La verdad sobre los grupos literarios de facebook

Investigación sobre los misteriosos grupos de escritores de Facebook




Durante varios meses me infiltré en uno de los ecosistemas más extraños de Internet: los grupos de escritores independientes de Facebook.

Mi intención era sencilla. Pensaba encontrar cientos de personas leyendo cuentos, comentando poemas y recomendando blogs de autores desconocidos. Imaginaba un lugar parecido a un café literario donde cualquiera podía sentarse, hablar de Borges, Lovecraft o Cortázar y, con un poco de suerte, descubrir nuevos escritores.

Qué inocencia la mía.

Muy pronto comprendí que había entrado en un ecosistema completamente distinto.

La primera señal apareció al observar el comportamiento de los habitantes.

Cada pocos minutos alguien publicaba:

"Les comparto mi nuevo cuento."

Cinco minutos después aparecía otro.

"Comparto mi poemario."

Después otro.

"Mi primera novela ya está disponible."

Y luego otro.

"Busco lectores para mi saga de fantasía."

Era fascinante.

Miles de escritores.

Ningún lector.

La sensación era comparable a asistir a una feria comercial donde todos los asistentes poseen un puesto de venta, pero ninguno lleva dinero para comprar.

Durante semanas realicé un pequeño experimento científico.

Entraba a distintas publicaciones esperando encontrar comentarios como:

—Qué interesante tu protagonista.

—El final me sorprendió.

—Creo que podrías mejorar el diálogo.

Pero no.

Encontraba un paisaje desolador.

Cero comentarios.

Dos "Me gusta", probablemente accidentales.

Algún corazón perdido que sospecho provenía de la madre del autor.

Sin embargo, bastaba que alguien publicara un meme diciendo:

"Escribir una novela mientras tu gato destruye el teclado."

Doscientos treinta y ocho reacciones.

Ochenta comentarios.

Treinta personas etiquetando amigos.

Aquello era extraordinario.

Los cuentos morían.

Los memes prosperaban.

Comencé entonces a sospechar que aquellos grupos no estaban formados por lectores, sino exclusivamente por escritores intentando ser leídos por otros escritores que tampoco tenían tiempo para leer porque estaban ocupados intentando que alguien leyera sus propios textos.

Una especie de movimiento perpetuo de la promoción literaria.

Como un mercado donde todos venden pescado y nadie recuerda traer compradores.

Mi investigación alcanzó un punto decisivo cuando ingresé a un grupo cuyo nombre prometía exactamente aquello que yo buscaba.

"Escritores y Lectores Independientes de Difusión Literaria".

Parecía prometedor.

Un miembro escribió un mensaje muy emotivo contando que llevaba cinco años escribiendo en un blog y cómo aquella experiencia lo había convertido en escritor.

Pensé que era la oportunidad perfecta para hacer comunidad.

Escribí el comentario más inocente que se me ocurrió:

—¿Dónde puedo acceder a tu blog?

Jamás imaginé la gravedad del delito.

Minutos después recibí una notificación oficial.

Mi comentario había sido eliminado.

Se adjuntaba la norma que acababa de violar.

También una amable advertencia informándome que la administración llevaba un cuidadoso registro de mis actos.

Durante unos segundos llegué a preguntarme si la Interpol literaria acababa de abrirme un expediente.

Mi crimen consistía, aparentemente, en intentar leer el blog de un escritor dentro de un grupo cuya finalidad declarada era difundir escritores.

Aquello fue revelador.

Comencé a desarrollar una teoría.

Tal vez, mucho tiempo atrás, ocurrió una tragedia.

Quizás en el año 2018 una horda de vendedores de criptomonedas, suplementos milagrosos y cursos para hacerse millonario invadió los grupos literarios publicando miles de enlaces diarios.

Los moderadores sobrevivieron.

Pero nunca volvieron a ser los mismos.

Desde entonces cualquier hipervínculo es tratado como si transportara una peligrosa infección digital.

No importa si conduce a un cuento de ocho páginas.

Podría ser spam.

Podría ser publicidad.

Podría ser el apocalipsis.

La sospecha permanente parece haberse convertido en doctrina.

Es un curioso fenómeno psicológico.

En nombre de combatir el spam, se termina prohibiendo precisamente aquello que se suponía debía difundirse.

Resulta difícil promocionar literatura cuando la literatura constituye evidencia incriminatoria.

Mientras tanto, los memes continúan circulando libremente.

Los gatos escritores.

Las tazas de café.

Las frases de Bukowski, muchas de ellas jamás pronunciadas por Bukowski.

Las citas de Borges inventadas por personas que evidentemente jamás leyeron a Borges.

Todo eso prospera sin obstáculos.

Los cuentos, en cambio, son observados con la cautela reservada para paquetes sospechosos abandonados en un aeropuerto.

Otra curiosidad llamó mi atención.

Los mismos nombres aparecían en diez grupos distintos.

El mismo poema.

La misma portada.

El mismo "hola, soy escritor".

Era como asistir a una gira mundial donde el público estaba compuesto exclusivamente por los demás músicos del festival.

Con el tiempo comprendí que aquellos grupos no fracasan por falta de talento.

Fracasan por una sencilla ley económica.

Existe una inmensa oferta de escritores.

Existe una escasez dramática de lectores.

Cada miembro espera recibir veinte comentarios.

Pero ninguno dispone de veinte minutos para comentar el trabajo ajeno.

El sistema entero recuerda a esas antiguas aldeas donde todos decidieron abrir una panadería el mismo día.

Al anochecer descubrieron que nadie había sembrado trigo.

Mi investigación concluyó cuando abandoné silenciosamente aquel último grupo.

No hubo despedidas.

Nadie notó mi ausencia.

Probablemente porque todos estaban ocupados publicando el enlace que nadie podía abrir, escribiendo el cuento que nadie iba a leer o compartiendo el meme del gato que, paradójicamente, sí alcanzaría doscientas reacciones.

A veces me pregunto si volveré.

No lo descarto.

Todo periodista siente la tentación de regresar al lugar de los hechos.

Pero la próxima vez llevaré casco, chaleco antibalas... y evitaré formular la peligrosa pregunta:

—Disculpa... ¿dónde puedo leer tu blog?








16 comments:

  1. Divertida disección de una realidad patente y vertiginosa en la que participamos muchos. Describes perfectamente la perversa dinámica que nos tiene atrapados cual Sísifos cibersociales. Al menos, en este caso, servidor ha conseguido en esta odisea digital llegar a uno de esos vetados blogs.

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  2. Así me he imaginado que es fb. Un mar de "nada", donde perder el tiempo. Nunca he ingresado.
    ¿Tus videos los has creado con i.a?
    Abrazos.

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  3. Paradojas de los escritores que quieren ser leídos sin leer.
    Saludos

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  4. Hice algo parecido hace tiempo. Entré con la intención de leer, comentar, seguir enlaces y descubrir nuevas voces; de paso, renovar un poco mi lista de lecturas.
    El resultado fue bastante menos literario de lo esperado: un puñado de mensajes privados... varios de ellos acompañados de la inevitable fotografía de las "partes nobles" de algún entusiasta que, al parecer, confundió un grupo de escritores con una aplicación de citas.
    Yo sí perdí la esperanza. Ojalá que, si alguna vez decides volver a internarte en esa jungla, la experiencia sea más cercana a ese café literario que imaginabas y menos a un safari por los rincones más insólitos de Internet.

    Abrazo

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  5. Eso se llama mirarse el ombligo, yo, mi, me, conmigo. Qué resultado hubiera tenido si todos esos escritores se hubieran leído entre todos, comentado entre ellos??? Hubieran aprendido algo de los buenos e instructivos comentarios? Los habrían siquiera entendido como tales?
    Hay una solución, abre tu mismo un canal o una zanja en la actualidad y, añadiendo y administrando consejos de seriedad, comienza un nuevo experimento. No te gusta, crea el tuyo... Seguro que trinfas!!!!

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  6. Huye de esos lugares, compañero. Tan solo son lodazales atiborrados de ego.

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  7. El mundo entero ahora es un meme.
    Un meme lleno de memos.

    Saludos.

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  8. ¡Asombroso lo que cuentas! La lectura es primordial y también me he dado cuenta en otras plataformas que la gente pasa, mira y se va , sin leer y mucho menos, dejar algún comentario. Me parece fatal. En fin, vivimos en este mundo rápido que todo se quiere al momento y sin demasiado esfuerzo.
    Me ha interesado mucho lo que cuentas.
    Un abrazo

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  9. Yo he participado en esos grupos y la verdad os deje por no sentirme a gusto. Apenas te leen y solo parece que le s importa vender y no llegar a lo lectores. Te mando un beso.

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  10. Qué interesante y entretenida entrada, fíjate que jamás me había planteado la existencia de estos grupos en FB. En algún punto yo formé un grupo con otros amigos escritores y teníamos una página en FB y medio subíamos nuestros cuentos o poesía, pero como dices; escritores hay de sobra, lectores hacen falta. Qué triste.
    Saludos.

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  11. Los grupos de FB resultan una forma inútil de lograr lectores. Las redes sociales en general deberían ser usadas por los escritores como embudos para atraer publico... y no sirve de mucho. La lectura real esta en solo 2 o 3 redes sociales. No mas que eso. Buena nota. Saludos.

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  12. Me ha gustado el fondo y la forma del post que pone en cuestión la naturaleza de las plataformas literarias en las redes sociales. Muy interesante el vídeo de Notebook klm. Es una IA que suelo utilizar y que sintetiza de modo eficaz los temas de modo muy ameno e interesante.

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  13. Yo ni acercarme, alguna vez que he visitado alguno de pasada, me he sentido asistiendo a la versión digital de Paco Umbral diciendo eso de "Yo he venido aquí a hablar de mi libro" . Entiendo que todos queremos ser leídos y vistos pero eso es ego en vena aunque lo paradójico es que los memes triunfan en todos lados.
    Me suscribo a tu canal!
    Un besazo!

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  14. Se los he dicho a todos, millones de veces; sálganse de feisbuc, es una porquería. Vivan los bloguitos, aquí estamos, todos nos leemos y comentamos, nada de estar poniendo un stand virtual en estas ferias literarias donde no hay lectores, puros stands haha. Y es peor porque si le pregunta sobre su libro al stand a su lado lo arrestan, no se puede ser más... Enigüey, sigamos leyéndonos y comentándonos entre nosotros, aquí en los bloguitos sí hay oferta y demanda.

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  15. Palabras más, palabras menos, pasa lo mismo en los grupos de escritores de whatsapp, de telegram, de tinder y de otras aplicaciones similares. Todos se muestran, nadie "consume". Terminan siendo un escaparate para mostrarse, sí, pero uno al que nadie mira, como bien dice tu conclusión.

    Saludos,
    J.

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  16. Es bastante lamentable que ocurran esas cosas, aunque ellos mismos acabarán desapareciendo del mundo de internet. Lo lamentable es que surgirán otros y esto será la pescadilla que se muerde la cola.
    Un saludo

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