Dos caballeros de los tiempos antiguos se dirigen a una cueva rodeada de pantanos infestos.
—¿Dices que esa adivina es muy buena?
—Es la mejor de la comarca; nos será de ayuda.
—¿Cómo dijiste que se llamaba?
—Morgana.
—¿Y qué tan buena es?
—Shhh, ya estamos llegando. Ya puedo verla. Seguro estará cocinando sapos en un caldero. Si está de buen humor, podrá decirnos lo que te espera en este lance que tienes planeado.
—¿Qué misterioso destino trae a dos apuestos caballeros a mi humilde hogar? —preguntó una voz desde las sombras.
—Este es el príncipe Arturo; desea conocer el destino que lleva escrito en sus manos.
—¿Y quién es este que tanto habla? —respondió Morgana.
—Él es mi amigo Percival.
—Somos más que amigos —apuntó el aludido.
—Tales asuntos no me atañen, caballeros —le interrumpió la adivina—. A ver, principito, tenga la bondad de quitarse el guante de la mano izquierda.
—Haría bien en cuidar su lengua, pues pronto seré algo más que el heredero de este país —respondió bruscamente el caballero interpelado, mientras se quitaba el guante y le ofrecía la mano a la adivina.
Ella, tras observar apenas unos segundos las líneas de la palma, lanzó un chillido que casi paralizó de miedo a los dos caballeros.
—Aquí dice claramente que no eres quien dices ser. El verdadero príncipe está... —dijo la adivina con expresión de duda, aguzando la vista para ver mejor—... ¡encarcelado!
—Vaya, realmente la fama que tiene usted es más que merecida. Ciertamente es así: él está encerrado en una torre y porta una máscara de hierro.
—¿Quién eres tú, entonces? —demandó con enojo la adivina.
—Mi nombre de nacimiento es Lancelot, hermano gemelo de aquel desdichado del cual está prohibido hablar.
—Sea como sea, ante el Gran Ojo que todo lo ve y conoce, eres un usurpador y siempre lo serás —sentenció amenazante Morgana.
—¡Basta ya! —rugió Lancelot, desenfundando una daga y colocándola rápidamente contra la garganta de la adivina—. Hoy mismo, antes de que el gallo de medianoche cante, mi padre dará su último suspiro.
—Planes de truhanes... Pues como se entere el portador de Excalibur, el Caballero Negro, ni el mismísimo Gran Ojo podrá detenerlo.
Morgana no pudo articular ni una sola palabra más. Lancelot, de un solo tajo, le había rebanado la tráquea. Mientras la veía desangrarse, sentenció:
—¡Ja!... Del Caballero Negro, ... , me encargo yo.
Relato para participar en dos convocatorias diferentes.
Inicialmente iba a hacer el relato con mis propios personajes: Madame Marusa o una antepasada suya como adivina, y los caballeros serían nobles de Aragca o Andirria (depende de mi estado de humor). Pero una de las condiciones en los retos me llevó al terreno de lo clásico.
Por un lado está el Vaderreto, que exige una historia con un Rey y un Mago. Mmmmm, aquí cumplo parcialmente: no hay un mago al estilo de los que perseguía don Quijote, pero creo que la lectora de manos puede ocupar perfectamente ese rol. Tampoco hay rey… todavía, porque en pocas horas el protagonista será coronado, lo que técnicamente me da cierto margen con esa convocatoria.
Del otro lado está Fuego en las Palabras (#Fuegoenlaspalabras), que invita a tomar un relato clásico e invertir los papeles o el contexto de los personajes. Aquí sí puse voluntad para ajustarme a los requerimientos; es mi primera vez participando allí, así que no quiero dar malas impresiones.



Morgana demostró tener una real habilidad para leer manos.
ReplyDeletePero le faltó astucia para disimular, fue demasiado sincera. Sobre todo, cuando ya tenía a la espada sobre su garganta.
Buena combinación de retos.
Saludos.
Jamás podrías dar una mala impresión participando en un reto literario. Y soy dura, pero no tanto. Me quedo con ganas de que continues la historia.
ReplyDeleteUn gustazo regresar a tu rincón de letras y leerte. Y un honor que tu texto participe en #Fuegoenlaspalabras.
Un abrazo.
P.D: me ha encantado que hayas hecho un triple trueque de personajes, bueno en realidad hay al menos dos más, aunque se les mencione de pasada.
ReplyDeleteUn abrazo.
Me gusto como te quedo . Te mando un beso.
ReplyDeleteHola, Jose.
ReplyDeletePor lo que respecta al VadeReto, yo veo cumplidas las condiciones. Como dices, hay muchos tipos de magos y la hechicera Morgana bien puede tomar ese papel. Y el orgulloso caballero parece que tiene el camino expedito hacia la corona, así que ¡sin problemas!
Con respecto al cuento, me ha gustado mucho, aunque se me ha hecho muy corto, hay mucha tela que cortar, no solo la garganta de la pitonisa (perdón por el humor negro). Sería interesante saber a dónde conduce esta fantasía oscura. Tal vez, el Caballero Negro tenga algo que decir y mucho que hacer. Estaré pendiente por si lo continúas.
Felicidades
Muchas gracias por aportarlo al VadeReto.
Abrazo Grande.
Vaya, Morgana en esta ocasión se portó bien, ese giro me ha gustado.
ReplyDeleteTe quedó un buen cuento.
Un abrazo feliz semana.
Hola Jose, me ha gustado tu propuesta, y es un gusto leerte en el VadeReto también. Muy bien usados los personajes y claro, Morgana cumple perfecto con la parte de maga o hechicera. Ese Arturo es medio violento jejeje. Enhorabuena. Saludos.
ReplyDeleteBastante cruel se pero con la adivina. Pobre!
ReplyDeleteUn abrazo.
Las historias de suplantaciones de identidades, elucubraciones y complots nunca terminan bien, para alguien... A veces tarda muchos años, a veces un instante, pero siempre hay sangre involucrada y no siempre del lado correcto.
ReplyDeleteUn cuento oscuro con una vuelta de tuerca tremenda a la historia de Camelot y el rey Arturo. Muy buen relato, Jose.
ReplyDeleteUn giro oscuro y cínico al mito artúrico clásico: en vez del noble Arturo y sus leales caballeros, aquí el “príncipe” es Lancelot usurpador (gemelo malvado que ha encarcelado al verdadero Arturo con máscara de hierro, al estilo El hombre de la máscara de hierro). Percival como compañero cómplice, Morgana como adivina que ve la verdad en la palma de la mano y amenaza con exponerlo… y Lancelot que la asesina sin pestañear para silenciarla, mientras planea matar al rey y se burla del “Caballero Negro” (¿el verdadero Arturo liberado?).El tono es gamberro, siniestro y sin héroes: un juego de traición, ambición y sangre. El remate con “Del Caballero Negro… me encargo yo” deja un cliffhanger amenazante y genial. Es un relato que juega con la leyenda artúrica y que se ríe de los arquetipos.
ReplyDeleteAbrazos.
Y mataste dos pájaros de un tiro... Tú relato provoca una mezcla de fascinación y desasosiego. La atmósfera oscura, donde la traición y el destino se entrelazan como hilos inevitables. Y la figura de Morgana representa la voz de la verdad que nadie quiere oír. Lancelot encarna la ambición que no duda en mancharse de sangre para usurpar un lugar que no le pertenece. Percibo que todo está envuelto en una fatalidad, como si cada palabra anunciara una tragedia ya escrita. La violencia final no es solo un acto físico, sino la confirmación de que el poder, cuando nace del engaño, siempre exige un precio y deja tras de sí un silencio lleno de culpa y sombras.
ReplyDeleteMe encantó. Un abrazo
Oi,José!
ReplyDeleteGostei muito como te saíste bnem com as personagens, atendendo à proiposta do desafio! Parabéns! abraços, chiuca
Hola J.C.
ReplyDeleteUna mezcla muy interesante, al final lo he visto aclarado por la participación en el reto de fuego en las palabras.Ma ha gustado mucho, sobre todo cómo van entrando los personajes y la alusión a la máscara de hierro. Siento un poco de resquemos de que al final el malo se salga con la suya, espero que el caballero negro haga justicia.
Un saludo
Hola Jc, como estas! que buena historia, la hiciste mejor que mejor. Tiene ese aire clasico de Camelot, con Morgana, Arturo y toda la mistica medieval, pero de golpe hay traicion, usurpadores y sangre, y se pone oscurisima. El detalle del usurpador, el gemelo oculto, la torre y la mascara le da un tono de tragedia shakesperiana, sentí que el mito entero se reacomodaba bajo mis pies!
ReplyDeleteMe encanto, asi con ese giro y el final tan brutal, sin vueltas.
Te envio muchos besos y abrazos.