Se decía que la visitante de Andrómeda venía del futuro, pero los académicos y estudiosos coinciden en que "la chica rubia" probablemente pertenecía a alguna dimensión o universo paralelo diferente al nuestro. Por aquellos días, había adoptado la apariencia de una terrícola común y corriente, quizás para, de ese modo, interactuar con nosotros, los simples mortales.
Su laboratorio parecía más la amplia habitación de un castillo medieval con toques steampunk que una instalación científica.
Estaba trabajando al mismo tiempo en dos maniquíes: uno era una pelirroja vestida como policía; la otra era idéntica a la primera, pero con el cabello negro y vestida a la usanza de los detectives noir. Con un tosco destornillador, le daba los toques finales a sus creaciones. Miró un dispositivo similar a un reloj de pulsera, activó un botón y haciéndose invisible y etérica desapareció de la vista.
Acto seguido, las dos muñecas abrieron al mismo tiempo los ojos. Y, como coordinadas, cada una detectó a la otra y, con movimientos súbitos, ambas se llevaron la mano a la cintura como buscando un arma de fuego.
—Identifíquese —dijo ásperamente la pelirroja—. ¿Quién es usted y por qué estoy retenida en este lugar de pesadilla?
—Un momento —respondió la pelinegra—. Yo iba a cuestionar exactamente lo mismo. Yo no estoy reteniendo a nadie; es al revés.
Dicho esto, por unos segundos ambas se miraron fijamente a los ojos, primero con desconfianza y luego pasando a un examen cuidadosamente disimulado.
—Es claro que esta es una broma de mal gusto. ¿Quién te ha pagado por imitarme, pero con el pelo negro?
—¡Ja! No me asustas. Una de las dos es una impostora, y no soy yo.
—Estoy segura de ser quien soy, y por lo que observo de ti, también estás segura. Por lo tanto, aquí hay un misterio por resolver.
—Bueno, si yo soy tú y tú eres yo, es probable que ninguna de las dos sea auténtica.
—¡Vaya! No lo había pensado de esa manera, pero dadas las circunstancias, parece que estamos perdiendo el tiempo en charlas místicas. Si combinamos nuestros esfuerzos, juntas podremos salir de aquí y averiguar qué está pasando realmente.
—Si a mística vamos, mi sospecha es que somos personajes de un microrrelato —dijo con ironía la pelinegra.
La rubia presionó de nuevo un botón de su reloj y los dos maniquíes quedaron desactivados, sin vida. Entonces, dijo en voz alta, mientras colocaba unas gafas oscuras a la pelirroja:
"Bitácora del capitán, registro U-731: mis brillantes experimentos en el retoverso han sido todo un éxito. Solo me falta corregir ciertos desperfectos en mis fembots y el plan maestro estará listo para ejecutarse."
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Relato participante en el reto de cada jueves un relato, a cargo de Artesanos de la palabra.
Dale vida a tus personajes.
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