Destino Frío


El caballero londinense se dirigió hacia una de las puertas de Baker Street, donde un austero letrero anunciaba: «Madame Marusa, Lectora de Fortuna».

Sin golpear ni anunciarse, cruzó el umbral y se encontró con un ambiente peculiar. Al fondo de una estancia minimalista, sentada tras una mesa, había una mujer vestida con el estilo de una europea oriental; tal vez húngara o albanesa. «Eslava», pensó para sí. La única decoración visible eran tres estatuas de la diosa Zaida, pero no mostraban las poses sobrias que las caracterizan; aquí adoptaban actitudes obscenas y gestos depravados. Aquello lo incomodó profundamente e incluso lo hizo dudar si debía retirarse.

—Pase, si desea conocer su destino —dijo la dama.

El hombre se sentó frente a ella. La sibila extrajo un mazo de cartas similares a la baraja española.

—Es un tarot; nunca miente —explicó mientras las mezclaba con la habilidad de un tahúr.

Cuando terminó, las dispuso sobre la mesa formando una cruz gamada invertida.

—Veo cosas muy oscuras en su destino —afirmó en tono serio y solemne Madame Marusa.

—Aun si son malas noticias, quiero saber qué ocurrirá conmigo en el futuro.

—Sufrirá usted dos retos cruciales: uno está a punto de suceder y el otro se cumplirá en dos décadas. Una vez superadas ambas angustias, reirá a mandíbula batiente.

El hombre reflexionó con el rostro preocupado y exclamó:

—No me han mentido quienes me la recomendaron. La mayoría de las adivinas solo anuncian buenas noticias, aunque sean falsas. Sin embargo, usted no teme proclamar un porvenir sombrío.

—Nadie escapa al destino —apuntó la misteriosa dama.

—¿Qué ocurrirá conmigo?

—Hoy mismo quedará dormido más de lo habitual.

—¿Eso es todo?

—Es lo que revelan las cartas —respondió ella, haciendo un gesto explícito sobre la mesa, como si quisiera que el hombre interpretara por sí mismo lo que allí se mostraba.

—Siendo así, tomaré precauciones —dijo el hombre.

Se levantó, arrojó sobre las cartas una bolsita de oro y se dispuso a salir. Sin embargo, dos de las estatuas se habían movido y bloqueaban la salida. El caballero londinense se sobresaltó; estaba a punto de protestar con enojo cuando una de ellas le asestó un golpe en la cabeza con una macana de goma. El impacto fue tan violento que le fracturó el cráneo. Cayó al suelo inconsciente y medio muerto.

Marusa ordenó a sus sirvientes que lo subieran a un carruaje y dio instrucciones al cochero para que lo llevara lo más pronto posible al palacio de la doctora Anémona Tamerlán, en Fancy Street.

Cuando llegaron, la doctora se encontraba realizando diversos experimentos en su laboratorio privado, decorado con estatuas de la diosa Zaida en sus poses habituales: rostros serios y solemnes.

—Ama, han traído un fiambre —anunció su ayudante con voz temerosa.

—Si aún respira, colócalo en aquella cápsula llena de gelatina fría. Si está muerto, no me sirve.

—Aún respira, pero si no nos damos prisa, estirará la pata.

—Date prisa, no tengo todo el día para escuchar tus quejas.

El ayudante se esforzó para introducir al caballero dentro del artefacto.

—Ponlo en el cañón que perteneció al Gun Club de Baltimore.

Una vez que quedó bien acomodado en el enorme cilindro, la dama miró por un telescopio y enfocó Saturno.

—Apunta el cañón unos dieciocho grados al norte, hacia la estrella que se ve más brillante que las demás.

Cuando estuvo en posición, el propio ayudante detonó el legendario cañón y la cápsula salió disparada hacia su objetivo final.

—Estará al menos veinte años flotando en el espacio —dijo la doctora al aire.

—¿Significa que llegará en diciembre de 1941? —preguntó el ayudante.

Pero la doctora no se molestó en contestar. Se limitó a decir «retírate» y continuó con sus complejos experimentos.

No hubo mayores novedades durante la travesía del caballero. Tan solo permaneció dormido, sin sueños, protegido de la radiación por la gruesa capa de gelatina criogénica. Su cuerpo no envejeció; se conservó intacto, incluso en mejor estado que cuando abordó su involuntario viaje.

Pasado el tiempo predicho por la doctora, el caballero arribó finalmente a Mimas, una de las lunas más misteriosas de Saturno. La trayectoria había sido trazada con tal precisión que la cápsula entró por una ventana de un castillo y se posó suavemente sobre una especie de altar en aquel lúgubre lugar.

—Veamos qué regalo me ha traído el destino —dijo una muchacha rubia que llevaba una antorcha en la mano para iluminar el recinto.

Con habilidad y pericia inusuales, la joven desempaquetó al caballero de su prisión de gelatina, moviendo el cuerpo como si no pesara nada. Apartó la cápsula a un lado y se concentró en el paquete que le había llegado.

—A este casi le aplastaron el cerebro —pensó para sí misma mientras colocaba delicadamente una mano sobre la cabeza del desdichado. Por efecto mágico, sanó todas las heridas de la cabeza e incluso del resto del cuerpo. Chasqueó los dedos y el caballero despertó.

—Bienvenido al futuro. Con esto ya has cumplido los dos retos que te habían anunciado. Ahora viene lo que no te contaron: vas a conocer tu destino final, muy a lo Kurt Vonnegut —dijo la dama mientras mostraba una segueta muy afilada.

En cuestión de segundos, separó la cabeza del cuerpo y se dirigió hacia la pared opuesta del cuarto, donde se veía la punta de un punzón saliendo de la piedra. Clavó allí la cabeza como si se tratara de un trofeo. Para asegurarse de que no se soltara, iluminó la pared con la antorcha. Fue entonces cuando el caballero vio que no estaba solo: cientos de otras cabezas lo acompañaban. La escena lo aterrorizó y comenzó a gritar lleno de pánico. Las demás cabezas respondían con risas burlonas.

—Y ahora, mi querido «protagonista», vamos a darle el toque final a tus precarias profecías. Te presento al Ranforrinco, un predador bípedo nativo de esta luna. No es mayor que un pollo, pero tiene una cabeza similar a la de un alosaurio. Es mi mascota y necesita alimentar a sus crías.

La chica tomó la antorcha e iluminó el cuerpo, que ya empezaba a ser devorado por la curiosa alimaña. Esta arrancaba pedacitos, los masticaba, engullía y luego los regurgitaba a sus hambrientas crías. El caballero, ahora sí, comenzó a lanzar lamentos incomprensibles y a gimotear, perdiendo por completo la razón.

—Amigo mío, cálmate, pronto estarás riendo como todos los demás. Cuando llegue el siguiente paquete, serás indistinguible del resto de mi decoración.

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Relato participante en los siguientes retos:

Tintero de Oro, Homenaje a 100 años de Soledad, Gabriel García Márquez y el Destino

y

Vadereto de Abril 2026. Del blog Acervo de Letras. El despertar de Arthur C. Clarke.

Sigan los enlaces para ver las condiciones de cada uno de ellos y otros relatos participantes en cada una de las convocatorias.



16 comments:

  1. Recuerda un poco a las novelas, relatos de Conan Doyle no relacionadas con Sherlock Holmes, sino las que son de misterio, fantasías. Con monstruos que acechaban a los pioneros de la aviación, territorios con dinosaurios.

    El caballero debió huir. Pero su deseo de conocer su destino lo llevó a esa trampa.
    Madame Marusa más que predcir el destino hizo que se cumpliera, colaborando con la doctora Anémona Tamerlán.

    Inquietante esta versión de Zaida.

    Saludos.

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  2. Un singular planteamiento en la que recuperas la criptozoología a todos los niveles, con la peculiaridad de que en ese castillo intercósmico la forma de alimentarlos es para exclamar con humildad...¡Líbrenos Dios, Señor de Todos Los Quasares y Los Quarks! La mixtura con literatura decimonónica clásica de suspense es un acierto ¡Gran Arthur! Bravo por esta ocurrencia tan escabrosa como atrayente. 🕯️

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  3. Me gusto tu relato lastima que haya caído en la trampa. Te mando un beso.

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  4. Si es que no te puedes fiar de nadie... y menos de una adivina.
    Acabo de recordar una anécdota de hace muchos años.
    Un amigo nos llevó a otro amigo y a mí una echadora de cartas muy famosa, famosísima.
    En la pared había fotos dedicadas de gente importante.
    Yo tenía 20 o 21 años...
    Nos sentó delante de ella, y puso ojos en blanco, y barajó unas cartas y había humo de incienso y yo no me pude aguantar y empecé a reír y reír... y contagié al otro amigo invitado y nos tuvimos que ir del piso... y la mujer me miraba con odio, y sólo se quedó el amigo que nos había invitado a ir y estuvo más de un mes sin hablarnos.
    Leyendo tu relato creo que hice bien en largarme.

    Saludos.

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  5. Hola, Jose, vaya final más macabro, mejor hubiese sido no entrar a que le echaran las cartas, no sé por qué creo que esa pitonisa tenía algo que ver en el asunto.
    Muchas gracias por participar en el reto del Tintero.
    Un abrazo. :)

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  6. ¡Oye, pero qué fantasía! ✨ Me parece una ideaza de locos eso de mezclar los dos retos, sobre todo porque al ser tan abiertos te permiten marcarte un relato de cualquier género sin despeinarte.

    La verdad es que me ha dado un aire súper vintage, como de ficción pre-Asimov total. Me ha recordado mazo a Edgar Rice Burroughs o al mismísimo Conan Doyle, de cuando la peña barruntaba que el sistema solar estaba petado de civilizaciones exóticas. ¡Qué donosura de ambientación, de verdad!

    Has cumplido los dos retos de forma magistral:

    El del destino ese inevitable que ya está escrito en las estrellas.

    El del durmiente que despierta en el futuro (muy vibe futurista, la verdad).

    Pero es que encima le metes esos giros tan macabros que hay en tu universo... Me dejas atónita. En plan, que responden al reto pero a la vez no, porque les das una visión súper retorcida que no me esperaba para nada. Cata qué final, de locos.

    Eso sí, se me queda una querella entre los labios: ¿Es que todas las mujeres somos villanas en tus historias? Que nosotras también podemos ser heroicas y valerosas, ¡faltaría más! 💅

    En fin, un regocijo leerte, compañero. ¡Sigue así!

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  7. De siempre he dicho que no me fío de nadie ni de mi misma, bueno, a estás alturas ya me fio más de mi.Los humanos solemos caer en trampas, sobre todo los muy decididos, siempre hay que contar hasta tres.
    Un final atronadora de esta versión de Zadia .
    Gracias por tu visita, me alegra tenerte de amigo y compañero.
    Feliz viernes.
    Saludos

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  8. Este relato fantástico combina de modo hábil el aire victoriano del Londres de Sherlock Holmes con una deriva de ciencia ficción macabra. El encuentro con Madame Marusa abre una atmósfera inquietante que anticipa lo sobrenatural bajo formas esotéricas. La historia evoluciona sorprendentemente hacia lo grotesco y lo cósmico, fundiendo ironía y horror con ecos de Poe, Stevenson y Vonnegut. El destino del caballero, lanzado al espacio y convertido en trofeo, evidencia una visión fatalista y sardónica del porvenir. Su tono elegante y su imaginación delirante logran un cuento tan oscuro como brillante en su arquitectura narrativa.

    Saludos

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  9. Una historia super imaginativa entre el relato de ciencia ficción y mundos de fantasía con toque de terror. La forma narrativa y el ambiente creado entorno a los personajes me recuerdan algunos libros leídos de clásicos del género.
    Un abrazo y suerte.

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  10. Hola, Jose.
    ¡Magistral!
    No solo has cumplido sobradamente con los dos retos, sino que has creado una trama original, aunque macabra ;), digna de los relatos que Astounding publicaba en aquella edad de oro de la Cifi & Fantasy.
    Maravilloso ingenio y creatividad. Muchas gracias por regalarlo para el VadeReto y para los compas del Tintero.
    Abrazo Grande.

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  11. Qué bonita imaginación la tuya; yo pensando en el final feliz de los cuentos de princesas; y vas, los aplastas y ofreces mucho más y mejor.
    Un placer la lectura y postales que me creaste.

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  12. Wow que genial relato! Tiene todo para dejar al lector enganchado y ni hablar de ese final 😮

    Saludos desde Plegarias en la Noche

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  13. Hola José, un relato buenísimo y perfecto para los dos retos: el VadeReto y el de El Tintero. A veces es mejor no querer saber lo que nos depara el destino, en este caso, el querer asomarse a ese conocimiento desencadenó la desgracia del protagonista. Destaco la originalidad de tu propuesta, la buena ambientación y el buen rato que nos has hecho pasar imaginando esos mundos imposibles. Te felicito.

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  14. Magnífico relato, José. El futuro, como el pasado, mejor los dejamos donde están. La vida es mejor cuando nos concentramos en el presente y en vivirlo lo que mejor que podemos y sabemos, sin darle demasiadas vueltas a lo inevitable ni a lo incierto.
    Un abrazo y mucha suerte en el concurso.

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  15. Qué delirio de relato, una mezcla imposible entre adivinación callejera, ciencia ficción de salón, humor negro y horror cósmico con guiños a Vonnegut y al Gun Club de Baltimore. Construyes una estructura de cajas chinas donde cada giro (las estatuas obscenas de Zaida, el cañón que dispara a Saturno, la sanación mágica seguida de decapitación) subvierte cualquier expectativa de aventura heroica. El tono, entre lo pedestre ("fiambre", "estirar la pata") y lo grandilocuente, crea una distancia irónica que hace más grotesco el final. Es un relato sobre la impotencia del destino y la crueldad gratuita del universo, narrada con una inventiva desbordante que no pide permiso ni perdón. Abrazos desde Venezuela

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  16. Demasiado buena la adivina, clavó todo lo que le pasaría, incluido a él mismo.
    Me ha gustado.
    Un besazo!

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