Esa mañana, Sinclair —disfrazada como Ada— se dirigió a la sede principal del edificio de policía de Puerto Industrial. Llegó temprano, alrededor de las 7:30 a. m.
Cualquiera que entre al edificio encontrará un amplio pasillo en donde hay diez puertas de ascensor. Entró a la que repartía al personal hacia el piso 11, en donde está la oficina de Ada. Pero no se dirigió allí; cruzó el pasillo y entró a un cuarto de aseo, en donde había escobas y traperos, pero además, al fondo de dicho cuartillo, también había otro ascensor, no tan lujoso como los de la entrada del lobby del edificio, sino uno más bien modesto pero con varios controles biométricos. Asombrosamente, Sinclair pasaba todos los tests bajo la identidad de Ada. El ascensor misterioso la llevaría más abajo de los sótanos del edificio, a la llamada «Baticueva».
Cuando entró, varias personas ya estaban laborando allí. Caminó directamente hacia una silla grande y vacía en el centro. Se encontraba en el cuartel general de la ASA —Agencia de Seguridad Araquense—, un departamento adjunto a la policía, aunque independiente en muchos sentidos y del cual muy pocos sabían su existencia.
De repente, se escuchó una voz de mando: «¡La directora está en el puente!».
Se trataba del supervisor Andrade, segundo al mando y mano derecha de Ada.
—Directora, no la esperábamos hoy. ¿Cómo estuvieron esos días en la capital? —preguntó Andrade como para romper el hielo.
—Hubo alguno que otro contratiempo, Andrade. Aún no hemos capturado a los chicos malos, pero ya casi los tenemos. Tengo una buena corazonada y requiero de toda tu capacidad para poder desarrollarla hasta las últimas consecuencias.
—Sabes que puedes contar con todo el equipo. Puedo asignar al forense Llanos, del departamento científico, o al perfilador Gutiérrez.
—Muy bien, convoca una junta para las 3:00 p. m. y les doy los detalles exactos de lo que requiero; por ahora iré a mi despacho para organizar algunos temas pendientes.
El despacho era un habitáculo privado allí mismo en el puente de mando, bastante cómodo y con ciertos lujos; incluso había un acuario con peces exóticos, algunos venenosos. Sinclair se aseguró de que la puerta del despacho quedara bien cerrada, se dirigió al clóset y digitó en un teclado una larga clave numérica. Al terminar, la pared del clóset reveló varias cápsulas en donde había robots en estado inactivo.
La mayoría de ellos eran réplicas de Ada, con diferentes atuendos y apariencias: había rubias, pelinegras, pelirrojas. También había una réplica de Carbonell. Se acercó a este y con manos ágiles le conectó un cable bajo los cabellos y lo conectó a su celular. Intercambió así datos con el robot por unos minutos; cuando terminó, Carbonell abrió los ojos y dijo:
—Correcto. Prosiga con la fase cuatro. —Dijo eso y volvió a quedar apagado.
Sinclair desconectó el cable y cerró todas las puertas del clóset. Salió de su despacho diciendo:
—Andrade, voy a salir, el puente queda a su cargo.
—A sus órdenes, directora —contestó secamente el caballero.
===
Anterior: Rosado y Sinclair







Interesante caso de sustitución de identidad, sucesiva o simétrica.
ReplyDeleteSinclair parece seguir las preferencias de Ada hasta un extrema.
¿Qué intenciones tendrá? Un misterio.
Saludos
Es un lugar alambicado y ultraconfidencial (la imagen de tantas puertas de ascensor tiene reeminiscencias hipersibílicas, solo que de seres humanos) Y desde luego la suplantación con varios prototipos es una solución para los Servicios de Inteligencia de cualquier país. Una buena historia de Ciencia Ficción con ecos de un Huxley por así decirlo, actualizado. Y escrito con tu marca tradicional.🎩
ReplyDeleteGenial como ella lo suplanta y será un acto de terrorismo u otra cosa. Te mando un beso.
ReplyDeleteVaya saber uno el motivo de tanta sucesiva sustitución! 😂 veremos...
ReplyDeleteMe chiflan los relatos futuristas!!!! Está genial, cuando tengas más debería salir una novela publicada. Eres bueno.
ReplyDeleteMe uno al comentario de Censura, eres muy bueno y esto publicado es una joya. Yo lo pilaría sin duda.
ReplyDeleteUn besazo!
Me recordó a la presentación de "Get Smart".
ReplyDeletehttps://www.youtube.com/watch?v=o2ObCoCm61s
Saludos,
J.
Me gustó hasta a mí, que no soy para nada entusiasta de la temática futurista...
ReplyDeleteMuy bueno.
.
Creo que mucha gente que conozco son réplicas de los que fueron antes de desaparecer.
ReplyDeleteRéplicas baratas ensambladas en China y que tienen cada vez más fallos.
Que mal rollito... terrorifico. ¡Un saludo!
ReplyDeleteMe dió escalofríos, pero aplaudo el texto. Feliz semana
ReplyDelete