como una musa
o diosa
de la rebeldía y el gozo.
¡Afuera las cadenas!
Déjame en paz.
Déjame vivir libre,
sonriente, como siempre he sido
y como siempre debo ser.







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