Los archivos Carbonoir (I)



Matatías tenía un buen trabajo y vivía solo en su apartamento. Una noche invitó a cinco o seis amigos —algunos con sus parejas— para mostrarles el último gadget que había comprado en Amazon: un proyector de imágenes ultraportátil: el MiniBoom U-731. El aparato, cilíndrico y del tamaño de la palma de una mano, podía proyectar en cualquier pared, mediante tecnología láser, una imagen equivalente a una pantalla de TV de 150 pulgadas a plena luz del día. 6666 lumens de poder y soberbia. Le había costado bastantes monedas de oro.

Pasaron gran parte de la velada proyectando videos en el techo, cantando karaoke y vaciando en menos de tres horas varias botellas de bourbon de la colección del anfitrión. A eso de las diez, aún con la noche joven, los invitados comenzaron a despedirse, alegres y satisfechos.

Ya solo, Matatías se recostó en uno de los sofás, algo mareado, y se quedó dormido. No había pasado mucho tiempo cuando se despertó sobresaltado, con una sospecha que pronto se confirmó: el proyector había desaparecido.


Tomó su celular y comenzó a llamar a sus amigos. Les preguntó si sabían dónde había quedado el dispositivo, les informó que se le había perdido. Los pocos que respondieron dijeron no tener idea; aseguraron que al salir, el aparatejo seguía sobre la mesita de la sala.

Molesto, tanto por la pérdida como por las negativas y  falta de colaboración de sus amistades, Matatías decidió avisar a la Policía. A las once de la noche, el joven Oficial Carbonell y cinco agentes llegaron al apartamento, donde escucharon atentamente su relato.

Aún no era medianoche cuando, por toda la ciudad, Carbonell ya tenía arrestados a todos los asistentes —incluidos algunos familiares y personas que simplemente estaban cerca de ellos—. Las residencias fueron requisadas con minuciosidad en busca del proyector, que jamás apareció.

Sospechando que Matatías había inventado la historia o que el objeto se había perdido sin remedio, Carbonell también lo arrestó. Todos fueron llevados ante el juez, quien dictó un juicio sumario y expeditivo.

Esa misma noche, 172 personas fueron ejecutadas en los muy bien cuidados y aceitados patíbulos del ayuntamiento.

Por eso, y por otras razones similares, en Aragca nadie se atreve a robar.



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Para el Jueves 24 de Julio/2025 Neogeminis propone el siguiente reto (sigue el enlace para mas detalle y ver otros relatos participantes):



Podcast explicando el texto:




Reseña de Mask Voltage, Rock de Aragca


Mask Voltage: El rugido eléctrico que puso a Aragca en el mapa del rock mundial

Pocas bandas pueden presumir de haber tocado el cielo, aunque haya sido solo por unas semanas. Mask Voltage, una formación de heavy rock nacida en las entrañas de Aragca, lo logró en pleno verano de 1984, cuando su himno distópico "The Creed of the Blind" escaló hasta colocarse entre las 100 mejores canciones en las listas americanas, una hazaña inédita para cualquier grupo del país hasta la fecha.

Se dice que en realidad su mayor éxito fue haber sido teloneros de Blondie en 1989, en un concierto en Atlanta: Tres días de alcohol, cocaina, sexo prohibido y algo de saxofón.

Con una mezcla de riffs acerados, letras cargadas de crítica social y un inusual protagonismo de la trompeta eléctrica de Chad Álvarez, el tema capturó el espíritu de una generación marcada por la Guerra Fría, la vigilancia masiva y la sed de rebelión. La banda se convirtió brevemente en un fenómeno underground, con rotación en emisoras universitarias y clubes alternativos.

Como todo buen relámpago, su impacto fue tan fulminante como breve. Hoy en día, los miembros de Mask Voltage llevan una vida alejada del escenario:

Chad Álvarez, el carismático trompetista, sigue vinculado al mundo musical, aunque desde otro ángulo: es mentor y productor del prometedor debut de su hijo, que comienza a hacerse un nombre en la escena del jazz fusión.

Arturo Smith, baterista y responsable de gran parte del sonido rítmico distintivo del grupo, se reinventó como empresario. Maneja una cadena de restaurantes con temática retro-rock en varias ciudades del país.

Los hermanos Perry (guitarra y bajo), núcleo creativo de muchas de las letras más oscuras del grupo, eligieron el silencio. Viven en el anonimato, lejos del ruido mediático, y raramente dan entrevistas. Algunos fans los han visto en ferias de vinilos o tocando de incógnito en bares de provincias, pero nada confirmado.

Aunque su tiempo en los reflectores fue efímero, Mask Voltage dejó una marca imborrable. "The Creed of the Blind" sigue resonando como un eco incómodo de verdades olvidadas, y su legado continúa inspirando a nuevas generaciones de músicos y oyentes que buscan algo más que canciones para pasar el rato.

Porque a veces, una chispa basta para incendiar la historia.



LETRA Karaoke

🎸 Title: “The Creed of the Blind”

Verse 1
Steel towers rise, a rusted dawn,
Crowds march to a broken song.
Screens lie with a prophet’s tongue,
Truth was murdered when we were young.
But deep in the fire, a whisper survives,
The echo of rebels still burning alive...

Pre-Chorus
They fed us chains and called them wings,
But we remember forbidden things...

Chorus
"War is Peace", they cry in thunder,
Ada Escualo is Beauty, tearing skies asunder.
"Freedom is Slavery", blood-red decree,
Carbonell is Hope, in shadows breaking free.
"Ignorance is Strength", the world obeys—
But Zaida is the Wise, who sees through the haze!

Verse 2
In the halls of glass and fear,
They rewrite time, year by year.
Erase the names, burn the scrolls,
But can't erase the fire in our souls.
Ada dives where truth still breathes,
Carbonell walks through death and deceit.

Pre-Chorus
They made us blind with sacred lies,
But Zaida speaks, and the dark denies...

Chorus
"War is Peace", scream the machines,
Ada Escualo is Beauty, ripping through the screens.
"Freedom is Slavery", inked in code,
Carbonell is Hope, the rogue on the road.
"Ignorance is Strength", so they decree—
But Zaida is the Wise, who sets the spirit free!

Bridge (instrumental + shouted vocals)
Truth in silence!
Fire in the drowned!
Light beneath the burial mound!
Raise your fists, the creed will fall,
The old lies carved into every wall!

Final Chorus (extended)
"War is Peace", we spit the curse,
Ada Escualo is Beauty, fierce and perverse.
"Freedom is Slavery", a digital chain,
Carbonell is Hope, in rebellion's name.
"Ignorance is Strength", let the tyrants choke—
Zaida is the Wise, and the Wise have spoke!

Outro (spoken over fading riffs)
In the ruins of obedience...
The old gods return.
Not from heaven,
But from memory.


Mas reseñas/podcast/historias acerca de Mask Voltage en Youtube:

Andirria




Todo comenzó en Mimas, en un día dedicado al ocio, Zaida desempacó tres barritas de goma de mascar, cada una de un color y sabor distinto. Las masticó al mismo tiempo hasta fusionarlas en una sola masa ectoplasmática y, cuando sintió que la mezcla estaba lista, la extrajo de su boca y empezó a moldear con ella el continente que se conocería como Aurelia. En cada extremo dejó los polos helados y, en el centro, dispuso vastas zonas tropicales.

Al séptimo día decidió crear a sus habitantes. Comenzó con unos pocos, pero en cuestión de minutos vio cómo la población se multiplicaba hasta ocupar cada rincón de Aurelia. Al norte se asentó Namcuan; en el centro, Surumbria; y más al sur surgieron otros reinos. Justo al mediodía, entre Namcuan y Surumbria, emergió el imperio más vasto que Aurelia vería jamás. Su rey lo llamó Andirria, en honor a su esposa fallecida, la princesa Andis Rhea, fundadora del culto a los Once Dioses.

Andirria se expandió sin freno hacia el norte y el sur. Sus habitantes, guerreros hábiles, pronto conquistaron Namcuan y asimilaron su cultura. En esas tierras del norte pervivía el recuerdo de Zaida a través de un culto fervoroso. Con el tiempo, en el propio corazón de Andirria se levantaron templos dedicados a ella, y muchos ciudadanos adoptaron las creencias venidas de Namcuan.

Pasaron los siglos hasta que uno de los reyes de Andirria declaró el culto zaidista una herejía. Se desataron brutales persecuciones: prohibió su práctica, ordenó demoler los templos uno tras otro y las sacerdotisas fueron ejecutadas sin clemencia. Las estatuas de oro puro erigidas en honor a la Diosa fueron reducidas a escombros.

Entonces llegó la Gran Plaga de Andirria. En menos de un siglo, la población se desplomó de 300 millones de habitantes a apenas 25 millones. La catástrofe marcó el inicio del declive y la eventual desaparición del imperio.

Héctor Plasma, uno de los médicos de la plaga, reconocible por su imponente máscara de pico, lo perdió todo durante la peste. Consumido por el rencor, maldijo a Zaida y juró vengarse de ella.


Corvus Verborum

Hielo Sagrado

Viaje al Sur

Doctor Plaga


ADA Teaser - Toma 1


En uno de los pisos más altos de un imponente rascacielos, un grupo de policías fuertemente armados persigue por un pasillo a un hombre muy elegante vestido de traje y corbata. Es alguien bastante hábil y ágil; logra llegar al ascensor antes que sus perseguidores. Entra y cierra la puerta para descender rápidamente.

Los policías lucen un tanto tristes y confundidos; el peligroso criminal se les ha escapado una vez más. Pero cuando ya están a punto de desistir, ven la presencia de una mujer pelirroja con gafas oscuras. Viste un uniforme que recordaría los usuales de un régimen extremadamente autoritario. Ella camina con aire confiado.


—No es problema para mí, muchachos. En un segundo lo capturaré.

—Pero, jefa, nos ha tomado la delantera. Ya debe estar casi por la mitad del recorrido.

Pero ella no da ninguna respuesta; no quiere perder tiempo en diálogos inútiles. La jefa sale corriendo en dirección a uno de los ventanales del edificio, lanza su cuerpo contra el vidrio, rompe la ventana y cae hacia el vacío. Confundidos por la súbita acción, el grupo de policías corre hacia la ventana, pensando que su jefa se ha vuelto loca. Pero pronto se calman: pueden ver que ella desciende hábilmente, como un alpinista, gracias a un delgado hilo metálico sujeto con un arpón cerca del borde de la ventana.


La jefa puede ver al hombre que perseguían saliendo por la puerta del edificio. Se prepara para caerle encima y capturarlo, pero, por cosas del destino, cuando apenas le faltaban dos metros para llegar a su objetivo, el dispositivo del cable se enreda, impidiéndole atrapar al peligroso criminal. Ella lucha, tratando de zafarse. El hombre lo nota y se burla, haciéndole gestos obscenos. En su desesperación por soltarse, la jefa le lanza una granada de humo verde. El hombre siente peligro y huye en la confusión.

Cuando la jefa logra desenredarse y aterrizar en la calle, el grupo de policías también llega a la puerta del edificio.

—Lo hemos perdido definitivamente —concluye uno de ellos.

—No del todo. Le he lanzado una nube de nanites que me permitirán rastrearlo hasta su guarida y la de sus cómplices. Los días de crimen de la bandita del Dinamitero Loco están contados— dice ajustando las gafas oscuras y se aleja, mientras la nube de humo verde se disipa tras ella.


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Detras de cámaras: 


¡Primer vídeo (oficial) de ADA!

Este es un adelanto de algo en lo que he estado trabajando: ¡el primer vídeo oficial de la serie de ADA y Carbonell! Este clip es especial, ya que sirve como precuela que explora el «Caso de los Jueces del Reality» y está ambientado cinco años antes de los sucesos que han seguido en el blog.

Aventurarme en la generación de vídeo AI con sonido ha sido un campo nuevo, aunque lleno de cascara de piña y muchos absurdos. Como la tecnología aún está en sus primeras fases, me topé con algunas limitaciones. Por ejemplo, el modelo de IA que utilicé (VEO 3 version básica) requería que todas mis instrucciones (o prompts) fueran en inglés.

También descubrí que cada escena se generaba en tomas distintas de a 5 segundos. La secuencia de la persecución se desarrolló de la siguiente manera:

1 Comienza la persecución.

2 ADA entra en escena.

3 ADA rompe una ventana.

4 ADA escala un edificio.

5 ADA se enreda.

6 El criminal escapa.

Este método provocó algunos errores de continuidad entre las tomas, especialmente en la apariencia de los personajes. La IA también se tomó algunas libertades creativas, añadiendo diálogos que yo no había escrito o asignando frases al personaje equivocado.

A pesar de estos obstáculos técnicos, estoy contento con el concepto. Este es un primer paso para dar vida a la película completa de mis historias (o al menos, la de ADA). Un minuto de video me tomo por lo menos 4 horas.

¿Mi próxima tarea? Averiguar la mejor manera de traducir esta introducción al castellano.  




Lunita Solaris

— Para la sección de entrevistas del día, en el noticiero de Lunita Solaris, hoy nos encontramos con un personaje muy interesante: Zaida.

Zaida, qué placer tenerte con nosotros por primera vez en nuestro programa. Ante todo, quiero darte las gracias por aceptar mi invitación.

— Es un placer, mi querida Glosolalia.

— Bueno, si quieres, empecemos con algunas preguntas cortas y livianas, como para “calentar”, y luego seguimos con asuntos más serios, ¿te parece?

— Dale, siempre estoy preparada para lo que venga.

— ¿Tienes apellido?

— Más de uno, depende de la época y la ocasión.

— ¿Qué edad tienes?

— Yo ya existía antes de que apareciera el universo.

— ¿Tus colores favoritos?

— Blanco para la ropa y rosado para la goma de mascar.

— ¿Un amor que recuerdes con mucho sentimiento?

— La entidad de Encelado.

— ¿Sigues tocando el clavicémbalo?

— Siempre. Es mi forma de mover la marea de voces que llevas dentro.

— ¿Y qué pasó con la tecla muda?

— Sigue muda. Por eso todo lo que toco siempre falta de algo.

— ¿Eres pro-Nazi?

— La canción de Lili Marleen se escribió inspirada en mí, pero eso ocurrió en la Primera Guerra Mundial, no en la Segunda.

— ¿Qué opinas de WordPress?

— Puedo existir allí, igual que Jenny Everywhere, pero yo soy más selectiva,  estoy en Blogger, supongo es la costumbre, me siento más cómoda en esa plataforma.

— ¿Por qué cargas con la etiqueta de villana?

— Porque represento a todas las mujeres con las que la persona que me escribe tuvo amores fallidos. Represento eso: rechazo, peleas y los malos recuerdos de amores imposibles.

— ¿Pero en realidad podrías hacer algo siniestro?

— Sí. Podría asumir tu imagen, ir y cometer un asesinato en público, y todos creerían que fuiste tú. Arruinaría tu escasa vida para siempre.

— ¿Uh? ¿Pero no lo harías?

— Si conviene a mis intereses, no hay nada ni nadie que pueda impedirlo. Sin embargo, eres de las personas que me agradan. Siempre te cuidaré.

— ¿Por qué la goma de mascar? — pregunta Glosolalia, haciendo un gesto de confusión imperceptible para muchos, como tratando de mantener una imagen fría e imparcial.

— Con eso puedo crear configuraciones ectoplasmáticas.

— ¿Cómo va eso?

— Con media barrita de chicle puedo generar una ciudad entera de personajes, vegetación y animales.

— ¿Si pudiéramos ir a Mimas, veríamos esas construcciones?

— Tal vez sí. En realidad, cambio el aspecto de lo que la gente puede ver casi a diario. Ahora tengo un pequeño jardín ectoplasmático dedicado a los baobabs.

— ¿Baobabs? ¿Para qué?

— Bueno, de algún lugar tienen que salir las semillas para que estos se esparzan por todo el cinturón de asteroides, ¿no?

— …

— No la captas… no importa.

— ¿Realmente estás encarcelada en Mimas? — dice Glosolalia, aclarando la voz para no perder el control de la entrevista.

— Veo que ya comenzaste con las preguntas más serias. La respuesta es SÍ: estoy encerrada en el núcleo de esa luna de Saturno. Mi conciencia y voluntad están allí, pero conozco bastante bien el tema de las proyecciones místicas, de modo que puedo generar un cuerpo mío en cualquier lugar y tiempo.

— ¿Quiénes y por qué te encarcelaron?

— Tengo enemigos. Me han acusado de generar la plaga que acabó con el imperio Andirriano.

— ¿Andirria? Eso fue hace al menos 2000 años, quizás más.

— Exactamente.

— ¿Puedes elaborar más?

— No. Tomaría bastante tiempo explicarlo, darle contexto, etcétera. Aburriríamos a tus espectadores.

— De acuerdo. ¿Hay alguien a quien envidias?

— Tengo una rival.

— Danos el nombre.

— Realmente no viene al caso. No quiero que MI entrevista termine siendo un asunto de ella.

— ¿Es otro de los personajes que suelen salir en el universo de Aragca?

— Por supuesto, pero no tiene importancia. De hecho, así como Miss Marple y Poirot NUNCA compartieron líneas, así mismo se sigue esa regla. Si hay alguna historia que nos mezcle, no es canon.

— Pero se supone que ALMA eres tú.

— Alma es Alma. Ella tiene sus propias características. Como te repito, idealmente no se deben mezclar mis historias con lo que ocurre en Aragca, salvo por breves guiños.

— ¿Qué viene para el futuro de Zaida?

— Ya he vivido varias veces mi futuro. Lo que vendrá es mi pasado.

— Suena filosófico.

— Así es, querida.

— Ya para terminar, ¿prometes que esta entrevista no va a traerme problemas?

— Te lo prometo… aunque admito que a veces rompo promesas solo por curiosidad científica.

— ¿Y qué pasaría conmigo?

— Te volverías un personaje menor en una de mis historias. No suena tan mal, ¿no?

La entrevista termina con un breve beso en la mejilla y un abrazo entre las dos damas.


(fuera de cámara, en off)


— Dicen que tu voz puede abrir portales, Glosolalia.

— Dicen tantas cosas… Hoy solo fui tu entrevistadora.

— Pero grabas cada una de mis palabras en un dialecto que nadie más entiende.

— Es parte del contrato con Lunita Solaris.


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José (JascNet), en su blog del Acervo de Letras, nos propone el siguiente reto para Julio de 2025:

¡¡¡NOTICIA!!!, ¡¡¡NOTICIA!!!

Vuestro relato consistirá en una crónica periodística. Tenéis que buscar una fotografía simpática y adecuada (o pedirle a alguna IA que os la haga) y redactar el suceso.

Cuanto más estrambótica, fantástica, sobrenatural, increíble, extravagante, quimérica, imposible, utópica, insólita, absurda, chiflada, delirante, caótica, estrafalaria, fantasmagórica… ¡Mejor!

Están permitidos todos los géneros literarios, así como, tipos y número de personajes, escenarios, espacios temporales y extensión.

En este reto vais a tener libertad casi total. La única condición es que vuestra propuesta tiene que estar narrada en algún tipo de modelo periodístico, aunque no tiene que ser totalmente formal.

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Índice de Zaida


No te pierdas el PODCAST que explica el texto:








Tina





La primera vez que participé en un Juevero fue en abril de 2021 [La Gran Gala], y creo que fue un intento muy fallido: no se logró el propósito que buscábamos. Ya ha pasado casi un lustro y se me ha ocurrido una mejor manera de cumplir con el objetivo.

Soy una ejecutora, quizás una de las mejores de mi gremio. Tal vez hoy en día, con la popularidad de experimentos como la película Bailarina, me confundan, pero con esa historia no me identifico, por una razón muy particular: mis “trabajos” jamás implicarían armas de fuego. Lo mío va más con métodos llamados blancos; mi estilo es que las cosas parezcan un mero accidente, así que he repensado todo el plan para “retirar” a mi encargo.

Será durante, obviamente, una función de ballet, en la que se podría interpretar Carmen o La verbena de la paloma. La persona de interés será la invitada principal, quien estará sentada en primera fila. Más o menos a mitad del acto, un desliz le ocurrirá a una de las bailarinas (es decir, yo), que accidentalmente aterrizaría en la pobre humanidad de dicha invitada. Debo calcular bien para que mi codo golpee el cráneo: eso asegurará que, si no muere, al menos, si sobrevive, quedará zumbada de por vida. También puedo, durante mi aterrizaje, inyectarme una sustancia que me deje inconsciente al lado de mi víctima; así nos llevan en la misma ambulancia al hospital. En cualquiera de esos dos lugares puedo hacer la estocada final, de ser necesario.

Para esta escena se requiere que me interpreten actrices bastante pesaditas en la pantalla: se puede escoger a Geena Davis o a Sigourney Weaver cuando eran jóvenes; con ellas, será éxito total mi plan. Cuando en el bajo mundo se sepa que yo fui quien planeó y ejecutó todo, casi de inmediato ganaré fama, respeto y popularidad: hasta podría tener mi propio ducado o un principado llamado el ¡Tinaverse!.


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Tracy para esta semana del 3 de Julio/2025  propone lo siguiente:

Retroceder hasta la entrada que hicisteis al primer Jueveando de  Julio del 2020, que estábamos recién salidos de la pandemia y copiéis el enlace de la entrada que cada cual, hizo ese día y piense en cómo hubiera hecho esa entrada hoy en el 2025.

Quien ese día no editara entrada que haga lo propio con la que quede más cercana  a ese primer Jueveando de Julio del 2020.





Doctor Plaga




(1000 A. G. -Antes de Aragca- )

No todos los días uno contempla la caída de un imperio. Estoy en Velmira, la joya de Andirria, otrora esplendorosa, ahora un camposanto de piedra y ceniza. Por siglos, fue metrópolis de sabios y mercaderes, de puentes dorados y fuentes cantarinas. Hoy, apenas una sombra agonizante.

He venido desde el norte, desde tierras más frías y aún sin corromper. Dejé allá a mi esposa y a mis hijos, a salvo. La distancia es su resguardo. La separación, su escudo. Yo, en cambio, tengo una deuda con mi gremio. He jurado acompañar al moribundo, aunque no pueda salvarlo.

Camino entre callejones cubiertos de hollín y humo. Vi, esta mañana, a un hombre enterrar con la misma pala a su esposa y a su hija. Lo vi temblar, y supe que la misma pala cavaría también su tumba. La peste no se detiene por amor ni por fatiga.

Los pocos que aún se arrastran entre los vivos me miran con mezcla de miedo y esperanza. Mi máscara de pico, cargada con hierbas que ya no huelen a nada, se ha vuelto un presagio: donde camino yo, la muerte ya llegó.

Dicen que la peste altera los humores del cuerpo, que la bilis negra se desborda y oscurece el alma. Aquí todo está infectado: el aire, el agua, los rezos. Se queman cuerpos sin nombre con la vana esperanza de purgar el aire. Pero el humo de los muertos solo envuelve más el espíritu del desastre.

Hoy inspeccioné a un hombre que ya era casi cadáver. Pústulas abiertas, bubones oscuros. Uno estalló al contacto de mi bastón, y su pus cayó sobre mis botas. Recordé mi carta astral: advertía sobre un día de manchas inevitables. He untado mis vestiduras con ungüento de mercurio, como dicta la doctrina. ¿Sirve de algo? Quizás.

Más adelante, entre cadáveres frescos y montones de ceniza, vi a otro como yo. Vestido de negro, máscara afilada, bastón en mano. Parecía un buitre dando sacramentos. Aplicó su vara con destreza en el costado de un enfermo, dejó un frasco al alcance del moribundo y se incorporó con lentitud. Lo observé en silencio. Su gesto no era de compasión, sino de estudio.

—¡Alto! —me gritó al descubrirme—. Pertenezco a la Orden de Arnulfo Triconio, padre de la Ciencia Filosófica. ¡Identifícate, forastero!

Lo dijo en voz alta. Y eso fue su delación. Quien verdaderamente ha sido instruido en la ciencia de Triconio no pronuncia su nombre en público. La afiliación es secreta. Solo un necio, un charlatán o un iluminado proclamaría tal cosa en medio de las llamas.

—Solo soy un médico de paso —respondí—, cumplo con lo que juré: servir a los moribundos.

Él me miró largo, luego habló con extraña lucidez.

—Todo esto es un teatro del absurdo. Nuestro saber, nuestras fórmulas, son cenizas que se disuelven en la lluvia. Volved al norte, si aún podéis. Aquí no hay nada sino humo. Lo único que merece hacerse es observar, y dejar constancia. Solo eso. Tal vez, si el mundo sobrevive, alguien pueda leer nuestros fracasos. Tal vez algún día nazca un nuevo Triconio, uno verdadero, que comprenda lo que nosotros apenas intuimos.

Y se desvaneció entre la bruma, como si fuera parte de ella.

He pensado en sus palabras desde entonces. ¿Era un loco, un renegado, o un sabio? Tal vez fue el mismo Arnulfo Triconio en carne y hueso, bajando una última vez al infierno para advertirnos. No lo sé.

He llegado a comprender lo que quizás él ya sabía: nuestras sangrías, nuestros cálculos estelares, nuestros polvos y mercurios, son fórmulas huecas. El conocimiento que veneramos ha probado ser bello... pero inútil. Hemos confundido el nombre del mundo con su comprensión.

Ya no sé si sirvo de algo aquí. Quizás mi papel era estar presente, mirar, anotar. Ser testigo. Haré lo que él dijo. Recogeré lo que vi. Lo dejaré escrito. No por los vivos, sino por los que vendrán. Si es que alguien vuelve a pasar por estas ruinas.

Pronto partiré hacia Namcuan, pero no veré aún a los míos. Esperaré en tierras limpias el tiempo suficiente para que la peste no me acompañe. Dos años. Tal vez más.

Que ese sea el precio de la esperanza. Aunque, en el fondo, no sé si aún creemos en ella.




Singularidad, punto de no retorno




Video con AI está en su máximo, 

ya no hay manera de saber que es real y que es imaginación. 

Y esto es solo el comienzo. 

Cada vez hay menos alucinaciones.


Ejemplos de VEO 3 de Google





 




Yo aún no tengo VEO3, estoy esperando a una herramienta similar gratuita.

Y por el lado gratuito actualmente, no es tan impresionante, pero me he divertido dando vida a mis personajes, Bing permite de mala gana hacer videos de 5 segundos, máximo 10 al día. No se pueden hacer sino 3 simultáneos. Muy censurados. En formato 9:16, que es un video pequeño, supuestamente ideal para el movil.

Aquí tengo dos ejemplos míos, uno de Zaida y otro de Ada




Para crear un video como el de la alpaca:

 

         Interior of Lima Airport, lively and crowded. A Quechua woman in traditional Andean attire stands firmly at the check-in counter beside her alpaca decorated with colorful tassels, with a boardujg pass gripped in its mouth.

A stern airport  female agent gestures toward the animal, clearly frustrated.

Voice (agent, exasperated):

“Señora, las alpacas no pueden abordar aviones.”

Voice (Quechua woman, calm but firm):

“¿Y entonces por qué tiene tarjeta de embarque?”.

Cut to a close-up of the alpaca, standing still, staring at the counter, with a boarding pass gripped gently in its mouth.

Camera slowly pushes in, capturing the alpaca’s wide, sad eyes as it lowers its head.

Ambient sound: soft airport noise, rolling luggage, faint intercom chatter.

Music: gentle Andean pan flute melody with a bittersweet tone.

Tone: heartfelt, lightly absurd, culturally warm.

Visual style: cinematic realism — soft natural lighting, warm textures, emotional animal close-up, no subtitles.

El Mito del Verde Eterno




I

Yosei Kitsune, alumna aventajada,

discípula de Zaida, la gran mentora,

aprendió el arte del globo rosado

y juró ser guardiana de la laguna sonora.


II

Mas fue su don también su caída:

creó un soldado, y otro, y otro más,

todos del color que Zaida pedía...

¡rosas como el alba fugaz!


III

Pero el Espíritu de las Aguas,

antiguo señor de raíz profunda,

le habló: «El amor no nace de engaños,

sino del verde que al mundo fecunda».


IV

Y le entregó un canto en antiguas lenguas

que brotó del musgo y el viento,

y surgió Qin Long, el dragón,

custodio del verdor y el alimento.



V

Qin Long, de escamas de jade,

odiaba el rosa, ese color sin ley:

con fuego verde quemó los soldados,

y en su llama nació el nuevo arrebol.


VI

Desde aquel día, los bosques son verdes,

la tierra olvidó su antiguo clamor...

solo el cerezo, por piedad de los dioses,

guarda en abril su último dulce rosado.



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Poema compuesto para participar en cada jueves un relato, 

esta semana a cargo de Neogeminis con el tema dedicado al color VERDE. 

(Se vale evocar a García Lorca)


Ver las indicaciones y participaciones de la comunidad 

siguiendo este enlace

Podcast:

Ectoplasma de pesadilla



Era una tarde lluviosa en Mimas, de esas en las que no dan ganas de hacer actividad alguna, salvo dedicarse al ocio más descarado. Así que Zaida tomó su clavicémbalo y se dispuso a ejecutar una complicada toccata de Bach; sin embargo, luego de unos acordes, decidió improvisar una mezcla con algo de jazz para darle un toque alegre a la jornada. Cuando llevaba algunos minutos, de repente notó un fenómeno muy extraño: un umbral a otra dimensión se abrió ante ella. Pudo ver una especie de caverna con múltiples espejos. El avistamiento le causó tanta curiosidad que dejó de tocar su instrumento, pero al hacerlo, el umbral se cerró súbitamente.

Estuvo algunas horas intentando reproducir los sonidos exactos para abrir de nuevo el umbral. Luego de varios intentos y fracasos, por fin lo logró. Se aseguró de recordar exactamente los acordes necesarios para abrirlo a voluntad. Se sintió contenta por el hallazgo, se rascó por un rato la barbilla y decidió sacar un trocito de goma de mascar. La mordió un rato e hizo un globo bastante grande, al que, con soplidos y ayuda de las manos, le dio la forma de una silueta rosada medio translucida, muy similar a ella misma.

—¡Proyección ectoplasmática, Clase V! —dijo Zaida muy contenta—. Hermana mía, quiero que vayas e investigues ese portal. Aquello que veas y escuches, yo también lo percibiré. Pondré parte de mi voluntad en ti.

Zaida volvió a ejecutar los acordes, y la proyección entró en la caverna del portal. A través de los espejos, pudo ver cuartos en donde la gente dormía plácidamente. En uno de ellos, una bella mujer de cabellos negros de repente comenzó a fruncir el ceño. En ese instante, escuchó unas voces femeninas:

—¡Rápido! Es Mara Laira, está comenzando a tener una pesadilla.

Se trataba de dos hermosas mujeres vestidas con trajes de gladiatrices, muy sexys, que entraron a toda prisa al cuarto de la durmiente y de inmediato se pusieron a luchar contra unos ghouls, a los que vencieron fácilmente. La dama que dormía volvió a recuperar un gesto apacible.

—Malditos efialtes —dijo una de ellas.

—Shhh… —replicó Lilith Blue, haciendo un gesto de intriga.

—¿Qué pasa?

—Me parece escuchar una música algo lejana, casi imperceptible.

—No oigo nada en particular.

En ese instante, Lilith Blue lanzó una de sus dagas hacia el espejo del cuarto, el cual atravesó sin romperlo y dio directo contra el globo ectoplasmático, el cual se reventó.

—¿Qué fue eso? ¿Alguien de la facción Fantaso?

—No estoy segura, pero ya no se escucha la música. Y si son ellos, el pacto se ha roto: esto es un acto formal de guerra abierta.

—¿Notaste que tu daga se evaporó?

—Ciertamente, y es lo que más me preocupa. Esto no tiene sentido. Debemos consultar de inmediato a Atalanta.


"Guerras en un mundo onírico… ¡Vaya que interesante!" —pensó Zaida para sí misma mientras retiraba sin dificultad alguna la daga enterrada en su pecho.





Relato para participar en la convocatoria de "Cada jueves un Relato", del 5 de junio/2025 a cargo del Demiurgo de Hurlingham. 

Sueños Argumentales:  Elaborar un relato basado en el mundo de los sueños de acuerdo a algunas premisas, he elegido la siguiente:

14) En una mansión sombría y lujosa, un músico (podría ser una mujer) improvisa algo que abre portales a realidades sobrenaturales, peligrosas. Recibe tentadoras ofertas, para seguir haciéndolo.

Lili Marleen



Marifelita propone el siguiente reto para "Cada Jueves un Relato": "Elegir una imagen que inspire un relato para el tema de Mujeres en la Guerra". Ver todos los detalles siguiendo este enlace.

He tomado la imagen de las enfermeras para contar la historia de una de ellas.



Ypres, 1915.

La alianza de tropas provenientes de Inglaterra y Francia había lanzado un ataque feroz contra el ejército alemán, algo nunca antes visto en la historia humana.

Hans, un soldado de apenas 21 años, había recibido una herida de considerable gravedad en una de sus piernas. Se podría decir que tuvo suerte, pues muchos murieron ese día y otros quedaron espantosamente heridos, y en pocas horas también se sumarían a las bajas. Sin embargo, no todo era color de rosa para Hans. Había sido asignado a los cuidados del Hauptfeldwebel Zaida Rottweiller, Jefe de Enfermeras. Sus compañeros lo miraban con melancolía, con caras sombrías. Los soldados que lo llevaron en una camilla lo dejaron en la "enfermería": una especie de oscuro cuartillo cavado en un rincón alejado en la trinchera. Le dieron una última mirada, giraron la camilla para dejarlo en el piso y salieron del lugar como si hubieran visto al demonio.

Lo único que acertó a ver el confundido Hans fue un montón de baldes donde estaban tiradas diferentes partes humanas, en especial brazos y piernas. Quedó tan horrorizado con aquella vista que apenas si notó que se acercaba una silueta con claras curvas femeninas. Se trataba de una hermosa mujer rubia, no muy alta; en la mano derecha llevaba un serrucho y en la otra una lámpara de aceite.

—No te asustes, muchacho, voy a salvarte la vida —dijo—. Cortaré debajo de la rodilla, de modo que una buena prótesis hecha por un carpintero hábil ajuste a la perfección. Aquellos que sanan completos son reenviados de nuevo al frente, donde seguirán viendo y cometiendo atrocidades. Te sacaré de esa pesadilla. En un par de meses estarás de vuelta en casa. Tu estadía conmigo solo será cosa de tres o cinco minutos, ..., dependiendo de cuán duros sean tus huesos.

Cuando la enfermera Rottweiller acercó la lámpara para ver mejor a su paciente y así realizar su faena, se quedó por un instante quieta.

—Eres de rostro bello, mereces una vida mucho mejor que la de estar mutilado. Te cuidaré personalmente, aunque ello signifique dejarte listo para que vuelvas a combatir.

Pasaron los días, no muchos, y bajo los cuidados de la misteriosa enfermera, Hans se recuperó, quedando como nuevo. Incluso logró trabar más que una amistad con ella.

—Hoy es el día en que debes volver al combate, soldado —le dijo con aire serio y solemne la enfermera.

—Lo sé, amor, y por ello te compuse un poema. Míralo, aquí está.

Zaida lo miró y, mientras lo leía, dejó derramar algunas lágrimas.

—Me gusta, por favor, solo cambia mi nombre.

—¿Y cómo he de llamarte?

—Lili Marleen.




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Pedidos circenses


Entusiasmado con la idea de escribir cuentos a fin de hacer catarsis y, de ese modo, liberar ciertas emociones positivas y negativas que llevaba reprimidas desde hacía varias décadas, decidí dar un paso audaz y coloqué un pedido en Amazon para encargar seis personajes que servirían como actores en mis guiones y libretos. Según indicaba el anuncio, eran productos de la más sofisticada tecnología, impresos en 4D por una inteligencia artificial japonesa de última generación (Post-Turing Versions).

Los personajes venían completamente desnudos y calvos (de hecho, lampiños), sin maquillaje. Debido a ello, tuve que hacer un segundo pedido para adquirir los accesorios pertinentes que me permitieran personalizar mi compra.  Yo quería vestidos de fantasía medieval o de ciencia ficción. Por ser objetos en alta demanda, esos estilos estaban completamente agotados y solo estarían disponibles hasta el próximo año. Como no deseaba esperar, adquirí lo que tenía menor demanda: disfraces circenses. Compré los vestidos de un ventrílocuo (que incluía, además, el muñeco de madera acompañante), la bailarina de ballet, un payaso, la adivina y también pude incluir los atuendos de dos detectives.

Al intentar vestir a los personajes, noté varias cosas curiosas que no había percibido al abrir la caja: todos tenían seis dedos en manos y pies, los detectives eran mucho más altos y fornidos, mientras que los villanos lucían más bien débiles, flacuchos o incluso medio deformes. Me dio rabia y estuve a punto de devolver todo, tanto los muñecos como los accesorios, pero decidí hacer la prueba y los usé para escribir un par de relatos. Me pareció que no quedaban mal, pero, ¡oh sorpresa!, cuando quise enviar un cuento al reto semanal de "La Sociedad de los Martes", lo rechazaron debido a que está prohibido utilizar cualquier tipo de creación con inteligencia artificial. Son tan estrictos que no se pueden emplear esas herramientas de modo alguno, ni en la escritura del relato, ni en el uso de imágenes, podcast o corrección ortográfica.

Para evitar más contratiempos, decidí reempacar todo, pero Amazon no aceptó la devolución, ya que al adquirirlos no había comprado la póliza de garantía extendida al momento de hacer el pedido, y sin dicho aditamento no se acepta retorno ni reembolso.



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Relato elaborado para la convocatoria Juevera del 22 de mayo 2025, a cargo de Neogeminis, cuya consigna principal indica:

Escribir un relato breve de ficción, ambientado en el circo, y en cuyo contenido aparezca al menos una situación surrealista que abra las puertas a la libre interpretación y al juego creativo.

Ver todos los detalles siguiendo este enlace



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Viaje al Sur

(foto de un Dantonalto hembra o Macrauquenia)


Dicen las antiguas leyendas de Namcuan que a los quince años luego de varias visiones, Battuta Al-Masudi decidió emprender un viaje hacia el sur. Partió acompañado por una comitiva de once consejeros sabios, doscientos arqueros, treinta y cinco macrauquenias (o Dantonaltos), seis mamuts, un destacamento de soldados de a pie y en monturas menores, dirigidos por Capitanes de renombre, nobles guerreros que habían luchado en las guerras contra los Andirrianos.

En el camino, se unieron a la expedición otros príncipes que también habían escuchado el llamado de los dioses para explorar las tierras del sur. En la comitiva de uno de ellos viajaba don Gaspar de Altamira.

Cuando Al-Masudi llegó al punto más extremo de Surumbria, creyó haber cumplido con el mandato divino. Sin embargo, allí recibieron noticias, de parte del rey de esas tierras, de un pasaje aún más al sur hacia un imperio tan vasto como el Andirriano.

Sospechando que podía tratarse de una trampa surumbriana, la mitad del “Cortejo del Sur” —como se llamó entonces a la comitiva— decidió abandonar a Al-Masudi, regresando a sus tierras y esparciendo rumores de que los dioses lo habían castigado por buscar lo prohibido. Afirmaban que quienes osaban conocer lo oculto eran condenados a la esclavitud, la tortura y la muerte.

Sin mayor congoja, Al-Masudi continuó su viaje hacia el sur en busca de aquel imperio esplendoroso. Luego de varios años y peligros imprevistos, llegó a lo que hoy se conoce como Tlaxílotl, un reino cuyas gentes vivían con un lujo y esplendor comparables al de Naumcan de aquellos días. Allí supo que más al sur existía otro imperio, temido por los Tlaxílotl por su gran poder.

Atraído por la posibilidad de conocer tierras míticas, Al-Masudi prosiguió su marcha, convirtiéndose en el primer habitante de Merides en contemplar el gran imperio de Xolotlán, del cual ni las leyendas más antiguas de su pueblo tenían noticia.

El rey de Xolotlán acogió con agrado a Al-Masudi y escuchó con interés los relatos sobre los "hielos sagrados" del norte. Sus consejeros afirmaron que también al sur existían hielos, y que si el trayecto desde el norte hasta Xolotlán había tomado ocho años, otros tantos —o más— serían necesarios para alcanzar los hielos del sur, donde, decían, el mundo terminaba. Los sacerdotes advirtieron: “Los hielos del sur no son como los del norte”, pues más allá de las fronteras de Xolotlán al sur no había reyes ni imperios, sino tierras desoladas habitadas por pueblos salvajes.

Fue entonces cuando don Gaspar comenzó a concebir la idea de que el mundo era una sucesión de hielos y continentes alineados hacia el sur, tal vez infinitos. Tan entusiasmado quedó el rey que decidió organizar una expedición hacia el norte para conocer las tierras de sus visitantes. En la primavera de ese año, partieron desde la capital de Xolotlán dos expediciones en sentidos opuestos, dispuestas a explorar el mundo.

Los reportes recibidos en Xolotlán resultaron ser ciertos: Al-Masudi caminó durante cuatro años sin encontrar imperios, solo pequeñas tribus de hombres fieros, algunos amistosos, otros hostiles. En el quinto año llegó a los hielos y  tierras de lobos. Los nativos le hablaron de un lugar aún más al sur donde el sol no se ocultaba durante medio año, lo cual sorprendió a la ya reducida comitiva de norteños muy mermada por el frío intenso. Llamo a ese continente como Altamarquia (el reino sin nombre). Don Gaspar comentó que lo mismo ocurría en los hielos sagrados de Namcuan, donde también había medio año de día perpetuo. Así, comenzaron a pensar que habían regresado a los hielos del norte, lo que implicaba que el mundo era cilíndrico.

Los sabios que acompañaban a Al-Masudi hicieron cálculos con reglas y compases, y concluyeron que, si su hipótesis era cierta, en cuatro años más podrían ver de nuevo las tierras de Namcuan.

Se dice que Al-Masudi efectivamente alcanzó el punto más extremo al sur, no durante la época de sol perpetuo, sino durante la noche total. Las bestias y los glaciares habían diezmado tanto a la comitiva que solo los más bravos conservaban la vida y la esperanza de volver a ver a sus familias en el ya lejano Namcuan.

Caminaron dos años más y llegaron a tierras sin hielo de las que no tenían noticia. Avanzaron por un mundo cálido y despoblado, donde encontraron tribus serias y distantes. La fauna era completamente desconocida, y los hombres montaban bestias jamás vistas en el norte. Al ver nuevamente signos de civilización, conocieron otros reinos más modestos que Namcuan o Surumbria, pero habitados por gente sabia, con otras leyendas, lenguas y creencias. Al-Masudi llamó a aquel continente “Copera”, o “el lugar donde se perdió Namcuan”.

Creyendo que jamás volvería a su tierra, abandonó la idea de una realidad circular. Decidió, no obstante, ver un hielo más al sur antes de detenerse para siempre. Le tomó al menos cinco años atravesar Copera. Durante el trayecto escuchó relatos de otros viajeros que también buscaban los hielos del sur y del norte,  recibió tanto ayuda como traiciones de los diversos reyes de aquel continente. Allí también se encontró con un mago que no iba al sur, sino que cruzaba el mundo de oriente a occidente, no conocía el norte, ni el sur, tampoco le interesaban leyendas de hielos.

Supo de aquel hombre que luego vendrían aguas, y tras ellas otro continente, que le tomaría al menos seis años cruzar a pie, menos si viajaba en barco. Pero aunque Al-Masudi era buen caminante, no lo era como navegante. Tras muchas aventuras logró cruzar aquel continente, al que llamó Indomitia, el más rico en fauna, pero también en hombres antropófagos mitad criatura de los dioses, mitad animales. Finalmente, llegó al extremo sur de Indomitia, frente a un mar. Allí, los sabios locales le dijeron que el mundo terminaba, en un océano insondable, y nadie sabía si existían hielos más allá hacia el sur.

Al-Masudi permaneció allí con una viuda durante varios años antes de decidir embarcarse en busca de nuevos hielos. Para entonces, solo quedaban don Gaspar, once hombres y un mamut del grupo original que partió de Namcuan. Tras grandes dificultades, Al-Masudi se hizo a la mar y puso finalmente pie en nuevos hielos, con la suerte de haber llegado durante el día. Ante días sin noche, lo tomaron como una señal favorable. Don Gaspar propuso no atravesar los hielos, sino rodearlos por mar para evitar los peligros de los glaciares. Al-Masudi aceptó, pero no contaron con que los hielos del mar eran tan traicioneros como los de tierra. Aquel intento costó la vida de Al-Masudi.

Conocemos esta historia porque únicamente don Gaspar y tres hombres sensatos regresaron a Namcuan. De ellos supimos que el mundo era un cilindro: dos hielos, uno al norte y otro al sur, con muchos continentes en el medio y mares infinitos tanto al oriente como al occidente. Todo quedó registrado en los libros que escribió Al-Masudi y que don Gaspar conservó con esmero, dando crédito a quien fue, sin duda, el primer hombre en atravesar, de cabo a rabo, el mundo conocido.


Representación en linea roja de la posible ruta tomada por Al-Masudi, en un mapa moderno






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