Heilung Krigsgaldr



La primera Zaida que registran los textos de Aragca,

nos remonta al paleolítico. 


En aquellos días no tocaba el clavicémbalo, 

pero si hacia música:


Con los huesos de sus enemigos

y ocasionalmente con las costillas de algún marido.


Cantaba como un pajarito la muy diabla



Asteroide B-612



Estaba esa tarde comiendo unas papitas fritas en la mesa de la cocina cuando de repente me dio por salir al jardín trasero de la casa y sin motivo alguno en particular tome una pala y comencé a cavar y cavar.  Llevaba ya unos 2 metros de profundidad cuando me di cuenta de que había un objeto al parecer de madera. Había tocado la tapa de un  féretro. Me tomo unos cuantas horas más para desalojar la suficiente tierra como para poder abrirlo. En esa tapa había una placa metálica con un nombre, que al leerla decía: Vil Valier.

Movido por la curiosidad destapé ese ataúd para ver quien estaba adentro, se dice que los nobles son enterrados con joyas y riquezas. No saben cuál seria mi sorpresa al ver que adentro lo que encontré fue lo que supuse sería una momia envuelta en sabanas y vendajes. Cuidadosamente, fui desenvolviendo y quitando esos sudarios y lo que descubrí fue una mujer muy joven, que a mi juicio no estaba en estado de descomposición, no eran los despojos mortales que deberían estar en una tumba. Quede pasmado, el vestido que tenía parecía ser una especie de bikini cavernícola acompañado de algunos collares y pulseras de cuero y madera, también llevaba una cadena en la que colgaba un anillo muy antiguo.

El cuerpo de la mujer al verse liberado de su envoltorio, abrió los ojos y una de sus manos me agarro fuertemente del cuello, enterrándome las uñas en la piel. Por un instante pensé que me iba a asfixiar, pero su mano perdió fuerza. Simplemente se había desmayado.

Con cuidado la saque del féretro y la llevé al interior de la casa. La deposité  en un sofá de la sala y me dirigí de nuevo a la cocina para buscar en los cajones un frasco de alcohol para ver si al olerlo podía reanimarla de nuevo. Estaba buscando cuando escuche su voz que me decía:

— Discúlpame si fui brusca. ¿En donde estoy?

Me quede petrificado por un momento y apenas pude balbucear:  Estamos en el Asteroide B-612

— La dama pareció reflexionar un tanto esa información, hizo un gesto que no pude interpretar si era de disgusto o de simple desazón 

— ¿En que año estamos? — volvió a interrogarme

 — Es el año 4 desde que fui asignado a esta operación minera.

— ¿Y en tiempo Terrestre en que año estaríamos? — apunto con cierto aire de ironía e impaciencia mi inesperada visitante

— Hoy es 4 de Julio del 2276. Serian pues 500 años de Independencia 

— El día no me indica nada en especial, pero el año, vaya que me sorprende, según mis cuentas estuve encapsulada unos 2 siglos.

— Tú no eres Vil Valier — la interrumpí bruscamente

A lo que dije eso la chica se echó a reír y contesto — Mi nombre es Zaida. ¿Tienes por causalidad algo decente para tomar? Quizás un vino me vendría bien. 

Muy bien, por favor siéntate en la mesa, basta con que yo le dé exactamente la orden a la computadora de a bordo y ella puede materializar cualquier alimento que yo indique. Pedí un Leroy Chambertin, cosecha del 2210 y sin perder mayor tiempo Zaida en unos pocos minutos de charla ya se había tomado más de la mitad de la botella y no daba signos de estar mareada.

De pronto se oyó que la puerta principal de la casa se abría. Mi esposa estaba de vuelta de su trabajo. Entro a la cocina e hizo su rutina diaria.

— ¿Hola amor mío como fue tu día?  — me pregunto mecánicamente.

—Hoy ha sido un día excelente, querida Eladia  — conteste con voz plana, poco convincente, de mera formalidad

— ¡Vaya! Tu esposa al parecer no puede verme y supongo tampoco me escucha. ¿Verdad 'amor mío'?

Iba a contestar eso último, cuando Eladia de repente se quedó estática en medio de la cocina y dijo:

— Siento un olor raro, me huele a gladiolos y crisantemos. Algo me huele a cementerio, como si fuera aroma de  muerte vieja  — bajo la mirada e hizo gesto de tristeza y continuo diciendo  — Esto solo significa que sigues pensando en ella, en esa mujer de tu pasado, un fantasma que te niegas a olvidar.

— Mis pensamientos son solo para ti mi querida - repliqué

— Si así fuera no andarías escribiendo historias en donde esa chica es la protagonista, a mí nunca me has incluido en un escrito tuyo, ni siquiera de personaje secundario 

— En realidad si estoy pensando en una historia en donde tú apareces

—Tremenda fiera de circo con la que estás casado, amigo mío, ¿por que no te deshaces de ella de una buena vez? Podríamos aprovechar el hueco del jardín con ataúd y todo.

— No puedo  — indiqué y esta vez fui yo el que se echó a reír  — Eladia no es real, es un holograma que la computadora de abordo ha creado para mí  — y para demostrarlo anuncie con voz fuerte:

— Computadora, detener programa de esposa  — y a lo que ordene eso, Eladia quedo congelada en medio de la sala. Zaida se paró de la silla y comenzó a inspeccionarla, la toco y vio que era sólida.

— Es un holograma fotónico de alta resolución  —dije yo con aires de orgullo, como si yo mismo fuera el inventor

— Vaya, me sorprende la tecnología que tienen ustedes, pero ahora entonces comienzo a dudar de que es real aquí y que es simulado.

¡Touche!, querida Zaida. Yo soy otro holograma. En realidad lo único que hay en este asteroide es una máquina, básicamente es un taladro minero excavando minuto a minuto sin descanso las entrañas de esta misera roca perdida en el espacio.

— Y el taladro es manejado por una Inteligencia Artificial, que para distraerse mientras trabaja crea todas estas historias.

— Ni más ni menos querida Zaida... ninguno de nosotros existe, salvo en la imaginación de esa computadora.



Amor eterno



El Anillo no va a devolverte a tu amada Sofía  — apunto con voz de funeral la dama Malina Valier, hermana menor del Gran Archiduque Kaligulag III, 'El Bello'. El hombre más poderoso del Reino.

El Archiduque era descendiente en línea directa de Vil Valier, que para aquel entonces luego de 300 años de haber sido enterrado, su historia ya se había convertido en leyendas del imaginario popular.

La vida de Kaligulag III, no era complicada, heredo bastante joven los vastos territorios y riquezas que había acumulado la dinastía Valier a lo largo de varios siglos.

— Si en la misma noche tú hubieras enviudado y perdido a tu primogénito comprenderías mejor mi situación  — replico con voz grave y solemne el Archiduque.   

— Entiendo perfectamente lo que te paso, pero solo tienes 22 años y existen muchas otras mujeres de alta alcurnia en el Reino, para que puedas escoger y casarte de nuevo  — indico Malina  — además ese anillo es peligroso, se dice que ni el mismo Vil Valier lo utilizo.

— Se han dicho tantas cosas del pasado que ya hoy no sabemos que es falso y que es verdad.

— Pero no puedes tomar riesgos, el objeto fue un artefacto de un hechicero y ninguno de nosotros tiene el conocimiento suficiente para controlarlo.

— Sé lo suficiente  — dijo el Archiduque  — el anillo permite entrar al mundo de lo invisible, como llamaban en la antigüedad al lugar en donde están los muertos, basta con que lo use al menos una vez y podre volver a estar aunque sea solo por un breve momento con mi amada Sofía.

— Está bien, sea lo que decidas no hagas esto solo, puedes contar conmigo, aunque reitero que no estoy de acuerdo con tu plan, porque estos artilugios mágicos del pasado son de cuidado y finalmente llevan a la tragedia cuando el usuario no es lo suficientemente versado en las lides propias de los brujos y magos.

— Que no se diga más,  descendamos al panteón en donde está enterrada mi Sofía, prestémosle visita a mi amada dama y esposa.

Y dichas estas palabras en menos de lo que canta un gallo el par de nobles jóvenes se hallaban ante la tumba de Sofía.

— ¿ Y bien, en donde tienes el anillo?

— Es un secreto de aquellos que nos sentamos en el trono de Vil Valier que te voy a revelar: la empuñadura del cetro de mando, es hueca, basta con girarla y allí ha estado escondido por siglos el Anillo.

Dicho esto el joven archiduque procedió a girar la empuñadora y con cuidado deposito el anillo en su palma derecha. A los ojos de Malina no le pareció que fuera un objeto particularmente bello, es más se le antojó que era algo tosco. 

Kaligulag tomo el anillo, lo contemplo fascinado, era consiente que quizás era el primer ser humano en usarlo después de milenios, tomo algo de aire y se lo coloco en el índice derecho. Malina dio un grito de sorpresa: Kaligulag había desaparecido ante ella, o mejor aún, el cuerpo de Kaligilag había desaparecido, pero no así sus vestidos que seguían visibles y en pie.


Por un instante, el joven se sintió algo confuso, pues ya no veía a su hermana, el haberse puesto el anillo le permitía ver el mundo de los muertos, pero le impedía ver el mundo de los vivos, percibía pues que estaba en un campo abierto aunque brumoso, como cualquier paraje tranquilo al amanecer.  Miro en todas las direcciones y pudo ver que a lo lejos una persona vestida de blanco se acercaba.

—   ¿Sofía?  ¿Eres tú?

La figura desapareció de la lejanía, solo para aparecer instantáneamente en frente de él

— ¿Por qué has venido a buscarme?  — dijo Sofía

— Mi amor por ti me ha traído aquí, dama mía

— Mi Señor debe tener cuidado con lo que hace, los vivos no pertenecen al mundo de los muertos, está prohibido y es abominación venir aquí usando artes de hechicero.

— Querida mía, sabías son tus palabras, aun así corrí el riesgo para poder estar contigo aunque fuera solo por un breve instante.

Sofía sonrió (o mejor dicho, el equivalente de Sofía en el aquel mundo de espíritus, fantasmas y espectros) y acerco su mano para tocar delicadamente rostro de su joven amante. Se miraron por unos segundos y sin decir palabra alguna, se abrazaron y besaron apasionadamente.

— Quiero estar contigo, así, para toda la eternidad, amada mía

— ¿ Y quién soy yo para contradecir los deseos de mi Joven esposo?

Al escuchar esto, Kaligulag se abrazó con más pasión de su amada Sofía, su deseo era permanecer de ese modo, en pleno amor y ella también estaba muy feliz de que ello pasara.

Malina volvió a gritar, asustada de horror, pues en ese mismo momento las vestiduras del archiduque cayeron al piso, junto con el anillo. El cuerpo de Kaligulag había desaparecido para siempre. En medio de lágrimas apenas acertó a tomar el anillo y depositarlo de nuevo en la empuñadura del cetro.

— Lo que no sabias, hermano mio, es que el anillo no solo se hizo para entrar al inframundo de los demonios, sino para obedecer a la voluntad y  deseos del portador. Ahora sere nombrada Gran Archiduquesa Valier, Malina 'La Sutil', La dama más poderosa del Reino.


Credito Imagenes: Invisible Friends,Villans Fandom y Pinterest